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Solidaridad

Un mural para no caminar solas: Adicam celebra 25 años de acompañamiento con un mural que simboliza memoria y solidaridad

La Asociación de diagnosticadas de cáncer de mama y ginecológico de Cangas inauguró ayer la obra de la rotonda Os Mexillóns que realizaron con motivo de sus bodas de plata

Integrantes de Adicam, representantes institucionales y colaboradoras.

Gonzalo Núñez

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Carla Soliño

Cangas

Hay lugares que cambian el paisaje y otros que cambian la forma de mirarlo. Al son de las piezas interpretadas por la escola de música tradicional Lembranzas da Ría, la rotonda de Os Mexillóns se convirtió este miércoles en el escenario del homenaje con el que Adicam conmemora sus bodas de plata con la inauguración de un mural, como símbolo permanente de memoria, solidaridad y acompañamiento.

El diseño representa a cuatro mujeres de distintas etnias para transmitir que el cáncer no entiende de fronteras ni de orígenes. En palabras de la artista Sheela Tato, la intención no era crear «solo un dibujo bonito», sino «un refugio, un espejo y un abrazo».

Abrió el turno de intervenciones Olga Sotelo, presidenta de Adicam, asegurando que el mural «habla de las mujeres que encontraron aquí una mano tendida», incluyendo dentro de este a «las familias que caminaron a nuestro lado» y «todas las personas que hiceron posible esta historia». Añadió que tras 25 años de trayectoria, ya han pasado a ser 2.500 personas asociadas, lo cual para ella es un número significativo de mujeres a las que ayudan a mejorar su calidad de vida, y a las que acompañan en esta carrera de fondo contra el cáncer.

Diana Martínez, voluntaria y directiva de la asociación, recordaba que más de una treintena de mujeres, entre ellas la propia alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido, participaron en la creación del mural, una experiencia que convirtió la obra en un proyecto colectivo. De esta manera «con cada pincelada dejaron una parte de su historia, de su esfuerzo y cariño por esta asociación».

Por su parte, Sandra Bastos, la representante de la Diputación de Pontevedra en este acto social, se enorgullecía de la amplia trayectoria: «25 años pueden parecer pocos, sobre todo para una asociación, pero es muchísimo».

Por último, y antes de que Olga Sotelo diese por inaugurado oficialmente este mural, la alcaldesa tendió de nuevo sus manos y las del Concello hacia este gran grupo de mujeres que para ella simbolizan «el amor» y «el amor a la comunidad que necesitas sentir cuando tienes más miedo» .

Cada intervención fue completando el significado del mural. Desde las representantes institucionales hasta las integrantes de la asociación, coincidieron en destacar el valor de una entidad que, durante un cuarto de siglo, ha hecho del acompañamiento su principal seña de identidad. Algunas integrantes como Carmen Martínez lo sienten como un espacio que «significó mucho», y asegura que «hacen mucho por ayudar a la gente». Mientras que, por su parte, Almudena Diaz, también integrante añadió que «es un apoyo muy grande a nivel psicológico».

Con el tiempo, Adicam se ha consolidado como un lugar donde compartir miedos, encontrar apoyo y hacer un poco más llevadero un camino que nadie debería recorrer en soledad.

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