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Parentesco

Una mujer de Vilanova de Arousa busca en Cangas a la familia de la hija que su abuelo tuvo fuera del matrimonio

A sus 55 años, Ana María Otero quiere verificar si sigue con vida y si tiene primos

David García vivió y se casó en Darbo con Donatila Salgado y fue jardinero en la antigua fábrica de Massó

El abuelo de Ana María Otero, el cangués David García (izda.) con un hermano.

El abuelo de Ana María Otero, el cangués David García (izda.) con un hermano. / Cedida

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Cangas

Ana María Otero García, residente en Vilanova de Arousa, ha sentido la necesidad de buscar a esa otra familia que puede que tenga en Cangas, donde siempre se dijo que su abuelo, David García, que era natural de Darbo y residió en esta parroquia, había tenido una hija fuera de su matrimonio con su mujer y abuela de Ana María, Donatila Salgado Fernández.

Aquella historia, bastante común por cierto en muchos hogares de aquella sociedad de los años 40, creció con Ana María como un secreto a voces, pero siempre mantenida en un segundo plano, aunque en ella creció ese interés y esa necesidad de poder averiguar qué pasó con aquella hija, su tía, que hoy sería la única hermana con vida de su madre, María Soledad García Salgado, Maricho, que a sus 82 años reside en Vilanova y que fue la más pequeña de seis hermanos -5 mujeres y un hombre-, todos ya fallecidos por la diferencia de edad. Con respecto a su madre, la mayor le llevaba por lo menos 20 años, asegura esta vecina, que anhela cualquier pista para poder encontrar a esta familia de Cangas.

María Soledad García, madre de Ana María Otero.

María Soledad García, madre de Ana María Otero. / Cedida

María Soledad García nació en Cangas y vivió sus primeros años en Darbo. Pero cuando tenía 7 años, su padre y también abuelo de Ana María, falleció. Era muy joven y tras enviudar, su abuela decidió emigrar a Venezuela. La madre de Ana María se quedó viviendo en Darbo con una de sus tías mayores, Encarna, hasta que a la edad de 11 años y con su madre ya instalada en Venezuela, se fue también con ella a hacer las Américas. Allí conoció a un gallego, Ernesto Otero, con el que se casó y juntos regresaron a Galicia para asentarse en Vilanova de Arousa, de donde él era natural.

La vida transcurrió así a lo largo de todos estos años y Ana María, que hoy tiene 55, empezó a sentir la necesidad de conocer a esta familia, a los posibles descendientes de esta hija de su abuelo, que al fin y al cabo sería su tía, de la que nunca se habló bien en su casa por haber tenido aquella relación con un hombre casado, y si tiene primos en Cangas, como una prima suya que reside en Vigo y con la que tiene muy buena relación.

Ana María reconoce que ella se crió sin tíos porque murieron en Venezuela, sin conocerlos, y por eso le gusta buscar a esta otra parte de la familia, con la que su madre también está ilusionada porque, de no haber fallecido, sería la única hermana que sigue con vida: «Por intentarlo, nunca se sabe, igual tengo unos primos maravillosos en Cangas. No sé si mi tía seguirá con vida. Se habrán sentido menores, pero no lo son. Ella se enamoró y no pasa nada. A todos los efectos sería mi tía». Dicen que se parecía mucho a su madre y por eso muestra la foto de ella por si alguien puede sacar algún parecido.

Antigua fábrica conservera de Massó en Cangas, en donde trabajab de jardinero el abuelo de Ana María.

Antigua fábrica conservera de Massó en Cangas, en donde trabajaba de jardinero el abuelo de Ana María. / A Cepa

La búsqueda de Ana María la está realizando a través de la parroquia de Darbo, por si hay constancia de alguna mujer con padre desconocido, y a través de la historia de Massó, ya que su abuelo trabajó como jardinero en la fábrica conservera en Cangas, donde debió conocer, según los comentarios, a la mujer con la que tuvo esta hija y de la que se dice que habría estado en prisión tras la pérdida de un hijo. Reconoce que en su casa nunca escuchó hablar bien de ella, «pero a lo mejor la realidad no es ni la tercera parte de lo que se dice». Ana María siempre escuchó decir también que el abuelo le había hecho pasar momentos duros a la abuela pese a haber tenido con ella seis hijos.

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