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Día del Carmen

Un encuentro en el mar de O Morrazo y una devoción en la tierra

Cerca de 200 barcos ocuparon este jueves la Ría de Vigo y parte de la de Pontevedra en un intento anual de los marineros de ganarse los favores de su patrona: la Virgen del Carmen | Barcos de Cangas, Moaña y Bueu se fueron en procesión para vivir una jornada de fiesta, con muchísima gente a bordo

Cangas, Moaña y Bueu salen al mar para honrar a la Virgen del Carmen.

Gonzalo Núñez

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J. Calvo/Fran G. Sas/C. Collarte

O Morrazo

Pasaban minutos de las 16.30 horas de este jueves cuando el bateeiro Araceli I entró en el muelle marinero de Cangas a golpe de banda sonora de la película «Piratas del Caribe» y bombas de palenque. Fue una entrada triunfal del barco en donde iba a ir la imagen de la Virgen del Carmen. Fletado de familiares y amigos, el Araceli I se imponía en el muelle de forma orgullosa, casi arrogante. Era la novia en la boda, el niño en el bautizo. Cuando el bateeiro entró por la bocana del muelle, el pantalán de atraque parecía el metro de Madrid en hora punta, con una salvedad: aquí la gente carga comida, bebida, sillas, mesas...

Era una fiesta, la de los marineros, la de sus familias que los esperan. Y mientras unos preparaban el avituallamiento, con empanadas, tortillas o mejillones, en el lado de la lonja tenía lugar la procesión de la Virgen del Carmen, que llegó el día anterior desde Darbo. Cuatro miembros de Protección Civil Cangas llevaban las andas de la Virgen al son de la música del Antiguo Reino de Galicia que interpretaba con gaitas y tambores un grupo folclórico. Una procesión de escaso recorrido, de las que no molesta. De la lonja a la caseta de los marineros y regreso a la lonja, en cuyo frente esperaba el bateeiro Araceli para recibirla con honores. Se subió la imagen al son de la Salve Marinera, esa que antes se enseñaba en las escuelas y en los patios de los cuarteles de marinería e infantería.

Costó, pero se logró con suficiencia, sujetarla bien en la embarcación, para que estuviera exenta de peligro. Mientras , la organización «O farolillo rojo» contaba ya mucho más de 60 embarcaciones que se iban a echar al mar para participar en la procesión marítima. En ese pantalán abarrotado estaba el patrón mayor, Javier Costas, con su barco, siempre exigente, y lleno de familiares y amigos, donde se presumía de fiesta. Allí estaba también el barco de Cristian que lleva 5 años como patrón o el Carolo, de Elías González Soliño, que después de sus muchos años como percebeiro se había convertido en patrón. Dos años ya en el oficio y dos años también en la procesión de la Virgen del Carmen.

Vista aérea de la concurrida procesión de Cangas.

Vista aérea de la concurrida procesión de Cangas. / Mauro Bernárdez

Mucho antes de todo esto, el día de la patrona de los marineros comenzó con una misa solemne en honor de la Virgen del Carmen a las 12.00 horas, en la excolegiata de Cangas. Fue el colofón a la novena sufragada por la Cofradía de la Misericordia-Gremio de Mareantes de Cangas de Morrazo. Los cofrades esperarán hasta el 31 de agosto, fiesta local en honor a la Virgen del Carmen, para celebra los actos programados con este motivo. Este año, además, habrá un homenaje a la gente del mar que se celebrará en la Praza da Constitución, una vez finalizados los actos religiosos.

El esfuerzo para embarcar a la Virgen en Moaña.

Bateeiros abarrotados en Moaña. / Gonzalo Núñez

Los barcos cangueses tomaron primero rumbo a Balea para después surcar todo el frente de la villa. Pasadas las 19.30 horas se encontraron, en un emotivo acto, con las decenas de embarcaciones que partían del muelle de A Mosqueira, en Moaña. El encuentro fue frente a la playa de O Canabal, entre ambos municipios.

