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Faro de Vigo

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La ruta de los titanes de piedra

"Penedos" que desafían la gravedad y gigantes rocosos que afloran en el monte de A Picaraña sorprenden a los senderistas por sus dimensiones y caprichosas formas

Pena do equilibrio.

A pesar de sus dimensiones titánicas, los "penedos" de A Picaraña no se ven desde la N-120 a su paso por Ponteareas. Sin embargo, estas rocas de dimensiones extraordinarias y formas caprichosas emergen de la tierra y pueblan el monte de la parroquia de Arcos. Una ruta circular de cerca de 6 kilómetros enlaza una veintena de peñascos, los más singulares, identificados con sus nombres. El camino está bien señalizado, aunque en algunos tramos puede resultar dificultoso debido a la pendiente del terreno y por tratarse de pistas forestales.

El "Roteiro dos Penedos da Picaraña" parte del cruceiro del barrio de A Serra y sube al Penedo do Castro, que ofrece una espléndida panorámica de los Montes da Paradanta. Continúa hasta llegar a una de las rocas más conocidas, la que desafía la gravedad desde tiempos inmemoriales: "A Pena do Equilibrio".

La formación es de lo más estable, y aunque uno lo intente, no consigue mover la piedra superior. De hecho, el cuento popular indica que los monjes del Monasterio de Canedo, intentaban tirarla cuando pasaban por su lado. Y que los vecinos, para demostrar que se movía, colocaban botellas de cristal en la unión de ambas losas, que al día siguiente aparecía rota.

La ruta continúa su ascenso hasta el Alto da Picaraña, a 359 metros sobre el nivel del mar. A partir de ahí se inicia un largo regreso al punto de partida a través de un camino que serpentea la ladera del monte. A ambos lados se pueden apreciar curiosas y sorprendentes formaciones rocosas, tan peculiares que parece increíble que sean únicamente fruto de la naturaleza.

"A Pena dos Namorados"

Al otro lado de la N-120, a la altura de la Casa Cultural de Arcos, un pequeño cartel advierte de otra extraordinaria formación rocosa, "A Pena dos Namorados". Sus dimensiones dejan atónito al visitante, ya que el entorno apenas hace sospechar su mastodóntica presencia. Este peculiar conjunto lítico, de unos 25 metros de largo por tres de ancho, guarda una leyenda y un ritual: la tradición popular le atribuye la facultad de oráculo amoroso.

Pena dos Namorados. FdV

La historia de un amor imposible planea sobre estas rocas: Alda (o Aldina, según la versión), hija de Álvaro de Sarmiento, se enamoró del caballero (o labriego) Tristán de Albarca. La pareja tenía en estas piedras el escenario de su romance, hasta que el padre de la muchacha -que desaprobaba la relación- mató al joven. Ella acudió al encuentro de su amado, hasta que al tercer día se le apareció su espectro, que le contó lo ocurrido. Ella, enfurecida, se encerró en una de las torres del castillo de Sobroso, donde vivía, hasta que falleció.

La tragedia amorosa popular bautizó estas rocas como "A Pena dos Namorados", a la que se atribuye la capacidad de precedir el futuro de una relación. El ritual consiste en tirar un canto de espaldas sobre la enorme roca. Si éste cae al suelo, la pareja fracasará. Si finaliza sobre el conjunto pétreo, el amor triunfará. De hecho, la parte superior de la gigantesta formación está cubierta por centenares de piedras que revelan la pervivencia del oráculo de Arcos.

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