Corpus Christi
Bueu renueva su fervor por las alfombras florales
Cientos de personas recorren las calles del centro del municipio para contemplar cerca de 60 tapices de diferente tamaño | El homenaje al fotógrafo José Suárez o la renovación de Iago Aspas en el Celta fueron algunas de las temáticas de los diseños
Un momento de la procesión del Corpus de Bueu a su paso por la calle Eduardo Vincenti / Julio Santos Álvarez
Bueu volvió a transformar el asfalto de sus calles en un colorista manto vegetal con motivo de la celebración de la fiesta de las alfombras del Corpus, una tradición centenaria que vivió sus momentos de mayor de esplendor en la década de los 40 y 50 del siglo pasado y que es Festa de Interese Turístico Galego desde el año 2017. Cerca de 60 tapices cubrieron las calles del centro del municipio para convertirlo en la jornada de hoy en un museo gratuito al aire libre donde poder apreciar la creatividad y el trabajo de los vecinos, con diseños que van de lo religioso a lo pagano, con motivos geométricos, florales, culturales o patrimoniales, algunos de ellos tremendamente vistosos.
La elección del fotógrafo José Suárez como homenajeado en el Día das Artes Galegas 2026 sirvió de inspiración hasta a tres diseños diferentes. Uno de ellos fue el del Concello, con una alfombra sencilla en su lugar habitual en el inicio de Eduardo Vincenti, justo enfrente de una sala Amalia Domínguez Búa que acoge desde el viernes una exposición de imágenes de su serie «Mariñeiros». Al fondo de esta calle otro tapiz mostraba una cámara de fotos y una estampa marinera. Y el tercero, situado en Banda do Río, reflejaba de modo muy realista una de sus obras más conocidas, la del niño cogiendo en sus manos un barco de madera de nombre Javiota. Más allá de un guiño a la renovación de Aspas y de una bandera de Palestina la de José Suárez fue la única referencia a la actualidad en un catálogo de piezas que apostaron más por lo clásico o, directamente, por lo atemporal.

El tapiz de la Asociación Cultural Alfombras de Bueu. / Santos Álvarez
El recorrido volvió a dejar a la vista demasiado asfalto en algunos tramos, especialmente en Pazos Fontenla. Fue un comentario repetido entre las decenas de personas que pasearon tanto por la mañana como a primera hora de la tarde para ver las alfombras florales en todo su esplendor, antes de que la procesión de la tarde recordase lo efímero que resulta esta manifestación artística. El programa mantuvo la dinámica de los últimos años, con misa solemne y procesión alrededor de la iglesia por la mañana, y con un acto de adoración en la capilla de San José por la tarde, previo a la salida del Santísimo para un desfile por Pazos Fontenla, Francisco Escáneo, Montero Ríos (con parada en dos altares) y Eduardo Vincenti antes del regreso al punto de partida, todo ello con el acompañamiento de la Banda de Música Artística de Bueu.

El cura de Bueu con el Santísimo en uno de los altares de Montero Ríos durante la procesión. / Santos Álvarez
Con un día espléndido, más allá de alguna brisa tan agradable para el paseante como peligrosa para las alfombras, el foco de atención se centró en el tramo inferior de Eduardo Vincenti, cubierto por completo de estas obras efímeras. Ahí se situaba la que, sin lugar a dudas, despertó mayor admiración, una pieza elaborada por la Asociación Cultural Alfombras de Bueu con un diseño en el que se plasmaba el faro de Ons, así como reproducciones de los azulejos del interior del edificio, con barcos y filigranas. Para completarlo se incluyeron dos elementos patrimoniales, la figura de una embarcación en la fachada del Museo Massó y el desaparecido retablo de la capilla de Santos Reis. La ejecución material también era espectacular, con una combinación de materiales más comunes como arena de río o conchas nacaradas llegadas de Ortigueira.

Uno de los diseños dedicados al fotógrafo José Suárez. / Santos Álvarez
Otra de las alfombras más llamativas por su originalidad rendía homenaje en Pazos Fontenla a la cerámica gallega, con ejemplos de alfarería de Niñodaguia, Gundivós, Bonxe y Buño, representando una pieza característica de cada uno de ellos. A lo largo de este vial también plasmaron su arte el Anpa de Cabo Udra y los niños del colegio de Beluso, así como el Anpa Alborada del colegio Virxe Milagrosa. Los primeros con dos tapices, uno de ellos con lápices y otro que incluía conchas de vieira pintadas y con los nombres de los alumnos de infantil. Los segundos con un tapete con referencias a actividades como el ajedrez, el cine, la danza o la música.
No faltaron las aportaciones de clubes deportivos como el Mar Bueu de remo o las Mareiras del Bueu Atlético, de entidades como el Museo Massó o de colectivos como las Mulleres Mar e Agro, entre muchos otros, además de la lucha contra la ELA. Tampoco las de locales y comercios, concentrados muchos de ellos en Banda do Río. Todo para que el Corpus de Bueu luzca de nuevo.
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