Misa de campaña celebrada en la lonja de Bueu.

La procesión marítima de Bueu, vista desde el barco que transportaba a la Virgen. / Gonzalo Núñez

En la villa moañesa el Carmen es la patrona, no solo de los marineros, sino de la parroquia urbana. El festivo llevó a cientos de fieles a participar primero en una procesión terrestre que partió a las 17.00 horas de la iglesia y se detuvo para cantar, con la imagen de la Virgen, el Salve Marinera ante la Cofradía de Pescadores. Casi dos horas de ruta a pie, con calma y la banda Airiños do Morrazo marcando el paso. La comitiva llegó a A Mosqueira cerca de las 19.00 horas cuando embarcó en dirección a Cangas. La imagen subió este año al «Rouco Tres» del armador Luis Rouco González. Las dos imágenes estuvieron frente a frente en el encuentro.

La embarcación del patrón mayor de Cangas, Javier Costas

Bateeiro que trasladó a la Virgen del Carmen en Cangas. / Gonzalo Núñez

La flota moañesa, con unos 30 barcos profesionales inscritos oficialmente y multitud de pequeñas embarcaciones y motos de agua, cruzó después la ría para realizar una ofrenda ante el muelle de Chapela. De nuevo en la cara norte, uno de los momentos más emotivos fue el recuerdo a los fallecidos y desaparecidos en el mar ante el muelle de Domaio. Lo mismo se vivió después frente a la vecina parroquia de Meira.

Bateeiros abarrotados en Moaña.

Bateeiros abarrotados en Moaña. / Gonzalo Núñez

Ya cuando la larga tarde de julio tocaba a su fin los barcos llegaron hasta el entorno de la cofradía de pescadores, frente a la alameda, en donde se realizó la gran ofrenda floral entonando de nuevo la «Salve Marinera», con lanzamientos de salvas y la emoción a flor de piel pues en Moaña, villa marinera por excelencia, casi todas las familias tienen a un ser querido o antepasado fallecido en oficios ligados con el mar. Hasta en San Martiño, en la parroquia original, la reactivada Cofradía da Soidade, organizó una misa y procesión en honor a la Virgen del Carmen.

Procesión marítima en Bueu.

Misa de campaña en la lonja de Bueu. / Gonzalo Núñez

La ofrenda floral en el mar se realizó desde el barco «Perla del Pacífico», del armador Francisco Javier Martínez Barreiro. La banda de música, que puso el hilo musical a la jornada, viajó en el «Playa de Cabanas», de Paulino García Cortegoso.

El emotivo encuentro de las comitivas de Moaña y Cangas, con ambas imágenes.

El barco del patrón mayor de Cangas, Javier Costas. / Gonzalo Núñez

Bueu comenzó las celebraciones del Carmen por la mañana, con unos oficios religiosos previos al traslado de la patrona de los marineros desde la iglesia parroquial hasta la lonja, en donde por la tarde se celebró una misa de campaña con el recinto lleno hasta la bandera. Tras entonar la «Salve Marinera» y estallar en aplausos, la comitiva rodeó el edificio de la lonja desfilando por las alfombras florales elaboradas para la ocasión por la Asociación Cunchas e Flores y al son de la Banda de Tambores e Cornetas de Cangas.

Cientos de personas se concentraban para disfrutar del espectáculo pero también para aguardar su turno para embarcar en el catamarán fletado por el concello, con sus 250 plazas agotadas desde hace días. Antes de eso Peis d’Hos ofrecía un baile a la Virgen, que era subida al «Camboño». Partió la embarcación con los acordes del «Viva la vida» de Coldplay y marcó el rumbo a más de 40 barcos de todo tipo en una colorida procesión mientras el sol, tímido durante toda la jornada, refulgía en todo su esplendor.

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