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El gran festival musical de Bueu

Apoteosis final en el SonRías Baixas de Bueu con La M.O.D.A. y La Pegatina

El Festival SonRías Baixas de Bueu despide este sábado su vigésimo tercera edición. Miles de personas llenaron a lo largo de todo el día el recinto de As Lagoas, por donde pasaron la Quinkillada, Biznaga, La M.O.D.A, La Pegatina o la cumbia y fusión llegada desde México con Sonido Gallo Negro.

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Bueu

Al igual que en Pamplona se entona el «Pobre de mí» cuando se acaban las fiestas de San Fermín, en el caso del Festival SonRías Baixas de Bueu ya cuentan los días que faltan para la edición del próximo año. La de este 2026 estaba previsto que se cerrase bien entrada la madrugada del domingo después de un larguísimo intenso día en el que hubo tiempo para disfrutar de la música de bandas como Biznaga, La M.O.D.A. o La Pegatina, gastronomía o acudir a refrescarse a la cercana playa de Banda do Río. Y es que un año más el calor también fue uno de los asistentes al festival favorito de los «festivaleiros», con temperaturas que este sábado superaron los 25 grados centígrados.

El recinto de As Lagoas volvió a dar la bienvenida a miles de personas a lo largo de todo el sábado, una jornada con actuaciones musicales tanto por la mañana como por la tarde y noche. Las puertas se abrieron a partir de las 12.00 horas para una sesión vermú que contó con la banda morracense Quinkillada, que llenó el ambiente con sus ritmos de cumbia y fiesta, y Coolnenas con su particular «rave» de dibujos animados.

La sesión matinal se alargó hasta bien pasadas las tres de la tarde y dejó paso a algunas horas para descansar, recuperar fuerzas y prepararse para la traca final del SonRías Baixas. Las puertas del festival se volvieron a abrir a las 17.00 horas para todos aquellos que no pueden vivir sin la bendita música. La Duendeneta Dilleis se encargó de animar el ambiente y la espera hasta los primeros conciertos de la tarde. La primera en subirse al escenario fue Alizza, con su pop alternativo y rhythm and blues. Tras ella llegó una buena descarga punk y letras cargadas de compromiso y denuncia con Biznaga. La banda madrileña fue la sorpresa final del cartel del SonRías Baixas y a Bueu acudían para presentar su disco «Ahora», un grito contra la desesperanza en el que hay hueco para la salud mental o para cantar contra la crisis de la vivienda.

Después de tanta tralla se imponía un ritmo más pausado y fue el turno de la cantante Gara Durán, que llegaba al SonRías Baixas después de haber teloneado Belén Aguilera, Shinova o Viva Suecia. Su actuación abrió el paso para otro de los conciertos señalados en rojo: el regreso de La M.O.D.A. Los burgaleses se han convertido en otro de los clásicos del SonRías y la de este sábado fue su cuarta presencia en Bueu después de las actuaciones de 2019, 2021 y 2022.

La fiesta continuó con el madrileño Miguel Ramírez, más conocido como Mr.Kilombo, que al filo de las 22.30 horas se subió al escenario Turismo Rías Baixas. Y si La M.O.D.A. va por cuatro apariciones en el SonRías Baixas La Pegatina ya suma siete con la de este sábado. Es una de las bandas más queridas por parte de los «festivaleiros» y esta vez venía con un nuevo disco, «Fuegos del barrio», que combinaron con algunos de los himnos de su repertorio.

El SonRías Baixas aún tenía más música antes de echar el cierre hasta 2027. El toque internacional llegó desde México con Sonido Gallo Negro, con su cumbia y fusión y una estética de la psicodelia. Uno de los integrantes de La Pegatina, el cantante y guitarista Rubén Sierra, hizo doblete para actuar con su alter ego Ninho de los Recaos (NDLR) y poner la guinda al festival.

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