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Acto en Marín

Los galardones Gran de Area destacan la «arquitectura comprometida con lo local»

El nuevo auditorio se estrena con la entrega de doce galardones a obras en Portonovo, Moraña, Bueu, Vigo, Oia, Lalín, Mondariz y Ourense, entre otras

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N. D.

Marín

Doce obras, doce galardones y entre ellos la restauración del Museo Massó de Bueu. Las delegaciones de Pontevedra, Ourense y Vigo del Colegio de Arquitectos de Galicia (COAG) celebraron ayer la gala de entrega de los Premios Gran de Area de Aportación a la Arquitectura 2025 en el nuevo Auditorio de Marín, en una cita organizado en colaboración con el Concello y que ha servido para el estreno del nuevo centro cultural, tras su inauguración oficial hace unos días,

Estas distinciones, que fueron falladas en el mes de diciembre, son un reconocimiento a la labor conjunta de todos los agentes que intervienen en el proceso de gestación y construcción de una obra de arquitectura de calidad desarrollada en las demarcaciones de Ourense, Pontevedra y Vigo. El objeto del certamen es destacar el valor de la obra arquitectónica. Se premiaron doce obras, cuatro ubicadas en cada una de las tres demarcaciones colegiales, de Taboadela, Carballeda de Avia, Portonovo, Moraña, Ourense, Vigo, Mondariz, Lalín, Bueu y Oia.

La gala contó con la asistencia de cerca de 300 personas, entre premiados y colegiados, además de las juntas directivas del Coag Pontevedra, Ourense y Vigo, representadas por sus presidentes, Anselmo Villanueva, Emma Noriega y Manuel Martínez Carazo. Además del presidente pontevedrés, intervinieron el decano del Colegio de Arquitectos de Galicia, Luciano Alfaya; la conselleira de Vivienda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue; y la alcaldesa de Marín, María Ramallo.

Anselmo Villanueva, agradeció al Concello la acogida de estos premios, en un auditorio nuevo, «abierto hace apenas unos días, en un edificio público que nace de la colaboración entre administraciones y que nos recuerda que, cuando las instituciones cooperan, la arquitectura llega más lejos y llega mejor». Seguidamente, brindó por el oficio, la inteligencia compartida, el trabajo bien hecho. «Los Premios Gran de Area no distinguen un simple éxito individual, sino una aportación a la arquitectura», explicó, para añadir que «la arquitectura gallega de hoy no vive en un único registro ni en una sola escala, vive allí donde hace falta mejorar la vida en común».

Sobre el debate público actual de la vivienda, Villanueva manifestó que la respuesta no es solo cuantitativa, también hay que hacer y decidir mejor y para eso aseguró que es precisa la arquitectura. «La realidad gallega es compleja. Sabemos que hay demanda de vivienda, pero también desequilibrios territoriales; sabemos que hay necesidad de agilidad, pero también de garantías; sabemos que hay innovación y noticias técnicas, pero también patrimonio que proteger e identidad que no se puede banalizar; sabemos que Galicia envejece, que hay villas y núcleos rurales que precisan nuevas oportunidades y que el derecho a habitar dignamente no se resuelve con inercia ni con improvisación», señaló.

En su intervención, Luciano Alfaya destacó que estos premios no solo son un reconocimiento a la calidad de las obras, sino también a la cercanía del arquitecto con la sociedad y con una forma de construir más sostenible y pegada a la realidad. «Mantenemos un compromiso con el lugar en el que trabajamos, que es donde nos sentimos cómodos como arquitectos, resaltando siempre el valor de la arquitectura comprometida con el local», argumentó.

La alcaldesa de Marín, María Ramallo, destacó que el nuevo auditorio «se convierte en un nuevo hogar cultural», con la gala de ayer como el «primer evento» que alberga el escenario tras su inauguración. Dio la enhorabuena a todos los implicados en los proyectos premiados, todos ellos son trabajos “cuidados en cada detalle, pensados y adaptados a sus contornos. Todos estos grados de arena forman un conjunto espectacular, que habla de una Galicia hermosa, de una Galicia moderna, de una Galicia identitaria y, sobre todo, de una arquitectura de un nivel excelente”, manifestó la alcaldesa.

La gala tuvo una sorpresa artística con la actuación del Ballet de Galicia, una destacada escuela y compañía de danza con sede en Marín, dirigida por el bailarín y coreógrafo Diego Landín. Es reconocida por su formación profesional y su labor integradora e inclusiva en el mundo de la danza, con diversos premios y reconocimientos en su palmarés. El trío ‘Thrid space’ del Ballet de Galicia, compuesto por Daniela Gago, Victoria Oltra y Julieta Borré, consiguió situarse entre los mejores del mundo en la final del Youth Grand Prix, considerado el Mundial de danza que se celebró este mes de mayo en Houston.

El Museo Massó, una intervención "exemplar"

Son cuatro galardones por área. En la demarcación de Pontevedra, los proyectos distinguidos fueron los trabajos de conservación del Museo Massó de Bueu, desarrollados por Alberto Redondo Porto, José Martín Valladares Durán y Marcial Rodríguez Rodríguez bajo criterios de preservación del patrimonio industria en una intervención con «respecto, rigorosa e exemplar»; el Mirador da Peixeira y la subida al Campo de San Roque, en Portonovo (Sanxenxo), de Gabriel Alarcón Sabarís, Luciano González Domínguez y Miguel Estévez Gómez para coser la relación entre el mar y la tierra; el pabellón de eventos del Pazo da Toxeiriña, en Moraña, de Mauro Lomba Martínez con una estructura ligera de madera; el Centro Integral de Salud de la comarca de Deza-Lalín, una obra de arquitectura pública concebida por Juan Ramón Iglesias Babío e Iván López Veiga.

El área de Vigo sumó la obra nueva y rehabilitación residencial en la calle Marqués de Valladares, diseñado por Jesús Irisarri Castro y Guadalupe Piñera Manso; una vivienda unifamiliar aislada en Vilasobroso (Mondariz), a cargo de Francisco Javier Vázquez Fernández y Perfecto Cendón Domínguez; la restauración de la vivienda particular del histórico arquitecto Xosé Bar Boo en Vigo, ejecutada por Pablo Menéndez Paz; y la ordenación del recinto monacal y encuentro costero del Real Mosteiro de Oia, desarrollada por la firma Rodriguez+Pintos Arquitectos y Santiago Pintos Pena.

Finalmente, en Ourense, los premios recayeron en el Alpendre Reitural Santiago de Rábeda, en Taboadela, obra de Candelaria Cecilia López Muiños y Juan José Otero Vázquez; la reconstrucción de una edificación para alojamiento público temporal en Carballeda de Avia, de Pablo López Prol; la rehabilitación y ampliación de un edificio residencial en la calle Progreso de la ciudad de Ourense, a cargo de Manuel Jorreto Díaz; y la compleja restauración de la fachada oeste de la Catedral de Ourense, firmada por María Sonia López Calvo y Manuel Seoane Feijóo. n

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