No hay fiesta en Galicia que se precie que no tenga un plato típico con el que reponer fuerza. Con las fechas del entroido a la vuelta de la esquina, toca tirar de recetario tradicional para afrontar uno de los carnavales más largos del mundo. El cerdo suele ser el protagonista de muchas mesas durante estas fiestas y el olor del lacón con grelos o de la cachucha llenan las cocinas desde que se empieza a pensar en el mejor disfraz, pero los dulces también ocupan un lugar privilegiado en la gastronomía del carnaval en Galicia.

Los buñuelos o las torrijas son un clásico de las sobremesas del entroido, pero existen tres dulces que se llevan la palma. Para aquellos que quieran lanzarse a los fogones y disfrutar de algunos de los sabores más gallegos, este es el paso a paso de tres recetas típicas del entroido: orejas de carnaval, las filloas y las flores de carnaval.

Orejas

Las orejas son un dulce riquísimo y muy económico, al estar elaboradas con ingredientes habituales en cualquier cocina.

Ingredientes:

160 gr. de leche

120 gr. de huevos

50 gr. de aceite

20 gr. de mantequilla

2 o 3 cucharaditas de anís

600 gr. de harina

Una pizca de sal

Canela o azúcar glas para espolvorear

Elaboración:

La clave para unas orejas de matrícula es que sean finas, crujientes y con el punto adecuado de dulce. Para hacerlas, se mezclan primero los ingredientes líquidos y después se incorpora la harina. Se amasa y se deja reposar alrededor de una hora. Se procede a estirar la masa tanto como se pueda, casi hasta que se rompa, y se cortan las porciones con la típica forma rectangular. Se fríen en abundante aceite y, ya fuera de la sartén -mejor en frío-, se espolvorean con azúcar glas. Antes es conveniente utilizar papel absorbente para retirar el exceso de grasa.

Filloas

No, no son creps ni tortitas, son filloas y su sabor y textura las hacen irresistibles.

Ingredientes:

300 gr. de leche

3 huevos

180 gr. de harina

50 gr. de mantequilla

Una pizca de sal

Un chorro de aceite

Miel, chocolate, nata o canela para acompañar

Elaboración:

Las filloas son un postre delicioso y muy versátil ya que puede variarse la receta al gusto del comensal, combinándolas con miel, chocolate, canela, azúcar, nata, leche condensada... La mezcla apenas lleva unos minutos y aunque se asocia al carnaval puede tomarse en cualquier época. ¿Su secreto? Cuanto más finas mejor. Sublimes son aquellas que alcanzan la delicadeza de un encaje de bolillos.

Para empezar, hay que batir los huevos ligeramente. Se añade la leche. Una vez mezclado se incorpora la harina, hasta que toma consistencia. Preparamos entonces una sartén y untamos el fondo con un poco de mantequilla o tocino. Caliente ya la plancha vertemos una cucharada de la crema y aquí nos la jugamos. Es en este punto donde se marca la diferencia. La rapidez para extender la pasta nos dará el grosor de la filloa. También es importante la agilidad para darle la vuelta. Lo ideal es tomarlas recién hechas o templadas.

Flores de carnaval

Quizás la menos popular de las tres recetas de entroido, pero igual de deliciosas que las orejas o las filloas son las flores de carnaval.

Ingredientes:

250 ml de leche entera

2 Huevo

1 Pizca de sal

200 g de harina de trigo normal

Unas gotas de anís, zumo de naranja o canela para aromatizar

Aceite de girasol para freir

Azúcar para espolvorear

Elaboración:

Aunque, como en todas las recetas tradicionales, cada maestrillo tiene su librillo, la forma de es definitiva en este postre, para lo que se echa mano de un molde particular pero que no resulta difícil de encontrar.

Para hacer la masa batimos la leche con los huevos, añadimos la pizca de sal y los aromas hasta conseguir una textura similar a la de unas natillas espesas. Sin dejar de remover, añadimos la harina hasta que la masa esté suave y sin grumos. Dejamos reposar la masa una media hora.

Por otro lado, calentamos una sartén honda con abundante aceite de girasol y sumergimos el molde de las flores para que alcance la temperatura precisa. Cuando este bien caliente, sacamos el molde del aceite y lo introducimos en la masa para, inmediatamente, volverlo a la sartén sin que toque el fondo. La flor se desprenderá del molde y, una vez dorada se pasa a una fuente con papel absorbente para retirar el exceso de aceite. El toque final antes de servir, rebozarlas en azúcar.