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La artesanía del poema y la almeja se dan la mano

La poeta Dores Tembrás y mariscadoras a pie de Cesantes hermanan sus oficios en la entrega del Sinsal Litoral

Participantes en la actividad de Amartumar en Cesantes, ayer.

Participantes en la actividad de Amartumar en Cesantes, ayer. // Alba Villar

El trabajo de un artesano, de una mariscadora o de una poeta están conectados por un hilo y del mismo tiró ayer la creadora Dores Tembrás en uno de los bancos de marisco de Cesantes, en Redondela. Bajo el título, "Cartografía de palabras desobedientes", la poeta acompañó con sus versos una de las visitas turísticas que realizan integrantes de Amarturmar para mostrar que hay vínculo entre buscar almejas y procurar palabras.

"Tódolos artesáns son poetas", anunciaba en el arranque Tembrás, para explicar más adelante que las mariscadoras también eran artesanas porque buscaban la "precisión" en cada ejemplar que recolectaban.

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Mariscadoras, poesía, Sinsal

"A poeta tamén busca con precisión as palabras, esa palabra e non outra para o seu verso", añadió la autora, ligada al sello editorial Apiario, especializado en editar poemarios.

En sus versos, Tembrás, ante los asistentes que llenaron las plazas de esta iniciativa de Sinsal, habló de "a xenealoxía das debulladoras", de las botas embarradas y de la sensación de "pérdida" que tanto un agricultor como un marinero o mariscadora pueden sentir ante una cosecha perdida por las inclemencias del tiempo.

Desde la asociación de turismo marinero de Cesantes, Amarturmar, Nuria Novelle ofreció un recorrido desde la Cofradía de Pescadores hasta una playa para enseñar la agricultura marítima heroica que desarrollan cada día del año en lucha contra el tiempo y la naturaleza.

"Damos gracias a Sinsal por fijarse en nosotras. Empezamos hace un año a buen ritmo pero tras el parón por el confinamiento hoy sentimos que es como el primer día. Podemos hacer turismo marinero porque somos profesionales del mar", aclaró Novelle, quien añadió que les mueve el comunicar el respeto por el mar y su trabajo, al tiempo que desean mostrar el cultivo de almeja o longueirón.

De forma didáctica y divertida, las personas asistentes aprendieron cómo se captura el bicho que servirá de anzuelo para la pesca o las nasas: localizando agujeritos en la arena para posar sobre ellos sal. Si las condiciones de temperatura, viento y mar fuera son las idóneas, acaba saliendo.

Poco a poco, se fueron desvelando "tesoros" que distan mucho de los preciosos de los galeones de Rande y su batalla, pero que llenaron de saber a los participantes. Uno de ellos fue el encontrarse con huevos de choco adheridos a algas 'plantadas' en la arena donde se desarrollan 60 días antes de salir de los mismos listos para nadar. También explicaron cómo en los últimos años han plantado pinos en la ría tras descubrir que las mamás choco ponían allí sus huevos.

Pero en todo viaje luminoso, también hay ciertos momentos de oscuridad y estos llegaron mostrando la dureza de un trabajo que apasiona a sus gentes. "Yo, antes de ser mariscadora, me dedicaba a otra cosa, trabajaba en una empresa, tenía personas a mi cargo. Recuerdo mi primer día de trabajo aquí hace 11 años, era un día de octubre. Una garza estaba a mi lado. Fue tremendo salir de estar entre cuatro paredes y venir aquí. Necesitamos que nos comprendan, que nos ayuden", explicó Novelle.

Con los pies desnudos en el agua, se reciben pistas de alarma de las amenazas de esta profesión. Por un lado, el agua más caliente de lo normal en la ría. Por otro, la abundancia de algas.

Las mariscadoras Encarna López y Nuria Novelle explicaron cómo la contaminación, el aumento de la temperatura del agua, la llegada masiva de algas que se depositan sin dejar respirar a las almejas o la acumulación de lodos en las zonas de cultivo por la desviación de corrientes marinas amenazan cada temporada con matar grandes cantidades de almeja.

Un ejemplo radica en que deben costear de su bolsillo la compra de siembra de almeja cuando años atrás esta se generaba sola. Las mariscadoras aprovecharon para alzar la voz y que las administraciones las atiendan en sus peticiones para que el marisqueo siga siendo una realidad fructífera en la ría.

Sinsal Litoral prosigue hoy con un concierto de Los Hermanos Cubero en Astilleros Cardama en Vigo, con entradas agotadas; y un recorrido por el Vigo portuario.

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