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Los animales también emigran

Una patera de solidaridad para traer perros de Marruecos a O Morrazo

La presidenta de la Protectora de Animales de O Morrazo, Laura Soliño, ha iniciado un nuevo proyecto en Marruecos, tras un viaje turístico en el que se encontró a un perro malherido, para traer a otros perros abandonados de un refugio en Tánger a España. Es el Proyecto Azul, en honor a ese primer perro que ya está recuperado.

Azul solo es el primer perro de muchos que traerá la protectora de O Morrazo desde Tánger para sanarlos

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En marzo, la presidenta de la Protectora de Animais do Morrazo, Laura Soliño Castiñeira, viajó a título particular con una amiga a Marruecos, con la idea de hacer turismo y descubrir el país, pero se cruzaron en el camino con un perro con muchas necesidades. Quedó claro que la vocación de ayuda de Laura con los animales no era algo que se limitara a O Morrazo, es algo que no tiene fronteras, y con su amiga no dudaron en atender al perro al que llamaron “Azul”. El turismo que iban a hacer por Marruecos se tornó en solidaridad con el país africano y sus perros, en un territorio en donde están mal vistos “porque para la cultura musulmana son impuros, los gatos no, pero a los perros los tienen mal con asistencia veterinaria muy justa”, señala la canguesa.

PERROS Y GATOS EN REFUGIO EN RABAT MARRUECOS

Perros y gatos en el refugio de Meri en Tánger. / Cedida

Esta semana, Laura ha vuelto a Marruecos para seguir con el proyecto que comenzó desde el encuentro con aquel perro malherido y que lleva el nombre “Proyecto Azul”, en su honor, un nombre que surgió después de haber visitado la aldea Azul. A través de este proyecto, traerán a España perros de Marruecos para buscarles una nueva oportunidad de vida con un hogar de adopción aquí. Los dos primeros está previsto que lleguen este mes de agosto, “Azul” y una Carlina, abandonada con un tumor mamario, sorda, algo ciega y con un problema cardíaco.

Laura y Meri, la propietaria del refugio en Marruecos.

Laura y Meri, la propietaria del refugio en Marruecos con un cachorro en sus manos. / Cedida

A “Azul” lo encontraron en una visita con guía turística en la Plaza 9 de Abril en Tánger. Le llevaron al veterinario, y cuenta Laura que estaban desesperadas, porque no sabían qué podía pasar con el animal ya que para llevarlo a España hacía falta esperar una cuarentena de cinco meses por las vacunas de la rabia. Este veterinario les puso en contacto con Meriem Ben Hadou “Meri” que tiene una asociación que rescata tanto a gatos como a perros, burros y lo que se le ponga delante en la zona de Tánger y alrededores. “Nos hemos enamorado de Meri y de su corazón”, señala Laura Soliño, que desde entonces se ha enfrascado en estar tarea de dar una nueva oportunidad de vida a perros de este refugio en Tánger: “Lo que hacemos es conseguir dinero en España para traerlos aquí, esterilizar a los animales. Son cinco meses de espera por la cuarentena, pero venimos todos los meses para que la situación esté correcta, ayudar a Meri en todo para mejorar, traer el dinero, que tiene que ser en mano porque las transferencias al estar fuera de la UE son costosas; vamos al veterinario, ayudamos, desparasitamos, bañamos y hacemos registro·.

Meri dando de comer a los animales en su  refugio marroquí.

Meri dando de comer a los animales en su refugio marroquí. / Cedida

En agosto espera traer a los dos primeros perros porque ya se envió la serología a un laboratorio de la CE para tener el título de anticuerpos en rabia y que puedan viajar: “Una vez que lo tienes son tres meses para el viaje y en agosto podemos traer los dos primeros”.

En la protectora conviven perros y gatos juntos.

En la protectora conviven perros y gatos juntos. / Cedida

Laura Soliño asegura que, en el refugio, en donde Meri cuida estos cinco meses a “Azul” mientras no viaja a España, viven 150 perros y 250 gatos y se ven casos muy graves y tristes, muy parasitados interna y externamente, con sarna y enfermos. Asegura que en este país no hay adopciones y consideran pecado esterilizar “por eso decidimos traernos a España los animales que podamos”. Manifiesta que la respuesta que están teniendo en España es muy bonita: “Se deja atrás el tema frontera y el racismo porque los animales son animales y no tienen culpa de nada a nivel político”.

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