«Se pueden contar con los dedos de las manos los autores que viven del cómic»
Las autoras de Cols participan en el Salón do Cómic de Cangas junto a Xulia Vicente

De izquierda a derecha: Olivia Cábez (guionista) y Clara Cábez (ilustradora) / Fdv
carla soliño
Las hermanas Clara y Olivia Cábez se han hecho en el cómic español con obras como Cols y La Cara B, en las que exploran la música, la cultura underground y los vínculos personales desde una voz propia. Hoy serán dos de las invitadas del Salón do Cómic de Cangas, donde compartirán coloquio con la autora e ilustradora Xulia Vicente.
Llevan años construyendo una voz propia dentro del cómic independiente, ¿qué sienten que les ha costado más conseguir: publicar o encontrar su propio lenguaje?
Empezamos el proyecto de Cols como un hobby, nuestro objetivo solamente era pasarlo bien y contar historias que nos divirtieran inspiradas un poco en nuestras batallitas nocturnas. Nació de una manera muy natural, sin pretensiones y luego el lenguaje se impuso solo, una vez Cols ya existía, el ejercicio ha sido mantener su Universo.
En un mundo que premia la autoría individual, ¿les ha costado reivindicar una identidad compartida?
Hay una costumbre a entender al dibujante como autor total de la obra. Pero, nuestro proyecto está teniendo una acogida diferente, ya que nos invitan a las dos a todos los eventos, las entrevistas que nos hacen denotan que la gente tiene interés por ambas partes: guion (Olivia) y dibujo (Clara), y a su vez interesa mucho el proceso creativo colaborativo.
El cómic está viviendo un momento de gran reconocimiento cultural; sin embargo, muchos autores continúan hablando de precariedad. ¿Se está valorando la obra más que a quienes la hacen?
A día de hoy, en España creo que se pueden contar con los dedos de las manos los autores que viven del cómic. Es un oficio muy precario que es necesario compaginar con otras fuentes de ingresos. Ahora hay más premios que hace unos años y eso ayuda a que escuchemos hablar de determinadas obras y autores, pero seguimos muy por detrás de otras disciplinas literarias como la novela o la poesía.
En los últimos años se ha empezado a considerar el cómic como un lenguaje capaz de contar cualquier historia. ¿Creen que ese cambio ya está asumido o todavía hay prejuicios?
Claro, el cómic es una disciplina artística. Dentro de él se encuentran todo tipo de géneros y temáticas y eso es lo fascinante de este medio, que realmente es una fuente de creación muy libre. Permite contar todo lo que el dibujante sea capaz de dibujar, por ello sus protagonistas pueden volar, vivir un tiroteo o llorar en su cama. Poco a poco el prejuicio irá cayendo.
Muchos autores jóvenes empiezan publicando en redes sociales, pero vosotras venís de la cultura del fanzine, ¿qué se gana y qué se pierde con ese cambio?
Las redes ayudan a la visibilización de los proyectos, pero siguen siendo una herramienta individual. A través de las ferias de fanzines y auto edición se llega al trabajo y a la persona que hay realmente detrás de ello, se generan comunidades, amistades y eso es una fuente de consejos, apoyo y retroalimentación más valiosa en muchas ocasiones, de lo que puede encontrarse en redes.
El Salón do Cómic de Cangas lleva más de dos décadas acercando el cómic al público desde un formato muy próximo. ¿Qué papel juegan encuentros como este en un momento en el que gran parte de la promoción pasa por las redes sociales?
Las redes sociales funcionan como lugar desde el que recibir información, pero es una experiencia que no se puede comparar con asistir a un encuentro donde hay interacción con la gente, con los dibujos expuestos y donde los asistentes se acercan al discurso que hay detrás de cada creación.
En este tipo de salones coincidís con autores de generaciones y estilos muy diversos, ya que hacéis un coloquio con Xulia Vicente, ¿qué os sigue aportando participar en este tipo de encuentros?
Estos encuentros son muy inspiradores, concretamente, coincidir con Xulia nos hace ilusión porque es una autora de una generación muy cercana a la nuestra pero con ya una trayectoria y siempre surge un aprendizaje de un encuentro así.
Estamos en la nueva era de redes sociales, y, sobre todo, inteligencia artificial, ¿cuál creéis que es su influencia en el consumo o creación de los cómics?
El cómic es un trabajo muy artesanal y el placer de los autores de cómic al hacerlos es disfrutar del proceso. Con la IA hay poco que hacer, no hay tanto mercado; sin embargo, un tema que da un poco de agobio es la deseducación del buen gusto: todos los dibujos hechos con IA son muy similares y no especialmente bonitos.
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