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Canjazz 2026 en Cangas | Román Filiú Saxofonista y compositor

«La música es un diálogo y el público va a formar parte de él»

El músico presenta este domingo «Suite Oriental» en Cangas, un proyecto que une el folclore del Oriente de Cuba con el jazz de vanguardia y la música de cámara

El músico cubano Román Filiú, que abre este domingo el Canjazz 2026.

El músico cubano Román Filiú, que abre este domingo el Canjazz 2026. / Cedida Canjazz

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Cangas

El saxofonista cubano Román Filiú abre este domingo el Canjazz 2026 en el escenario principal del Eirado do Costal con «Suite Oriental» [a las 22.00 horas], un proyecto que conecta el folclore del Oriente de Cuba con el jazz de vanguardia de Nueva York. Tras más de 35 años de trayectoria y varias nominaciones a premios de nivel internacional, llega de la mano del Cuarteto Assai para plantear un diálogo entre el jazz y la música de cámara en el que la improvisación y la composición comparten protagonismo.

-En el Canjazz presentará «Suite Oriental», inspirado en el folclore de la región Oriente de Cuba, ¿qué le llevó a explorar esa parte de la tradición musical?

-Cuando empecé a estudiar era el único de mis hermanos que no tocaba música clásica, pero siempre intenté emular lo que ellos tocaban. Tuvimos un mentor que estudió violín en Moscú y me inspiró mucho. Cuando volví a Madrid me lo encontré de nuevo, de hecho escribí un cuarteto de cuerda clásico, pero no se pudo hacer. Siempre pensé que tenía que crear algo ligado entre él y yo, así que finalmente salió esto: una especie de música de cámara ligada al jazz, pero basada en la tradición de la música santiaguera.

-¿Cómo se produce ese encuentro entre dos mundos musicales tan diferentes?

-Siempre he tenido muchas educaciones musicales y quise acercar ese tipo de música a las salas de conciertos, que están acostumbradas a un cuarteto de cuerda clásico. A los músicos que están más formados en clásica, de manera más académica, creo que se les da la oportunidad de expresarse más abiertamente, en el sentido de que las composiciones están creadas para que puedan improvisar.

-¿Cómo se equlibra esa libertad de improvisar con música tan estructurada?

-Con las partes específicas que he escrito. Los que son cubanos lo van a tocar porque lo tienen en la sangre. Y aunque crean que no serán capaces, lo son. Hay muchas otras partes que son un poco más libres, dentro del free jazz, sin ser muy exagerados, y ahí sí es más creativo. Entonces, se intenta tener un equilibrio entre la creatividad y la libertad. Creo que el equilibrio está en esa libertad.

El saxofonista cubano Román Filiú, que estará este domingo en el Canjazz de Cangas, durante un concierto.

El saxofonista cubano Román Filiú, que estará este domingo en el Canjazz de Cangas, durante un concierto. / Cedida Canjazz

-Ha trabajado con figuras como Chucho Valdés, Pablo Milanés, Steve Coleman o Henry Threadgill, ¿qué ha aprendido de trabajar con generaciones y estilos tan diversos?

-Lo que aprendí de ellos fue muy importante. La disciplina cuando encaras un proyecto al tocar para otras personas, al escuchar música no juzgar lo que escuchas. También a absorber todo lo que te rodea musicalmente, para saber que la música es un diálogo y que el público va a formar parte de él.

-Y en cuanto a estas figuras, ¿en qué le han inspirado profesionalmente?

-Me han dado mucha experiencia y he ganado mucho en relaciones, he aprendido mucho. Ver un proyecto o asumirlo de una manera creativa sabiendo qué herramientas tengo para desarrollarlo. Por ejemplo, escribí una pieza exclusivamente para el concierto de Cangas. Miré que uno de mis violinistas favoritos creaba una pieza nueva a modo de tributo, y pienso que es una cosa muy linda darle a la gente esa oportunidad de conectar con su historia y tradición. Así que yo decidí empezar en Cangas a crear esa tradición con mi música.

Estuve en el Canjazz en 2020. Mi abuela era gallega y siempre que voy a tocar a Galicia siento una conexión muy especial, además de que el público de Cangas nos recibió muy bien.

-Esta edición del CanJazz rinde homenaje a Miles Davis y John Coltrane, ¿qué significan para usted?

-Son musical y espiritualmente un ejemplo, las piedras angulares de esa música. Los descubrí cuando tenía 14 o 15 años y nunca he salido de ahí. Esto son los clásicos, música que la pones y la pones, pasa el tiempo, y no va a envejecer nunca. No van a pasar de moda.

-¿Para usted significó algún tipo de valor añadido acudir a esta edición?

-Me hizo particularmente ilusión porque toqué en el 2020, pero este es un proyecto muy específico que hice con mucha ilusión, así que creo que es el único con el que voy a repetir. Además, que gente con tanto rigor profesional, porque son músicos a los que realmente admiro, me hayan vuelto a llamar me hace mucha ilusión. Mi abuela era gallega y siempre que voy a tocar siento una conexión muy especial, además de que el público de Cangas nos recibió muy bien.

-¿Cuál diría que es la mayor diferencia entre tocar aquí y ciudades o festivales con mayor alcance?

No me gusta comparar, pero supongo que la gente quiere sentirse parte de ello, y es muy importante trasladar esa ilusión y magia al pueblo. Creo que el triunfo de iniciativas como el Canjazz es importante, porque también son gente de allí que apoyan este tipo de música siendo minoritaria en su comunidad. Están sembrando una semilla que crecerá y se convertirá, quizás, en algo más grande.

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