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A tumba abierta

"Tyler Rake" es una eficaz traca de acción de guion flojo pero realización briosa

Fotograma de la película "Tyler Rake".

Joe Russo, uno de los hábiles responsables de las avalanchas de "Capitán América" y "Vengadores", figura en los créditos de esta amena ensalada de tópicos, tiros y mamporros como autor de un guion que sufrió no pocos virajes hasta cristalizar ahora en una traca en la que podríamos cambiar al cada vez más consistente Hemsworth por algunas estrellas de acción hoy eclipsadas o, en un plan más crepuscular, por el ahora destrozón Liam Neeson. Y es que Russo, planteando una operación de rescate que se complica a varias bandas y con varios bandos en juego mortal, parece haberse divertido de lo lindo metiendo en una olla a toda potencia elementos que hemos visto una y mil veces de la mano armada de un Van Damme, un Willis, un Stallone, un Schwarzenegger... Metralla a todo trapo con un mínimo armazón argumental y que chirría precisamente cuando intenta ampliar sus bases dramáticas eligiendo la opción más facilona: una tragedia familiar que sirve para inspirar la secuencia más ridícula de la película entre el atormentado mercenario y un niño que filosofa sobre la vida, los ríos y los ahogamientos.

Mejor nos dejamos de cháchara y vamos al grano: al desconocido Sam Hargrave (coordinador de especialistas y peleas en un montón de películas) no se le da nada mal poner balas arriba la pantalla con un nerviosísimo uso de la cámara y alguna filigrana (¿asesorado por los hermanos Russo tal vez?) como ese celebrado plano secuencia de once minutos (con trucos digitales, claro, esos alardes ya no nos los creemos, ni en Birdman ni en 1917) que arranca con una pelea en un piso y termina con un derroche apabullante de choques, atropellos, tiroteos a mansalva y cambios frenéticos de ritmo.

Basta esa modesta proeza técnica para aceptar que la película no es un saldo de serie B y que intenta mostrar una voluntad de cierto estilo para superar las deficiencias de un guion demasiado simple. Un desenlace sombrío y redentor en un puente con la música trágica a todo volumen sigue la estela de Michael Mann o Christopher Nolan para dar a su despiadado pero sensible guerrero un final liberador.

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