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Festas do Cristo 2026

Carlos Hermelo: «Esta homenaxe non a merezo eu só, represento a todos os mariñeiros»

La Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes realizó un acto en honor a la gente del mar de Cangas acompañado de actuaciones

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Cangas

Cangas no se entiende sin el mar. La ría ha marcado durante generaciones la historia, el trabajo y la forma de vida de la villa, pero también sus tradiciones y su identidad. Con esa mirada hacia el pasado y, al mismo tiempo, hacia el futuro, la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes hoy celebraba a las 13.00 horas por primera vez el Homenaje a la Gente del Mar de Cangas. Una fecha que se hace coincidir con el festivo local dentro de las Festas do Cristo, un lunes que se dedica a la Virgen del Carmen. La persona que estrena este reconocimiento es Carlos Hermelo, que en su discurso de agradecimiento aseguró que «non o merezo eu só».

Hermelo, de 82 años, recibe esta distinción después de toda una vida vinculada al mundo marinero. Comenzó en la pesca de bajura, continuó durante años en la pesca de altura y, posteriormente, desarrolló su trayectoria en la marina mercante. Una experiencia que, según explicó durante el acto, le permitió aprender valores que todavía conserva: «O mar deume un oficio, ensinoume a valorar o esforzo, o compañeirismo e o respecto».

El homenajeado quiso compartir el reconocimiento con quienes lo acompañaron durante su trayectoria. «Non creo que sexa un recoñecemento que mereza eu só», afirmó Carlos Hermelo, que considera que su historia representa también la de muchos otros marineros de Cangas que cuentan con una trayectoria similar a la suya. «Se hoxe estou aquí é porque, dalgunha maneira, represento a todos eles», añadió.

En esa historia, al igual que en muchas otras, ocupa un lugar fundamental su familia y, especialmente, su mujer, Dolores Fernández. Durante los años en los que Hermelo permanecía embarcado, fue ella quien sostuvo el día a día de la casa y de sus hijos. «Era ela quen asumía todas as responsabilidades, quen sacaba adiante á familia», recordó Carlos, que la definió como «o verdadeiro temón da nosa casa».

La mirada de Hermelo se extendió más allá de quienes salen a «faenar»: rederas, mariscadoras, pescantinas, trabajadoras de las conserveras, carpinteros de ribera, mecánicos o estibadores también forman parte de una misma comunidad. «A historia mariñeira de Cangas escribiuse grazas ao esforzo de moitas profesións», reivindicó.

La memoria tuvo además un espacio especial durante la jornada, con el recuerdo de los compañeros que perdieron la vida en el mar y de quienes ya no están. Una memoria ligada también a la Virgen del Carmen, cuya presencia ha acompañado durante generaciones a los marineros de la villa. «En cada barco hai unha pequena imaxe súa», evocó Hermelo, para quien la patrona representaba «esperanza cando o mar se revolvía e alegría cando volviamos ver a nosa costa».

El homenaje no se quedó únicamente en palabras. La Asociación Cultural María Soliña de Cangas puso la tradición al servicio de la celebración con una actuación de baile y canto, mientras que el poeta Amable Santos acercó la relación de la villa con el mar a través de varios poemas dedicados a la Virgen del Carmen y a la vida marinera.

Al final, Hermelo volvió a insistir en la idea que había recorrido todo el acto: que su reconocimiento no es individual. Se trata de un homenaje a una trayectoria concreta que termina convirtiéndose así en el reconocimiento a toda una comunidad que, generación tras generación, ha hecho del mar una parte inseparable de Cangas.

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