El estreno de la serie española “El Cid” ha desenvainado la afilada hoja de la polémica sobre las licencias artísticas en las ficciones de época. El espectador, cada vez más diestro en la búsqueda de información sobre hechos y personajes históricos, desarma los “gazapos” y anacronismos en ágiles y rápidos movimientos: apenas unos clics.

En series y películas, realidad y ficción se enfrentan muchas veces en un campo de batalla en el que la victoria siempre cae del bando de la épica. No olvidemos que se trata de productos de entretenimiento y que en el trono de la fidelidad histórica se sienta el género documental.

No obstante, son muchos los espectadores que percuten los tambores de guerra cuando las series con cierto afán historicista, como “El Cid”, incurren en errores o en licencias más o menos osadas.

“A mis alumnos se les caen los mitos en la primera clase de esgrima antigua"

Damián Troncoso

¿Tanta diferencia hay entre lo que vemos en la pantalla y lo real? Damián Troncoso, director de la Sala Viguesa de Esgrima Antigua (SVEA) lo deja claro: “A mis alumnos se les caen los mitos en la primera clase. Cogen la espada y ven que se les vuelca. Además, una espada medieval no pesa tres kilos, sino como mucho un kilo y medio o un poco más”.

En la mayoría de los casos, poco o nada tienen que ver los duelos y las armas de las escenas de aventura con los que los tratados medievales de esgrima antigua describen: “En las películas hay pocos asesores históricos, tristemente. Y si los hay, muchas veces no están especializados en esgrima histórica. Ahí se notan las carencias”, lamenta el instructor de la SVEA.

La espada de "El Cid" en la serie española ha generado polémica por su similitud con la de Carlomagno. Prime Video

¿La espada de El Cid o de Carlomagno?

En la serie española, “La Tizona” se parece más a “La Joyosa” que a la famosa espada de Rodrigo Díaz de Vivar. Es una de las licencias que más ha molestado a los espectadores. “Tres siglos separan a 'El Cid' de Carlomagno. Eso no quiere decir que esa tipología de espada no pudiera pervivir hasta la época del Campeador, pero que tenga los atributos de un emperador tan importante causa rechazo en el espectador curtido en historia. Era preferible que se inventaran una espada con las características, más o menos, de la época”, explica Damián Troncoso. “Por qué no se inspiraron en ‘La Tizona’ es otro elemento de la polémica. Esa espada es un remonte, es decir, que puede que la hoja posea parte de la de 'El Cid', pero la guarnición es de unos cuatro siglos después. Dentro de lo malo, hicieron mejor en escoger un arma anterior que una posterior”, opina este experto.

Una de las escenas de lucha de Piratas del Caribe.

¿Cruce de hojas en alto con rechinar de dientes?

Esos duelos en los que los contendientes aprietan mandíbulas mientras sostienen en alto sus espadas cruzadas son puro artificio para dotar de dramatismo una escena. Saltos, volteretas y otras florituras hacen más vibrante la acción, pero nada tienen que ver con los enfrentamientos a vida o muerte de la realidad: rápidos y precisos, nada espectaculares. “Un buen esgrimista va a intentar acabar el combate lo antes posible. Las espadas cortaban y pinchaban: cinco centímetros de punta en el cuerpo eran mortales”, describe el experto en esgrima antigua. “Tú lo que quieres ante todo es sobrevivir y, si tal, después neutralizar al enemigo”, continúa.

Troncoso incide en que la esgrima no es cuestión de fuerza sino de destreza, y todos los ataques van supeditados a la defensa o incapacitar al rival. “Para la escuela española –una de las más importantes en el mundo– la técnica más importante es el desarme. En pleno Siglo de Oro la sociedad era ultracatólica y “no matarás” es uno de los mandamientos. Por lo tanto, si puedes acabar un combate sin quitarle la vida a tu oponente, bien neutralizándolo o desarmándolo, no tienes que rendir cuentas ni a las autoridades ni al ‘Altísimo’ cuando vayas a morir”, relata.

¿Era posible moverse con agilidad con esas armaduras?

