Entrevista | Adrià Salas Cantante y compositor de La Pegatina
«Ahora hacemos la música que realmente nos apetece tocar»
Los madrileños regresan al SonRías Baixas de Bueu con un nuevo disco como uno de los cabezas de cartel del programa del sábado

Adrià Salas, arriba a la izquierda levantando el brazo, en una imagen promocional del grupo. / Cedida
La Pegatina regresa este sábado al escenario del SonRías Baixas con la misma energía que la ha convertido en una de las bandas más queridas del panorama estatal. Adentrándose en una nueva etapa, y con Fuegos del barrio bajo el brazo, Bueu será una de las paradas de ese reencuentro con un público que lleva más de 20 años acompañándolos.
Han estado casi 2 años de parón, ¿hubo algún momento en el que pensaron que La Pegatina podía no volver?
No, qué va. Además, justo cuando decidimos hacer este descanso ya planteamos un día de vuelta. Es decir, el 1 de septiembre de 2025 nos volvimos a encontrar. Necesitábamos un poquito de descanso de las giras, de vernos desde fuera para poder asimilar y analizar hacia donde íbamos, lo que veníamos haciendo, qué nos apetecía, etc. De hecho, nuestro parón, a pesar de que han sido casi 2 años para el público, han sido 10 meses para nosotros.
Han dicho que antes había canciones que hacían pensando en la radio y que ahora hacen las que realmente les apetece tocar. ¿En qué momento se dieron cuenta de que estaban componiendo para otros y no para sí mismos?
Estamos componiendo para nosotros, pero la industria te hace ir con prisas y decir «Venga, hay que sacar una canción al mes porque es lo que hace la gente del mundo urbano, que es lo que está petando ahora». Entonces, la industria se adapta y Spotify y las plataformas te juegan a favor si les das música cada mes. Eso te obliga a hacer canciones súper rápido, y es más, habían canciones que no llegábamos a tocar todos hasta que no estábamos ya en el estudio grabándolas.
En el nuevo disco, Fuegos del Barrio, hablan de bajar el ritmo y de volver a las raíces, pero la industria musical exige justo lo contrario. ¿Cree que hoy es más difícil proteger la salud mental que hacer buenas canciones?
Yo creo que si la salud mental no está bien, no es fácil hacer canciones. Habrá gente a la que le vaya bien, se pueden hacer buenas canciones, pero no puedes sostenerlo. Un proyecto musical siempre es arriesgarte a que funcione o no, entonces, si de cabeza no estás bien, cuesta mucho más. Lo que siempre va a funcionar es hacer lo que a uno le apetece, porque eso es lo que vibra contigo y es lo que hace que se amplifique luego al resto, ¿no? Lo que no va a funcionar es hacer algo que no va contigo, por eso digo que el volver a disfrutar de las canciones también mejora la salud mental.
La Pegatina siempre se ha asociado a la fiesta. ¿Le preocupa que la gente se quede con esa parte y no escuche todo lo que hay detrás de las letras?
No, para nada. Es decir, a mí me gusta hacer fiesta en el escenario, me parece que es lo que hace diferente a La Pegatina, y que La Pegatina tiene que hacer fiesta en el escenario. Parece lógico, después ya cada uno en su casa que escuche más, o menos, las letras.
Si La Pegatina naciera hoy, ¿cree que tendría las mismas oportunidades que tuvo en 2003?
Para nada, creo que la música predominante y a la que se le da más bombo ahora mismo es otra. Quizás empezaríamos tocando en chiringuitos, haciendo rumbas y así, que nos motivaría un montón, pero no creo que llegásemos al nivel en el que estamos ahora.
En este nuevo disco hacen mucho hincapié en que el «barrio» es volver a lo importante. ¿Qué cosas han descubierto que no merecían tanto la pena como pensaban hace 20 años?
Todo a lo que le hemos dado importancia realmente creo que era relevante, porque cualquier detalle mínimo se te puede escapar y podría haber sido importante. Siempre le hemos dado mucha cancha a reparar el directo minuciosamente, y creo que eso es lo más interesante que podíamos hacer. Al final estos 10 meses nos sirvieron para hacer canciones sin presión de sacarlas al momento, y salieron más rumberas porque hubo tiempo de sacar la guitarra, que igual en gira no lo hay.
¿Hay alguna canción de sus inicios que hoy escribirían de otra manera?
Pues claro, todas podrían escribirse de otra manera. Con cada año de experiencia escribes diferente y dices «Ostras, aquí todavía era un chavalín, era muy ingenuo». O yo que sé, el lenguaje, ahora escribiría más inclusivo, y en temas de amor supongo que no es lo mismo con 18 años que con 40. Entonces, las letras serían bastante diferentes, sí.
Han tocado en el SonRías Baixas tantas veces que prácticamente lo han visto crecer. ¿Qué tiene el festival para que siempre hablen de él con tanto cariño?
Incluso antes de que se llamase SonRías Baixas. Es ya como familia, en Bueu dimos nuestros primeros conciertos fuera de Cataluña, tocamos un par de veces en el Aturuxo... Nos conocemos desde hace muchos años con la gente que organiza, hemos visto crecer a la gente del pueblo, entonces, no sé, te sientes como en casa y tiene un gran punto de familiaridad. No sé explicarlo, pero es algo que no nos pasa con otros pueblos.
Cuando en el calendario aparece «Bueu», ¿qué es lo primero que se les pasa por la cabeza?
Pues que qué bien, ¿no? Al final es como una zona de confort, por así decirlo. Cuando en el calendario aparecen nombres nuevos siempre tienes la incertidumbre de cómo será el recinto, cómo vivirán las canciones... Eso en Bueu no pasa, sabemos que nos van a tratar súper bien y que la gente nos conoce.
Imagine que dentro de otros 20 años alguien escribe la historia del SonRías Baixas. ¿Qué le gustaría que se dijera sobre la relación entre La Pegatina y el festival?
Ostras, ahí tendremos nuestros 70 años, ¿eh? Habrá menos pogos pero bueno, creo que seguirá siendo algo parecido a lo ahora, con más vivencias y más cariño. Igual iremos con hijos que tendrán ya la edad de tocar ellos mismos en el escenario. No sé, espero que la gente siga recibiéndonos con la alegría que lo hacen habitualmente y sigan diciendo cosas bonitas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Pinchan las ruedas de 10 coches de portugueses en la playa de Areacova
- «O que faltaba», un bateeiro con una segunda vida
- Cangas acota la Caracola y Moaña refuerza la vigilancia por el eclipse
- Lara Tronti y Hugo Pérez dan la bienvenida a Carlota, su segundo hijo: «Nuestro pequeño secreto»
- La crisis del pulpo se agudiza y la flota empieza a amarrar por la caída de capturas
- Cangas reúne a miles de personas para ver el eclipse, con la Caracola de Cabo Home y la playa de Rodeira como observatorios de privilegio
- Pais de San Roque celebra su 40 aniversario
- La Cofradía de Cangas supera los 600.000 euros de facturación en el mejor mes de julio de toda su historia