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Faro de Vigo

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Entrevista

Robert Guédiguian: "El colonialismo no es cosa del pasado. Ahí nace el racismo"

El director francés estrena este viernes en nuestros cines 'Mali Twist', romance con música ambientado en el país africano en los años 60, momento crucial con la entrada del comunismo y el reparto de riquezas tras la explotación colonial

Fotograma de ’Mali Twist’.

Desde que comenzó su carrera a principios de los años 80, el director francés Robert Guédiguian siempre se ha caracterizado por poner de manifiesto los problemas de la clase trabajadora de su paísSu cine aúna conciencia política y sentimientos humanos, un tándem gracias al que se dio a conocer en España con películas como 'Marius y Jeannette (Un amor en Marsella)' (1997) o 'La ciudad está tranquila' (2000). Ahora, en 'Mali Twist', continúa explorando sus intereses fundamentales, pero cambiando de espacio y viajando hacia atrás en el tiempo, al país africano en los años 60, en un momento crucial con la entrada del comunismo y el reparto de las riquezas tras la explotación colonial. 

En ese contexto de plena efervescencia, la juventud abraza la modernidad a través de la música y el baile. Precisamente fue la imagen del fotógrafo Malick Sidibé que muestra a una chica y un chico danzando felizmente lo que cautivó al director para contar esta historia. Ese es el punto de partida de 'Mali Twist', la historia de un joven idealista que cree que, a través de la revolución, las cosas pueden cambiar en su país, y si puede ser a ritmo de rock and roll, mucho mejor. Libertad frente a represión. Pero ¿es posible cambiar la mentalidad de un pueblo lastrado por las heridas del colonialismo? 

"Es un tema que siempre me ha interesado mucho, porque no es cosa solo del pasado, sigue existiendo. De hecho, ahí nace el racismo, en pensar que algunas personas son inferiores a nosotros. Es un combate permanente y hay que luchar contra ello", cuenta el director a través de una entrevista por videoconferencia. 

Robert Guédiguian, en una imagen de archivo.

Frente al estallido de ese efímero sentimiento de libertad, Guédiguian pondrá de manifiesto de qué forma las viejas estructuras continuaron dominando a través del patriarcado y el poder económico internacional. Su protagonista, Samba, se enamorará de una joven, Lara, que fue vendida al hijo del jefe de su clan y que se fuga para escapar de ese matrimonio sin amor. Como siempre, las mujeres son el eslabón menos protegido y el más cuestionado, por lo que la pareja será perseguida por las autoridades. 

Fundamentalismo islámico

Hay mucha melancolía en 'Mali Twist', sobre todo al certificar ese final que nos acerca a la realidad del momento, en el que el fundamentalismo islámico se ha apoderado de un territorio que vive bajo la amenaza del miedo y la opresión militar y religiosa. La quiebra de los derechos humanos, la pobreza extrema y los continuos golpes de estado, han convertido a Mali en un polvorín de violencia que nada tiene que ver con ese breve, pero intenso estallido de esperanza que se vivió en los 60. "He intentado contar esta historia a través de la emoción. Yo creo que se aprende más a través de ella, del humanismo, que cuando lanzas doctrinas y proclamas. Prefiero la emoción a los discursos", continúa. 

El director se muestra en la película crítico con una izquierda que no supo gestionar ese momento y se perdió por culpa de un planteamiento que no se amoldaba a las necesidades del pueblo. Pero piensa que todavía hay cabida para la revolución, aunque sea a través de momentos aislados (como él los llama, 'momentos comunistas') que se erigen como un chute de vitaminas dentro de la situación actual en el que el auge de la ultraderecha siempre acecha como una sombra. "Creo que ha sido un error en los movimientos de izquierdas la necesidad de establecer jerarquías. Hay que llevar todos los combates a la vez, incluso la ideología". Quizás por eso, su película está bañada de luz y de color frente a sentimiento gris que nos rodea.

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