Una armadura histórica completa de finales del siglo XV rondaría los 25 kilos: partes de cota de malla, chaqueta de armar, hombreras, brazos y piernas armadas, escarpes para los pies, peto, espaldar, anclajes… “No había palmo, salvo las articulaciones, que no estuviera cubierto con metal. Pero el peso está repartido por todo el cuerpo. El caballero caía al suelo y en menos de dos segundos ya estaba de pie”, desmonta el mito Troncoso.

Aquellos que poseían una completa, lo que suponía una inversión al alcance de muy pocos, se dedicaban exclusivamente a prepararse para la batalla. “Montaban a caballo con ella, vadeaban ríos, trepaban los muros de los castillos, corrían, saltaban…”, sigue describiendo.

El director de la SVEA cita la película “The King”, como ejemplo de armaduras “bastante bien logradas”, con una lucha que ejemplifica acertadamente cómo sería un combate medieval.

Pero los artificios suelen ser más habituales, como ver una espada atravesando una cota de malla: “En el tráiler de 'El Cid' se ve al protagonista clavar su espada a un rival, traspasando la protección, cuando esta es blanda y se levantaría sin romper. Gran parte del público no se dará cuenta porque la verosimilitud está supeditada a la épica”, concluye.

Alatriste, un Viggo Mortensen ducho en la espada

En la ficción, el manejo de la espada y los duelos sirven al discurso narrativo más que a la realidad: “La esgrima realista, la histórica, no es visualmente atractiva porque se acaba el combate en unos segundos. En una película quieres una lucha un poco larga y elaborada, con volteretas, movimientos llamativos… tienes que darle al público esa fantasía de la pelea vistosa”, expone Damián Troncoso. Entramos en la arena de la esgrima escénica que “busca transmitir emociones al espectador. En una comedia un combate no puede ser realista, crudo. Un movimiento muy chistoso es dar con la espada en el culo al contrario, sin causar ninguna herida”. Así, en este tipo de duelos inverosímiles pero hilarantes están películas que mezclan la comedia, la fantasía y la aventura como la saga de "Piratas del Caribe" o "La isla de las cabezas cortadas".

Otras sin embargo, plantean duelos más fieles a la realidad. “Viggo Mortensen es un actor que suele gustar entre los esgrimistas históricos porque se prepara muy bien. No solo para “El señor de los anillos” sino que en “Alatriste” muestra un buen nivel con la espada: es una esgrima cruda y oscura, donde haces un mal movimiento y estás muerto”, destaca el técnico deportivo.

Al mismo nivel sitúa a la película de “Los duelistas” de Ridley Scott. “Están a distancia y apenas hacen movimientos, esperando a que el otro cometa un error para pincharle. No hacen florituras, giros, volteretas, aspavientos con el arma… cualquier movimiento muy amplio puede abrir tu defensa y causar la muerte”.

Damián Troncoso, director de la SVEA, en las instalaciones de la entidad en Travesía de Vigo.

Un buen “batallón” de esgrimistas

La Sala Viguesa de Esgrima Antigua (SVEA) se creó en 2007 como respuesta a la inquietud de un grupo de aficionados a la historia y a la acción de la lucha con espada. Hoy en día la entidad cuenta con un espacio propio en la Travesía de Vigo y su mayor número de practicantes: 65. La más joven acaba de cumplir 6 años y la más veterana cuenta 70.

Troncoso está entregado en cuerpo y alma a la divulgación de la esgrima histórica, destacando la escuela española de la “Verdadera Destreza”, una de las más importantes del mundo. El técnico deportivo enseña el manejo de tres armas siguiendo dos estilos: espada medieval con broquel bajo la escuela alemana (I.33); espada a dos manos o espada bastarda, también según la metodología germana; y la espada ropera, bajo los preceptos de la escuela española. En un futuro incorporará el sable, también según el estilo patrio.

Debido a las restricciones en la práctica deportiva debido al avance del coronavirus, la SVEA ha interrumpido sus clases hasta que las autoridades sanitarias determinen la vuelta a los entrenamientos.