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Senderismo | Una cascada y una aldea abandonada, los tesoros ocultos de la senda del Eifonso

La cascada de la "Bouza Fría", una joya oculta en los montes de Vigo. P.P.

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La cascada de la "Bouza Fría", una joya oculta en los montes de Vigo. Patricia Pedrido

Bembrive es uno de los pulmones verdes de Vigo. Su carácter rural y su vasta masa forestal hacen de la pedanía un lugar atractivo para una corta pero intensa escapada del centro urbano. Sus montes albergan una de las sendas más conocidas por los vigueses, la del regato Eifonso, un ruta perfecta para oxigenarse y descubrir algunas de esas maravillas que ocultan nuestros montes: una vigorosa cascada y una aldea abandonada.

El regato Eifonso nace en las cercanías del campus universitario vigués y discurre por las parroquias de Beade, Bembrive y Sárdoma, donde desemboca en el río Lagares. A su vera se ha acondicionado un hermoso paseo que ofrece una agradable caminata por la naturaleza en plena ciudad.

Sendero que discurre al lado del regato Eifonso, con un molino al fondo. P.P.

Los elementos etnográficos como molinos, fuentes, una capilla o puentes se suceden acompañados por una verde y frondosa vegetación de ribera: enormes y longevos robles y castaños se entrelazan en una bóveda arbórea, junto abedules, avellanos, sauces y nogales. El canto del río y la tranquilidad de la zona proporcionan una gran sensación de calma.

Entre los elementos más destacables de la senda se encuentran la cascada de la Bouza Fría, un aserradero hidráulico, las conocidas "casas da Fraga" y la capilla de San Cibrán.

Capilla de San Cibrán en Bembrive. P.P.

El actual templo data de los años sesenta, cuando los vecinos de lugar aportaron lo que pudieron parareparar la antigua iglesia. De esta ya existen menciones históricas en la Edad Media (1528), del robledo que la rodea y del eremita que allí vivía, San Cipriano. En su entorno se encuentra la fuente de San Cibrán, más conocida como fuente de los Ramallos y que fue remodelada en 1989.

Las "casas da Fraga" son un poblado en ruínas de seis edificaciones en las que residían familias labriegas que vivían del campo, el ganado y la actividad de los molinos. También existen referencias a este núcleo en documentos eclesiásticos de 1528. Está situado en el cruce de dos caminos medievales y se cree que erigido sobre un castro.

Una de las "Casas da Fraga", aldea abandonada que sucumbe a la vegetación. P.P.

El camino está señalizado, con indicadores de distancia cada 100 metros y paneles explicativos. El recorrido, de casi 5 km, se puede comenzar en la carretera de Bembrive, en una curva próxima al número 398 -donde se encuentra un indicador- o en el parque forestal de Beade. El recorrido es en subida si se parte desde Bembrive, y al revés si se sale de Beade. En las zonas más empinadas dispone de escalones y barandilla para facilitar la subida. Aún así, es apto para personas de todas las edades, siempre y cuando lleven el calzado adecuado.

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