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Recogida de residuos

El PSOE de Moaña se desmarca y no aprueba la ordenanza de la basura

Rodríguez se abstiene, a diferencia de sus compañeros de Bueu y Cangas, y alerta del «régimen sancionador»

Mario Rodríguez, durante la identificación a todos los ediles en la entrada de la asamblea.

Mario Rodríguez, durante la identificación a todos los ediles en la entrada de la asamblea. / Gonzalo Núñez

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O Morrazo

La asamblea de la Mancomunidade do Morrazo en la que el gobierno tripartito (BNG, PSOE y EU) se vio obligado a reiniciar el proceso de aprobación de la nueva ordenanza de uso del servicio de recogida de la basura, al aceptarse las alegaciones de AV y PP después de que se aprobase el texto inicialmente por la vía de la junta de gobierno, seguía coleando este viernes. En este caso fue el concejal del PSOE de Moaña, Mario Rodríguez, el que manifestó las razones de su nueva discrepancia con la línea de sus compañeros de partido en Bueu y Cangas. Frente al voto favorable de éstos, Rodríguez optó por la abstención alegando que los socialistas de Moaña «mantienen una posición propia, responsable y constructiva, alejada tanto de la confrontación permanente como del apoyo acrítico a las decisiones de las instituciones». En su intervención aseguró que su papel es «mejorar las normas que afectan a la ciudadanía, no utilizar cualquier debate para alimentar la crispación política».

Considera que la nueva Ordenanza de Xestión de Residuos es «necesaria» para garantizar un correcto servicio y cumplir con la normativa estatal y europea. Cargó contra PP y AV, que votaron en contra de la aprobación inicial, por intentar convertir «un debate administrativo en una polémica política». Rodríguez, pese a formar parte de la junta de gobierno de la Mancomunidade considera que llevar el asunto a la asamblea «reforzó la seguridad jurídica» y entiende también que el texto «concede un excesivo protagonismo al régimen sancionador frente a las políticas de información, sensibilización y educación ambiental». Refuerza este argumento en que «el cambio de hábitos que requiere una correcta separación de los residuos no puede basarse únicamente en las multas. Primero hay que informar, explicar, formar y acompañar a la ciudadanía. Las sanciones deben ser el último recurso».

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