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El día más oscuro de nuestras vidas

Cangas reúne a miles de personas para ver el eclipse, con la Caracola de Cabo Home y la playa de Rodeira como observatorios de privilegio

Más de una veintena de efectivos de Policía Local, Guardia Civil y Grupo de Emerxencias participaron en el operativo en Donón | El céntrico arenal congregó a numerosos bañistas que cambiaron el mar por el fenómeno astronómico

Personas contemplando el eclipse en el entorno de la Caracola de Donón.

Personas contemplando el eclipse en el entorno de la Caracola de Donón. / Gonzalo Núñez

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Cangas

El entorno de Cabo Home, con la emblemática Caracola como epicentro, y la playa de Rodeira se convirtieron esta tarde-noche en los principales observatorios en Cangas para vivir el primer eclipse total de Sol en el último siglo. Miles de personas se dieron cita en estos puntos y en otros del municipio en una jornada histórica que se vivió con tanta ilusión como pasión y, mayoritariamente, con cierta precaución.

Pasadas las cuatro de la tarde el Concello activó el operativo para ordenar el entorno de la Caracola de Donón ante la masiva afluencia de visitantes prevista. El despliegue fue notable, con tres patrullas de la Policía Local, cinco de la Guardia Civil (una de ellas de Tráfico) e integrantes del Grupo de Emerxencias Cangas-Protección Civil. En total más de una veintena de personas que se encargaron de ejecutar un Plan de Emergencia que recogía la prohibición de acceso al Monte do Facho y el vallado de la escultura, auténtico polo de atracción para selfies. Sí se permitió el uso de los dos aparcamientos del entorno, si bien poco antes de las 19 horas ambos ya estaban llenos. Tocaba buscar otro sitio.

Secuencia del eclipse captada desde O Morrazo por el astrógrafo José Couso

Secuencia del eclipse captada desde O Morrazo por el astrógrafo José Couso / Cedida

Así, los coches se distribuyeron por toda la aldea para un progresivo desembarco de curiosos, que fueron buscando poco a poco su espacio para ver el fenómeno astronómico. Familias, grupos de amigos, parejas... Todos fueron ocupando las rocas del lugar, buscando asiento en plena naturaleza y sin excesivos agobios ante la amplitud del espacio. No se lo perdió la alcaldesa, Araceli Gestido, que estuvo allí como responsable del Plan de Emergencia.

Timelapse del eclipse total de Sol grabado desde Cangas de Morrazo

Cedido: José Couso

Una familia madrileña contemplando el eclipse en la playa de Rodeira.

Una familia madrileña contemplando el eclipse en la playa de Rodeira. / FDV

En paralelo, Rodeira también se preparaba para el eclipse. Al bañador, la toalla, la crema solar o la sombrilla se había sumado otro elemento en la bolsa, las gafas protectoras. La habitual jornada de playa acabó un poco antes de lo normal para, en un momento, transformarse en una de observación. El arenal se inclinó hacia el oeste, con las sillas giradas y más de medio aforo mirando hacia el astro rey.

Gente en Donón viendo los primeros momentos del eclipse.

Gente en Donón viendo los primeros momentos del eclipse. / Gonzalo Núñez

Menor expectación despertaba el eclipse en los chiringuitos, con sus clientes más preocupados de disfrutar de sus bebidas que de lo que sucedía en el cielo. Y mientras tanto, en el paseo, los caminantes se mezclaban con aquellos que miraban al Sol desde los bancos o que incluso se detenían en puntos estratégicos para presenciarlo.

Coches estacionados en Donón, con una patrulla de la Guardia Civil controlando el lugar.

Coches estacionados en Donón, con una patrulla de la Guardia Civil controlando el lugar. / Gonzalo Núñez

El momento culmen llegó sobre las 20.30 horas. El cielo se oscureció de forma visible e hizo más patente el fenómeno. Las gafas se multiplicaron e incluso algunos bañistas arrancaron en aplausos. Era el mejor cierre para una jornada por la que hubo que esperar ni más ni menos que un siglo.

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