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Catástrofe sísmica en Venezuela

El terremoto en La Guaira también sacude O Morrazo

«Venezuela va a necesitar mucha ayuda humanitaria. Ya la necesitaba antes del terremoto y ahora será mucho peor. El país tiene que empezar otra vez». Así se expresan venezolanos residentes en la comarca. Algunos tratan todavía de localizar a familiares

Venezolanos residentes en O Morrazo muestran su preocupación por el terremoto

Julio Santos Álvarez

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O Morrazo

La tragedia por el terremoto en Venezuela, que se cebó sobre todo en el estado costero de La Guaira, se sigue con preocupación en la comarca de O Morrazo, en donde la colectividad venezolana y emigrantes retornados, muy numerosa en Moaña, no paraban, después de levantarse con la noticia de la catástrofe, de intentar ponerse en contacto con sus familiares en el país caribeño. Los nervios fueron en aumento a medida que pasaban las horas y trataban de contactar con sus seres queridos «en un país que ya de por sí tiene difícil comunicación por los constantes cortes y restricciones de electricidad», desvelan.

Es el caso de Milagros Sardinha Bermúdez, hija de moañesa y de padre de Madeira (Portugal), que trabaja en una frutería en Cangas y que a mediodía estaba atenta a su teléfono móvil mientras atendía a la numerosa clientela que entraba. Pudo comprobar cómo afortunadamente su cuñada vive en un Estado del centro del país al que el movimiento sísmico no afectó -Venezuela es un país muy grande-, pero sí que ha tocado y de gravedad a la rama familiar de su padre que vive en La Guaira. Asegura que muchos portugueses de Madeira fueron emigrantes a Venezuela. Ella se vino para Galicia en el 87, su madre, que ya falleció dos años después, y su padre murió en unas vacaciones en Madeira, pero nunca había dejado Venezuela. Allí sigue teniendo muchos primos y hay muchos desaparecidos con el apellido Sardinha. A través de redes sociales pudo comprobar cómo un nieto de un primo de su padre, al que conoce de reuniones familiares en Madeira, pedía auxilio para su hermano que había quedado sepultado en el derrumbe de un edificio. Asegura que las comunicaciones son muy difíciles porque se quedaron sin electricidad y están cargando móviles con el generador de algún vecino.

1. Milagros Sardinha, en la frutería de Cangas en la que trabaja. 2. Ana Karina García leyendo la noticia de la tragedia. 3. María Rúa y Manuel García, residentes en la parroquia de Domaio. 4. Amalia Casás, también de Domaio y que pasó 17 años en el país sudamericano. | SANTOS ÁLVAREZ

Milagros Sardinha, en la frutería de Cangas en la que trabaja. / Santos Álvarez

Muchos vecinos de Moaña regresaron tras años al otro lado del Atlántico y en otros casos fueron sus hijos o nietos los que se establecieron en la comarca. A ellos se suman los que no tienen raíces en Galicia pero que huyeron de la crisis crónica y el desabastecimiento de un país cada vez más empobrecido.

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Ana Karina García leyendo la noticia de la tragedia. / Santos Álvarez

Ana Karina García, que vive en Cangas desde hace más de siete años, reconocía a media tarde que se encuentran «muy preocupados. Tengo familiares en La Guaira y todavía no sabemos nada de ellos. Si alguien puede avisarlos para que contacten con nosotros sería de mucha ayuda», apunta. García explica que «una parte de mi familia sé que está bien, pero la otra no tiene cobertura ni luz. Yo tengo en La Guaira a mi abuela y mis familiares paternos. Otra familia está en Caracas. Los de Caracas sé que están bien ya».

La vecina de Cangas desvela lo que le explicaron sus familiares más cercanos. «Mi sobrino y mi cuñada están en cuadros de pánico. Sienten que estuvieron cerca de la muerte». No en vano se derrumbó el edificio al lado de donde residen «aunque ellos tuvieron suerte. Después otros familiares los fueron a rescatar y se los llevaron a otra zona menos afectada».

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María Rúa y Manuel García, residentes en la parroquia de Domaio. / Santos Álvarez

En Domaio Amalia Casás, conocida por su actividad en la Asociación de Mulleres Poza da Moura, vivió durante 17 años en Venezuela. «Por suerte ya no nos quedan muchos conocidos en Venezuela porque llevamos aquí 30 años. Quedaba mi hermano allí pero falleció antes de la pandemia por falta de donaciones de sangre. Nosotros vivíamos en el Oriente del país, en Barcelona e Isla Margarita, ahí no llegó el terremoto». Alerta de un drama humanitario: «no me quiero imaginar cómo estará La Guaira, porque en Isla Margarita, sin terremoto, hay desde hace años límites de electricidad y agua». Advierte de la cantidad de vivienda informal en la zona más afectada por el sismo, lo que pudo facilitar los derrumbes.

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Amalia Casás, también de Domaio y que pasó 17 años en el país sudamericano. | / SANTOS ÁLVAREZ

Todos ellos ven con pesimismo el futuro de Venezuela. «Es desgracia tras desgracia. Ahora el terremoto se suma a problemas como el racionamiento de la luz, pues solo tienen acceso a ella entre cuatro y cinco horas al día».

Manuel García y su mujer María Rúa residen en Domaio y también vivieron en la zona oriental del país. «Tengo un primo en Caracas. Lo llamé y está bien. En la capital no fue tan fuerte como el terremoto de 1967», indica. García Vivió en Venezuela desde los años 50, cuando era niño. Apunta a que «Venezuela va a necesitar mucha ayuda humanitaria. Hay que invertir mucho dinero. El país tiene que empezar otra vez».

El cónsul en Vigo agradece el apoyo de la alcaldesa de Cangas

La alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido, se puso en contacto con el cónsul de Venezuela en Vigo, Martín Pacheco, para expresar las condolencias y solidaridad con el pueblo venezolano: "En estos momentos de preocupación e incertidumbre queremos transmitir nuestro cariño y apoyo a todos los afectados, y así como a sus familias y a las comunidades que sufren las consecuencias de este suceso". Recuerda que Cangas siempre ha mantenido lazos de amistad y afecto con la comunidad venezolana, la cual también está muy presente en nuestro municipio, y por ello compartimos el dolor y la preocupación". Le traslada la esperanza también de que las labores de atención y recuperación se lleven a cabo lo antes posible y que los afectados reciban la ayuda necesaria. El cónsul respondió a la regidora que la "Patria Bolivariana llora a sus hermanos y vive esta tragedia, sabe en donde están sus amigos y Cangas siempre estuvo, está y estará en nuestros corazones".

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