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Vuelta a Pandora

El regreso a lo grande de James Cameron y 'Avatar 2': "Soy inmune a la posibilidad del fracaso"

Llega 'Avatar: el sentido del agua', la segunda parte de la película más taquillera de la historia: ¿logrará causar el mismo impacto?

James Cameron en la première de la película, este lunes en Londres.

En su octava película como director, la fantasía épica ‘Avatar’ (2009), James Cameron se convirtió en la más taquillera de la historia al recaudar casi 3.000 millones de euros -hasta entonces el título lo ostentaba ‘Titanic’ (1997), su séptima película-, así que decidió convertir aquel éxito en una saga compuesta por cinco largometrajes. Durante los últimos 13 años, mientras trabajaba en ella, el mundo del cine ha cambiado drásticamente a causa del auge de los superhéroes, la pandemia y el cambio de paradigma impulsado por las plataformas de ‘streaming’. Ahora, finalmente, llega a los cines la segunda entrega, ‘Avatar: el sentido del agua’, su esperado retorno al planeta Pandora. ¿Logrará causar el mismo impacto que su predecesora?

Desde la pandemia, constantemente se nos recuerda que el cine está moribundo. ¿Por qué son esta película y esta pentalogía importantes para su futuro?

Esa es la gran pregunta. Y tal vez esta será esa película que llega en el momento adecuado para recordarle a la gente en qué consiste una auténtica experiencia cinematográfica. Sé que actualmente todo el mundo disfruta de la facilidad de acceso y la cantidad de contenido que los servicios de ‘streaming’ proporcionan, pero la experiencia de la que yo hablo es totalmente diferente. No se trata de una pantalla más grande ni de mayor resolución de imagen; hoy en día los televisores tienen tanta resolución como las pantallas de cine. Se trata de que el espectador tome la decisión de abandonarse por completo y dejarse transportar a otro lugar, otro tiempo y otro mundo a través de un portal. Yo lo veo como meditar, o hacer yoga.

Una imagen de 'Avatar 2'.

Cada vez hay menos cineastas como usted, empeñados en expandir las posibilidades del medio cinematográfico. ¿Se siente un poco solo?

Tal y como yo lo veo, todo director se aprovecha de los descubrimientos y los avances logrados por otro director. Cuando una película soluciona un problema, toda la industria da un paso adelante, así que no siento que mis esfuerzos por redefinir el cine sean en balde, porque sé que muchos colegas los celebran, porque si los hago yo no los tienen que hacer ellos. Y, sí, hay directores que solo necesitan una cámara y dos actores para hacer una película, pero yo no estoy interesado en hacer películas pequeñas. Yo necesito crear experiencias espectaculares e incluso inexplicables que generen sensaciones como la que me invadió a mí cuando tenía 14 años y vi por primera vez ‘2001, una odisea del espacio’ (1968). Yo quiero que otras personas también se sientan así. Y sé cómo conseguirlo.

Pese al éxito en taquilla de su primera entrega, y a diferencia de sagas como ‘Star Wars’ y el Universo Cinematográfico de Marvel, ‘Avatar’ no parece haber penetrado en la cultura pop. ¿Por qué?

Porque hasta ahora tan solo existía una entrega de ‘Avatar’ y, por el contrario, Marvel es una fábrica de hacer películas que no se detiene, y no dudan en contratar a cuantos directores sean necesarios para estrenar una nueva entrega periódicamente. Su universo se renueva constantemente. Yo no puedo trabajar así, no tengo clones que trabajen a mi lado. Y, a decir verdad, además de las películas me interesan otras cosas. He pasado mucho tiempo dedicado a exploraciones oceánicas, y diseñando cámaras y robots, y sumergiéndome en submarino por todo el mundo. Y me lo pasaba tan bien haciendo esas cosas que, llegado el momento, me pregunté: “¿De verdad quiero hacer otra película? ¿Otra película de ‘Avatar’?”.

Usted ha asegurado que, para ser rentable, ‘Avatar: el sentido del agua’ necesita colocarse entre las cuatro películas más taquilleras de la Historia. Pero, ¿qué pasará si no lo logra?

Llevo años preguntándomelo. La pandemia fue una verdadera amenaza existencial para la experiencia cinematográfica, y yo ya llevaba dos años trabajando en esta película cuando sucedió. Sentí que mi sueño había sido destruido, que el ‘streaming’ iba a canibalizar todo lo que yo creé, lo que amo. Pensé: “Soy un dinosaurio, y aquí llega el cometa que va a extinguirme”. Pero la posibilidad del fracaso no me afecta, me siento inmune a ella. Soy incapaz de moderar mis ambiciones para complacer al mercado. Cuando estábamos terminando ‘Titanic’ hace 25 años, todo el mundo daba por hecho que iba a ser un descalabro en taquilla. ¿Hizo eso que tratara limitar los riesgos? ¡No! Todo lo contrario. Si mi película va a ser un fracaso de todos modos, me aseguraré de que al menos me satisfaga a nivel personal. La segunda entrega de ‘Avatar’ se estrena ahora, y la tercera ya está acabada. La respuesta del público condicionará las otras entregas.

Mientras usted lleva tantos años trabajando en la saga ‘Avatar’, que ante todo es un alegato ecologista, la Amazonia sigue siendo destruida y los políticos de todo el mundo tan solo fingen preocuparse por el planeta. ¿Qué siente al respecto? 

No creo que la solución a nuestros problemas existenciales esté en el ámbito político. Para salvar el planeta hará falta que la gente reaccione. No estoy pensando en una revolución en las calles, sino en que los ciudadanos se informen, y voten, y obliguen a los políticos a tomar medidas en lugar de atender únicamente los intereses del capitalismo; no son verdaderos líderes, son borregos, así que van a hacer lo que la población les diga que tienen que hacer. Es cierto que a la gente le cuesta cambiar. Nos encanta quemar energía, nos encanta comer carne y lácteos, y perdirnos que cambiemos ciertos patrones de comportamiento es como pedirnos que cambiemos de religión. Por eso es importante informarse, y es importante enfadarse.

Una imagen de 'Avatar 2'.

‘Avatar’ propugna el medioambientalismo, pero al mismo tiempo es una aventura bélica. Es decir, por un lado habla de protección y por el otro habla de destrucción. ¿Cómo equilibra ambas facetas?

Confieso que, durante el proceso de montaje de ‘El sentido del agua’, sufrí una crisis de fe; me pareció que era una película demasiado violenta. Así que decidí cortarle 10 de minutos de escenas de violencia. Se me conoce como un director de cine de acción pero lo que está pasando en nuestra sociedad con las armas me revuelve el estómago. Así que, cuando miro hacia atrás y recuerdo algunas de las películas que he hecho, siento que actualmente no querría hacerlas. No sé si me gustaría fetichizar las armas como lo hice con la saga ‘Terminator’ hace 30 años. 

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