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Cultura

La danza ancestral de San Roque de O Hío da la bienvenida a las mujeres

Esta tradición de la parroquia canguesa, que se remonta al siglo XIV y tradicionalmente interpretada exclusivamente por hombres, incorpora por primera vez a dos niñas

La novedad fue acogida con ilusión y con aplausos al terminar el baile ante el Cruceiro do Hío

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Cangas

Xonxa Otero, de 11 años, y Paula Rivas, de 9, han hecho historia este domingo. Por primera vez desde que existen registros dos mujeres participaron en la ancestral danza de San Roque de O Hío, en Cangas. Un baile cuyos orígenes se remontan hasta el siglo XIV y que tradicionalmente solo bailaban hombres. Xonxa y Paula, ambas radiantes tras bailar bajo un sol de justicia, son las primeras pero a buen seguro no serán las últimas. Han abierto un camino que otras jóvenes están deseando seguir, dar el paso y los puntos de baile que ellas dieron este domingo ante la iglesia de San Andrés de O Hío y el emblemático cruceiro del maestro Ignacio Cerviño.

La danza de San Roque es uno de los tres bailes ancestrales que se conservan en Cangas, junto al de San Sebastián de Aldán (20 de enero) y Santa María de Darbo (8 de septiembre), y que están declarados como Festa de Interese Turístico de Galicia. El de O Hío tiene elementos singulares que lo diferencian de los otros dos, como la participación exclusivamente masculina –hasta este domingo–, la vestimenta y adornos y que, en puridad, no es una danza de damas y galanes. Más bien de galanes y «San Roques» o peregrinos, un papel este último reservado a los más jóvenes y que visten un traje similar al del santo y al de los peregrinos.

Por primera dos mujeres participaron en la ancestral danza de San Roque de O Hío

Julio Santos Álvarez

No había ningún anuncio oficial y desde la organización querían mantener cierta reserva para que la participación de las primeras mujeres en la danza de San Roque de O Hío fuese una sorpresa. Pero hay cosas que son imposibles de guardar bajo llave y ese secreto era, como se suele decir, un secreto a voces.

Xonxa Otero y Paula Rivas, a la izquierda, en un momento de la danza de San Roque, en O Hío, este domingo.

Xonxa Otero y Paula Rivas, a la izquierda, en un momento de la danza de San Roque, en O Hío, este domingo. / Santos Álvarez

El baile de San Roque está compuesto por un total de diez galanes, cinco peregrinos o «San Roques», un guía y el acompañamiento musical de una gaita y percusión. El papel de guía lo ejerce desde hace cuatro años Damián Otero, miembro de una familia de O Hío conocida popularmente como «Os Chirighotas» y tradicionalmente vinculada a esta danza. De él partió la iniciativa de dar entrada en la edición de este año a dos niñas aprovechando que quedaban dos vacantes en el grupo de los más jóvenes. «Era algo que eu persoalmente quería facer, un paso que quería dar. Creo que responde a evolución natural das cousas. Ese argumento de ‘sempre foi así’ non me vale: se as cousas foron dalgunha forma é por algo, por unha razón. Viñamos dunha sociedade patriarcal e esa sociedade cambiou, polo que a danza tamén se ten que adaptar aos novos tempos», explica. Esta no es la primera adaptación a la que se somete, tal como recuerda Damián Otero. «No seu día tamén se acortou un pouco porque se facía moi longa. O importante é que se manteña a danza, esta é a evolución natural das cousas», sostiene.

El guía de la danza de San Roque, Damián Otero, recibe ayuda para colocarse las castañuelas en las manos.

El guía de la danza de San Roque, Damián Otero, recibe ayuda para colocarse las castañuelas en las manos. / Santos Álvarez

Las caras de ilusión de Xonxa y Paula, la expectación que había entre el numeroso público dispuesto a contemplar la danza desde el atrio o desde el muro de la carretera y los aplausos finales son la evidencia de que este cambio ha sido bien acogido. « A xente da parroquia do Hío aceptouno de forma excepcional, incluso as persoas que pensei que poderían ser un pouco máis reticentes. A xente o entenderon e asimilou perfectamente, teño todo o seu apoio e estou encantado», contaba Damián Otero justo antes de comenzar el baile. Una sensación más que refrendada una vez concluida la interpretación.

Venias, procesión y danza

La celebración en honor a San Roque comenzó con la misa solemne a las 11.30 horas. Al acabar se sacó a hombros la imagen del santo, que se colocó al lado del muro lateral del atrio y los participantes en la danza ejecutaron las tradicionales venias. Al concluir esta primera parte se puso en marcha la procesión, acompañada por numerosas personas y que realizó el recorrido de costumbre.

Un momento de la danza de San Roque delante del histórico Cruceiro do Hío, en Cangas.

Un momento de la danza de San Roque delante del histórico Cruceiro do Hío, en Cangas. / Santos Álvarez

Una vez que la talla de San Roque estaba nuevamente dentro de la iglesia parroquial comenzó la danza propiamente dicha. Una interpretación que se prolongó durante unos 20 minutos y en la que, además de la gaita y la percusión, no dejaron de sonar las castañuelas que llevaban en las manos los danzantes, otra de las señas de identidad de esta tradición ancestral. Una danza que se escenifica en un entorno privilegiado, con la ría al fondo y al pie del histórico Cruceiro do Hío, fechado a principios de la década de 1870.

La danza de San Roque data del siglo XIV y acerca de sus orígenes existen varias teorías. La más aceptada es que se trata de una muestra de agradecimiento al santo por la curación de una epidemia de la peste que asoló a la parroquia y a la comarca de O Morrazo por aquella época.

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