SonRías Baixas
«Tenemos menos miedo de expresar nuestros sentimientos en primera persona»
Defienden unas canciones cada vez más íntimas y personales, y reivindican las raíces como forma de conexión con el público

Integrantes de La Maravillosa Orquesta Del Alcohol (La M.O.D.A.), con David Ruiz a la derecha. / Edu Montes
La Maravillosa Orquesta Del Alcohol regresa al SonRías Baixas en el día grande, con un repertorio marcado por la honestidad y la madurez. La banda burgalesa reflexiona sobre la evolución de sus letras, la influencia de sus raíces y el vínculo especial que mantiene con el festival de Bueu.
Han cambiado su manera de emocionar sin perder identidad, ¿cuál ha sido el proceso?
Siempre hemos hecho nuestras canciones de forma honesta y expresando lo que tenemos dentro. No nos hemos preocupado por cómo se recibían o si nos estábamos repitiendo. Sí que hemos mantenido la identidad, por los sonidos e instrumentos que usamos, ya en Campo Amarillo se veía esa evolución, pero, ahora con San Felices hemos hecho cosas muy distintas a lo que cantábamos. Creo que intentamos ser honestos con nosotros mismos y eso es todo.
¿Hay temas que resultan más fáciles de abordar o más complicados que antaño?
Pues creo que en el último álbum, San Felices, se refleja un poco que nos hemos abierto más, es nuestro disco más vitalista, optimista y sentimental. Hay canciones de amor, antes creo que hablábamos más desde lo plural y en estos últimos álbumes tenemos menos miedo de expresar nuestros sentimientos en primera persona.
¿Qué tiene su ciudad para seguir estando presente después de tantos años?
Pues es cierto que nuestra tierra nos ha influido mucho. Siempre decimos que no sonaríamos igual ni haríamos las mismas canciones si hubiésemos nacido en otro sitio, todo te inspira e influye. Pero de la misma manera sentimos que cantamos para todo el mundo, es lo bonito de la música, que el oyente la hace propia y suya.
En estas nuevas canciones hablan del lenguaje universal del amor, ¿cómo consiguen no caer en tópicos?
Es nuestra manera de escribir, no sabríamos hacerlo de otra manera. Son las letras que nos salen, intentamos expresarlos a nuestra manera, no copiar a nadie y que esté ahí nuestra personalidad. Hemos tenido la suerte de que lo que escribimos y lo que cantamos ha conectado con el público desde el primer disco, y nos sentimos muy afortunados por ello.
¿Cree que existe una necesidad de volver a las raíces?
En nuestro caso sí que hemos ido cambiando la mirada y poniendo el foco en lo nuestro. Igual cuando empezamos en 2011 estábamos más con la vista puesta en el mundo anglosajón, como Irlanda, Inglaterra y Estados Unidos, pero poco a poco hemos fluido, supongo, por el hecho de viajar y echar de menos nuestra tierra y lo nuestro. Nos dimos cuenta de que para hablar de lo que somos y para ser sinceros con nosotros mismos teníamos que hablar del río que pasa por debajo de nuestras casas, no del Misisipi.
Sus letras conectan con público diverso, ¿piensan en ello cuando las escriben?
Uno empieza sin ningún seguidor, entonces no tienes ninguna expectativa que colmar. Siempre hemos intentado seguir haciendo las cosas de forma personal. Primero, que signifiquen algo para nosotros, y después, si llega al público y significan algo para ello, es increíble, pero realmente nunca hemos hecho las letras pensando en cómo las iba a recibir el espectador.
¿Cree que la banda ha envejecido tan bien precisamente por la forma que tienen de entender la música?
Nunca nos hemos parado a pensarlo. Es cierto que estamos orgullosos de nuestra trayectoria, creemos que es coherente y siempre hemos mantenido el espíritu con el que empezamos. Lo más importante son las canciones y el público, siempre hemos respetado eso y lo llevamos por bandera.
Una vez más, vuelven al SonRías Baixas, ¿qué recuerdan de visitas anteriores?
Recordamos que el público ha estado muy entregado, tanto en Bueu como en Galicia en general. Este festival nos dio mucha fuerza incluso en la etapa de la pandemia, a pesar de tener que adaptarnos y no ser un proceso para nada fácil. Tenemos muchísimas ganas, siempre nos acordamos de lo bien que nos trataron. Está hecho con mucho cariño y es un sitio al que esperamos poder volver siempre.
Han pasado por aquí en diversas etapas de su carrera. ¿Sienten que su relación con el festival ha evolucionado?
Claro, al final parece que los festivales y el público son testigos de la evolución de la banda. Piensa que tocamos tanto que al final vemos más a la gente de los festivales y a las bandas que casi a nuestras familias, y claro, siempre hay un punto de volver a casa cuando actúas de nuevo en un sitio, y para nosotros eso es el SonRías Baixas en Bueu.
Dice que sienten el SonRías como una vuelta a casa, ¿qué diría que tiene el festival para transmitir esa cercanía?
Visitar Galicia siempre es una maravilla, la gente es la bomba. Creo que todos los festivales tienen su atractivo y todos los públicos merecen la pena. Y, por nuestra parte, considero que hemos tenido la suerte de que el público nos quiso, nos quiere y nos transmite mucho amor y cariño en todos los lados a los que vamos.
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