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El día grande de las fiestas canguesas

Cangas renueva la devoción en su Cristo con una procesión multitudinaria

Miles de personas acompañan el desfile religioso, con las imágenes del Consuelo y de la Virgen del Carmen | El acto incluyó una ofrenda al mar y la jornada se cerró con la tirada de fuegos

Cangas renovó su fe y devoción por el Cristo del Consuelo en una multitudinaria procesión

Santos Álvarez

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Cangas

Cangas renovó ayer su fe y devoción por el Cristo del Consuelo en una multitudinaria procesión que reunió a miles de personas por las calles del municipio y que supuso, al menos en el apartado religioso, el punto culminante de las fiestas veraniegas. El histórico Cristo cangués, «el que no quiso arder» durante la invasión de los piratas turcos y argelinos el 9 de diciembre de 1617, marcó un camino cuyo testigo recogió la nueva imagen, realizada por el artista Xoán Pintos en el año 1769, sin que el fervor de los cangueses haya disminuido un ápice.

Así ha sido año tras año, y así se pudo comprobar de nuevo desde minutos antes de las ocho de la tarde, cuando la multitud comenzó a congregarse en las inmediaciones de la excolegiata canguesa, lugar desde donde partía el desfile. Mucho traje y corbata ellos, vestido y complementos como la inefable toquilla ellas. Entre las autoridades destacaba la presencia de la conselleira do Mar, Marta Villaverde, y del presidente de la diputación de Pontevedra, Luis López, con la teniente de alcaldesa, Sagrario Martínez, encabezando la representación municipal ante la ausencia de Araceli Gestido y de sus compañeros del BNG. También estaban Aurora Prieto y Eugenio González, además de buena parte del PP, con su portavoz, Dolores Hermelo, al frente.

Con media hora de retraso los tambores comenzaban a sonar para que la Cofradía de la Misericordia -Gremio de Mareantes iniciase la marcha con su estandarte desplegado. Detrás de la cabeza de la procesión la expectación se tornó en aplausos cuando salió de la iglesia la imagen de la Virgen del Carmen a hombros de 24 porteadores, seis de ellos mujeres. Simultáneamente la Banda de Música Airiños do Morrazo entonaba los acordes del himno gallego. La comitiva procesional iniciaba ese movimiento tan peculiar de balanceo, de un lado a otro, hasta enfilar la calle Real.

Hubo que esperar unos minutos más para ver la imagen del Cristo, con el dosel centenario –cumplió los 100 el año pasado– elaborado por las religiosas de la orden de la Compañía de María. De nuevo el público presente, muchos de ellos portando velas, irrumpió en aplausos. La Banda Bellas Artes de Cangas tocó entonces un fragmento del himno de España, dando tiempo a los miembros de la Cofradía del Cristo del Consuelo encargados de portar la figura para que se preparasen, afinando los últimos detalles, colocando bien los guantes, tomando aire... Mientras, los más jóvenes de la agrupación, su cantera de futuro, se incorporaba al desfile ya en la calle Real, donde todos aguardaban por el gran protagonista de la jornada.

Bellas Artes y Airiños do Morrazo acompañaron la procesión. | SANTOS ÁLVAREZ

Bellas Artes y Airiños do Morrazo acompañaron la procesión. / Santos Álvarez

El líder de los costaleros dio entonces la orden para que 30 personas, con una mujer entre ellos, levantasen los cerca de 2.000 kilos de peso de la estructura. Los tambores marcaron entonces el ritmo, y los costaleros acompañaban cada paso con un golpe en el suelo con su bastón. Como todos los años la comitiva salía en diagonal para salvar de modo más sencillo la diferencia de nivel con la calle Real e incorporarse a ella, haciendo su primera para. Eran casi las 20.50 y el resto de la comitiva, con cuatro sacerdotes, miembros de las diferentes fuerzas de seguridad y autoridades ya se distribuían para acompañar a las imágenes.

En paralelo, la multitud abandonaba el lugar a la carrera esquivando el paso del desfile para tomar posiciones en otros puntos del recorrido. Y es que la del Cristo es una de esas procesiones que congrega más público que participantes, que invita a ser un espectador. Que se lo digan si no a las numerosas personas que abarrotaban las calles para no perderse ni el más mínimo detalle de un evento que transcurría a ritmo lento, pausado, como gustándose en cada paso, en cada nota musical, en cada parada.

Luis López, Marta Villaverde y Sagrario Martínez, en la comitiva. | SANTOS ÁLVAREZ

Luis López, Marta Villaverde y Sagrario Martínez, en la comitiva. | SANTOS ÁLVAREZ

Después del recogimiento más piadoso de la calle Real, alcanzar la calle Castelao supuso el encuentro entre lo divino y lo humano, entre lo religioso y lo pagano, con la comitiva pasando junto a las abarrotadas terrazas, con locales y turistas agotando los últimos días de vacaciones, y con los puestos y atracciones de las fiestas. En esos momentos el sol se iba desvaneciendo y la iluminación de las fiestas creaba un original marco cromático para el paso de las imágenes, que llegaban hasta las inmediaciones del concello para, una vez allí, dar la vuelta y emprender el viaje de regreso.

A pocos metros de allí se hizo la tradicional parada en la que el protagonismo recayó en la Virgen del Carmen. Los porteadores giraron su figura de cara al mar (al igual que se hizo con la del Cristo), y dos de los integrantes de la Cofradía de la Misericordia se desplazaron hasta la orilla para depositar una ofrenda floral en ese elemento inherente a Cangas, indómito, que le proporciona sustento, pero también disgustos.

Público aguardando el paso del desfile en la Rúa Castelao. | SANTOS ÁLVAREZ

Público aguardando el paso del desfile en la Rúa Castelao. / Santos Álvarez

Nuevamente la marcha se reanudó para acabar en el atrio de la excolegiata, en donde las dos imágenes se encontraron para cerrar la procesión cantando la Salve Marinera y el himno del Santísimo Cristo del Consuelo. A continuación, y como colofón festivo, desde el espigón del muelle se celebró un espectáculo de pirotecnia que puso el broche final a una jornada de fe y devoción.

Homenaje a Carlos Hermelo y fin de fiesta con Baiuca

Las Festas do Cristo tocan hoy a su fin con una jornada dedicada a la Virgen del Carmen que tendrá uno de sus principales puntos de atención en el primer Homenaje a la Gente del Mar organizado por la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes de Cangas de Morrazo. El acto se celebrará a las 13 horas en la Praza da Constitución de Cangas y el elegido para estrenar este reconocimiento es Carlos Hermelo, exmarinero y expresidente de la cofradía. Actuará la coral María Soliña y recitará poemas Amable Santos.

Previamente habrá salva de bombas a las 10 y misa solemne a las 11.30, dejando la parte más festiva para la noche, con el concierto de Baiuca en el recinto de las naves de Ojea desde las 22 horas, y la verbena amenizada por la orquesta Claxxon Tour a las 23.30 en la Rúa Castelao.

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