–¿Qué es ‘Mercedes máis eu’?

–Estrictamente es una hora de danza y música, ahora bien, hay mucho más: hay conversación entre el cuerpo, la voz y los instrumentos musicales. Es como un encuentro íntimo entre dos artistas que han encontrado lugares comunes entre disciplinas. Es también un lugar en el que convergen energías diversas.

–¿Cómo nace la colaboración con su compatriota Mercedes Peón?

–De hecho nació en el año 2015 en Barcelona cuando ella vino a un ensayo y empezó a cantar. En aquel momento se inició un camino y una conexión muy fuertes que han fructificado en este espectáculo. Nos entendimos desde el principio a base de una conversación constante.

–¿Qué papel juega la improvisación en este espectáculo?

–Mucho, hay mucha improvisación, aunque siguiendo una estructura para mantener vivo el diálogo entre música y cuerpo.

–¿Qué hay de cada una de las dos en el espectáculo?

–Todo. De nosotras está todo, incluso nuestra memoria como personas y mujeres que somos. Está también la historia de los lugares comunes que hemos vivido y habitado. Hay incluso algo de las maneras que tenemos cada una de nosotras de relacionarnos.

–¿Y de Galicia?

–También hay mucho de Galicia, pues hemos nacido y crecido allí. Así que ‘Mercedes máis eu’ tiene que ver con el entorno en el que crecimos, con sus sonidos. Juntas, Mercedes y yo, hemos entendido que la danza está llena de vivencias y muchas tienen que ver con el territorio.

–¿Cómo fue el proceso creativo entre ambas?

–La obra y su proceso creativo tienen muchos ángulos. De hecho, el trabajo por separado ya estaba. No hemos creado de la nada, hemos juntado lecturas y maneras de ver nuestro arte. Más que de creación debemos hablar de transformación. Nos dimos cuenta que debíamos encontrar espacios comunes pues en la soledad no aparecían buenas ideas. La obra va de eso: cómo buscar encuentros desde la soledad.

–Este espectáculo ha sido nominado al premio de la crítica de las artes escénicas de Cataluña.

–Todo un honor. Me siento muy agradecida por el reconocimiento, que es también un reconocimiento a las mujeres que me han precedido. Al bailar me identifico con todos esos cuerpos.

–¿Cómo definiría su lenguaje?

–Energético, telúrico.

–Cómo profesora, ¿cómo ve la situación de la danza?

–En la danza se hacen muchos esfuerzos para que no se cierren escuelas y academias. Es un momento muy duro. Y no solamente para la danza, para todas las disciplinas artísticas en general. Siempre los artistas nos hemos enfrentado a la precariedad. Danza y pandemia darían, no para un espectáculo, sino para muchos.

–En sus espectáculos, la decoración suele ser mínima.

–En mis espectáculos busco la sencillez. De hecho el vacío está siempre presente, con pocos objetos, poca escenografía, aunque lo que hay tiene un peso específico, importante. Sobre el escenario nada es superfluo. Ahora bien, todo va en consonancia con el cuerpo. El cuerpo es el elemento que da potencia a mis propuestas.

–Usted ha trabajado con nombres de la talla de Carmen Werner, Pablo Esbert, Daniel Abreu, Lipi Hernández… ¿Cómo le han influido?

–Todos esos nombres y otros han formado parte de mi experiencia creativa, me han aportado mucho, son mi propia familia, mi escuela. Carmen me ofreció un espacio de libertad, como creadora y bailarina. Confió en mí desde el principio. Abreu está muy presente en todo lo que hago y de Pablo aprendí escena y lenguaje.

–¿Qué es para usted el cuerpo en movimiento?

–Para mí la danza es libertad, identidad, pulsión, energía. Pura energía. Capacidad de mover la energía.

–¿Con el cuerpo podemos expresarlo todo?

–Clarísimamente, sí. El cuerpo lo contiene todo.