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Educación

El instituto As Barxas de Moaña asume la jubilación de su histórico director Carlos Chapela: «Para mí lo más importante siempre fue ayudar a los estudiantes a desarrollarse en la vida»

El profesor se jubila a los 63 años y había llegado al IES de su Moaña natal en 1989, para el tercer curso desde la construcción del centro

El instituto As Barxas, de Moaña, asume la jubilación de su histórico director Carlos Chapela

Gonzalo Núñez

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Moaña

Los alumnos del IES As Barxas de Moaña iniciaron las vacaciones el viernes poniendo fin a un curso que marca un antes y un después en el centro. Fue el último de Carlos Chapela Otero como docente. El histórico profesor y exdirector se jubila tras una vida ligada al instituto, al que llegó en el curso 1989/90, el tercero desde su construcción, y que dirigió en dos etapas: entre 1990 y 1992 y, más adelante, de 2000 a 2015. A sus 63 años, Chapela se despide de las aulas con un amplio reconocimiento. No en vano, sus alumnos le brindaron, junto a su compañera Lúa, un pasillo de aplausos que el centro compartió en sus redes sociales.

Carlos Chapela es moañés, de A Miranda, y desarrolló casi toda su carrera docente en su municipio natal. De niño, como tantas generaciones de Moaña, estudió en el grupo escolar de Quintela. Ya de adulto orientó su formación hacia la Biología y, siendo profesor, cursó también Psicología en la UNED. Con solo 23 años aprobó las oposiciones a la primera y comenzó a ejercer en Rodeira, en Cangas, en 1986. Al año siguiente trabajó en el nuevo IES María Soliño de la villa canguesa, antes de obtener plaza definitiva en As Pontes. Allí permaneció dos años, hasta que pudo permutar la plaza e incorporarse al equipo docente de un IES As Barxas que entonces daba sus primeros pasos.

«Me siento orgulloso de muchas de las mejoras que conseguimos cuando era director. Se ampliaron las aulas de Música y Tecnología y se creó un nuevo aula de Plástica. También se reformó el salón de actos, al que se instalaron butacas. Llegamos a un acuerdo con el Concello y nuestro salón de actos se convirtió en un referente cultural en Moaña. Queríamos que el centro fuese eso», recuerda. Desde entonces, numerosas actividades de impulso municipal se celebran en este auditorio, entre ellas los Circuítos Teatrais de cada otoño.

De su etapa al frente de la dirección, Chapela destaca avances como «incrementar la participación de las familias y del alumnado». También valora haber contribuido a «mejorar la retribución del equipo directivo, sobre todo de los secretarios, jefes de estudio y vicedirectores». «Todavía hoy asumen todo ese trabajo por una limosna», lamenta. El docente señala, además, que desde 2015 «la carga es mayor» porque «todos los planes de trabajo están digitalizados», algo que, paradójicamente, ha incrementado la tarea burocrática en los centros.

As Barxas cuenta ahora con más de 500 alumnos y llegó a alcanzar picos de más de 680, recuerda el profesor más veterano del instituto. Chapela percibe, sobre todo, que «cada vez hay más gente que no sigue estudiando Bachillerato una vez que termina la ESO». «Está bien la apuesta por la Formación Profesional, porque es muy necesaria, pero se percibe que el nivel de esfuerzo del Bachillerato lo asumen cada vez menos jóvenes, que buscan otras alternativas. Sobre todo en la rama de Ciencias. Entiendo que la ciencia todavía asusta a muchos», reflexiona. Con todo, se muestra «orgulloso de que bastantes de los jóvenes que salieron de aquí optasen por estudiar Biología». «Me gustaría pensar que contribuí algo a estimular esa vocación», añade.

Carlos Chapela, explicando ayer en el laboratorio del centro.

Carlos Chapela, explicando ayer en el laboratorio del centro. / Gonzalo Núñez

El amor por la docencia y la pasión por la Biología se perciben claramente en la conversación con el profesor moañés, no en vano lleva 31 años colaborando con la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) como miembro del grupo de trabajo de Biología . Al recorrer el laboratorio del instituto, muestra las mejoras logradas gracias a la creación del STEMbach, el Bachillerato de Excelencia en Ciencias y Tecnología. «Con el dinero recaudado por sus premios conseguimos comprar un nuevo microscopio de gran calidad, así como un microtomo para hacer cortes de tejidos. Esto permite a los alumnos realizar trabajos prácticos que mi generación ni siquiera hacía en la universidad», explica.

"Cada vez hay mayor diversidad en el alumnado y los profesores de apoyo son claramente insuficientes"

Al echar la vista atrás, Carlos Chapela se muestra «muy afortunado de haber podido dedicarme a lo que me gusta y, además, en mi pueblo». «Me siento especialmente orgulloso de haber contribuido a que el centro tomase cuerpo aquí, en Moaña, y de que sirva como referencia educativa y cultural», subraya.

Más allá de transmitir conocimientos, explica que el grueso de su trabajo fue «tratar siempre de educar a las personas». «Me interesa que los jóvenes aprendan a desarrollarse en la vida, que sean personas», afirma. Por eso aprovecha para enviar un saludo y recordar a todos los alumnos que, con el paso de las décadas, fueron pasando por sus clases.

Con el verano por delante, las prioridades de Carlos Chapela cambiarán por completo. «Espero seguir ligado a la educación colaborando, como hasta ahora, en la escritura de libros de texto», indica. Sin embargo, buena parte de su atención estará puesta, como no podía ser de otra manera, «en cuidar de mi primer nieto, que está en camino».

Tiene claro, eso sí, qué le gustaría que mejorase en el IES As Barxas. «Más allá de dinero o nuevas dotaciones, lo que se necesita es personal. Cada vez hay mayor diversidad de alumnado y solo tenemos un profesor de Pedagogía Terapéutica y un orientador. Es claramente insuficiente para un instituto de tamaño medio como el nuestro. Lo que hace falta es más material humano», concluye.

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