Memoria Histórica
Las otras víctimas del exalcalde de Cangas Boán Callejas
El teniente coronel y exalcalde de Cangas (1936-1937), Óscar Boán, que sentenció a muerte al rector de la Universidad de Valencia Peset Aleixandre, también envió al paredón a 13 personas en Ontinyent, 18 en Albaida, 8 en Llíria, 27 en Sagunt y a tres mujeres de Catarroja. «Matar a mi bisabuela rompió la familia» , explica Estefanía Catalá, biznieta de Rosa Font, condenada por el militar y político cangués

Rafael Sarrión Boronat, uno de los 13 fusilados en Ontinyent. Rosa Font, la Budella, de Cullera, y Juan Pérez Gavidia, vecino de Ayora. Ambos tres condenados por Boán Callejas. / Fdv

El teniente coronel Óscar Boán Callejas, alcalde de Cangas entre 1936 y 1937 y que presidió el consejo de guerra que sentenciaría a muerte al rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, dejó una sangrienta estela de dolor durante los dos años que estuvo en tierras valencianas tras la guerra civil española. Al dolor causado a los descendientes del ilustre médico de Godella, se suma el de decenas y decenas de familias que, de norte a sur de la C. Valenciana, vieron a sus seres queridos desfilar hacia un paredón de fusilamiento.
Uno de estos casos fue el tristemente conocido como ‘els 13 de la corda’ de Ontinyent, trece vecinos de la capital de la Vall d’Albaida que fueron fusilados juntos en un mismo día, el 15 de diciembre de 1939, en las tapias del cementerio de la localidad. Se les conoce por este nombre porque fueron atados a una cuerda y trasladados así, en fila, hasta el lugar de su asesinato. Este caso es, en palabras de Joan Torró, de l’Associació Memorial Democràtic de Vall d’Albaida, uno «de los más traumáticos» vividos en la comarca ya que los juicios se realizaron mientras la localidad recuperaba, después de tres años, sus tradicionales fiestas de moros y cristianos. En las calles, música, y dentro de ayuntamiento, un consejo de guerra presidido por Boán Callejas contra un nutrido grupo de sus vecinos, 13 de los cuales acabarían con pena de muerte. El delito del que se les acusa: ‘adhesión a la rebelión’. «Fue muy duro para el municipio. Se fusiló a 13 de golpe. «A una de las mujeres de estos hombres no la dejaron subir al cementerio y escuchó las descargas sin poder acceder», explica Torró. El memorialista también destaca que otra de las viudas tuvo que entregar a sus dos hijos a un orfanato durante un tiempo y a los hijos de muchos de ellos les gritaban ‘rojos’ en las colas de las tiendas y les obligaban a volver a ponerse en la última posición’, cuenta Torró.
Además de en Ontinyent, que perdió en total a 92 de sus vecinos con la represión franquista (la mayoría en el Terrer de Paterna), Albaida fue la otra localidad donde se fusiló también en el propio cementerio. Aquí fueron 18 los vecinos que murieron en el paredón, en dos sacas diferentes, el 10 y el 16 de junio. Todos ellos fueron sentenciados por Boán Callejas.
En Llíria y en Sagunt
Como presidente del Consejo de Guerra en Sagunt, este teniente coronel dejó un rastro especialmente violento. Coincidiendo con el desfile de la victoria de Francisco Franco en València, el 5 de mayo de 1939, ordenó el fusilamiento de 27 personas —vecinos de Puçol, Sagunt y el Puig— a las afueras del cementerio saguntino. Pero no fue un caso aislado. Posteriormente, volvió a presidir el tribunal que envió al paredón de Paterna a tres vecinas de Catarroja: Carmen Martínez Fortea, Bárbara Morellá Ribes y Francisca Ballester Noguera, de 35, 41 y 51 años. Fueron acusadas de pertenecer a la Confederación Nacional del Trabajo y de colaborar con la República. En la misma línea represiva, también condenó a muerte a Rosa Font, conocida como La Budella, vecina de Cullera, de 29 años. Militante socialista, había participado en diversas acciones de apoyo al gobierno legítimo.
«Se tiene que saber quienes eran los que, supuestamente, impartían justicia porque destrozaron la vida de decenas de familias como la mía» . Quien habla es Estefanía Català, concejala de Compromís en Cullera y biznieta de Rosa Font, fusilada tras la condena a muerte de Óscar Boán. Font, activista política durante la República y la guerra, dejó tres huérfanos quienes, con el padre también en la cárcel, acabaron en manos de familiares. Una de las hijas de Rosa era la abuela de Estefanía y la otra hija, Armonía, acabó falleciendo en un convento de tuberculosis a los 12 años al no poder asumir la familia su manutención ya que el tercer hijo era muy pequeño. «Se creían superiores por tener poder y lo único que generaron fue dolor, dolor y dolor», explica Catalá sobre los miembros del tribunal que condenó a su bisabuela.

El teniente coronel retirado cuando le enviaron a Valencia, Oscar Boán Callejas. / Fdv
La dureza de la represión de Óscar Boán Callejas se refleja igualmente en el proceso contra el escultor Manuel Silvestre Montesinos (Silvestre d’Edeta ) y otras 27 personas en Llíria. Ocho de ellas fueron condenadas a muerte y finalmente ejecutadas, mientras que otras 12 recibieron penas de hasta 30 años de prisión. No se libraron tampoco de la mano de este teniente coronel los hermanos Juan y Miguel Pérez Gavidia y el edil socialista Elias Murcia Martínez, todos ellos de la localidad valenciana de Ayora. «Cuando la guerra tocaba su fin, Juan fue apresado y trasladado al campo de concentración de Monforte del Cid (Alicante), donde las condiciones infrahumanas obligaban a los presos a alimentarse con hojas de almendro. Tras varias semanas allí, lo liberaron junto a otros compañeros. Algunos aprovecharon para embarcar en Alicante y exiliarse, pero Juan decidió volver a casa.

Trabajos de exhumación de los trece hombres ‘de la corda’ fusilados en el cementerio de Ontinyent. / Fdv
Nada más llegar a Ayora, su cuñado (marido de su hermana Matilde) le denunció. Juan apenas había podido abrazar a su mujer e hijos cuando fue detenido de nuevo. En la prisión de Ayora fue torturado. Tales eran las palizas que no fue capaz de abrazar a su hija Vicenta el único día que permitieron a su familia visitarlo. Poco después, Juan y su hermano Miguel, también detenido, fueron llevados a la Prisión Modelo de Valencia», explica Rafa, nieto de Juan, en la página web fosa94paterna.org. Los dos hermanos fueron fusilados en Paterna el 6 de noviembre de 1939, y enterrados en el cementerio de esta localidad, en la Fosa 94.
Según recoge Juan Luis Porcar Orihuela, historiador documentalista de la Universitat Jaume I y miembro del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló, el teniente coronel también celebró un consejo de guerra colectivo a vecinos de l’Alcora, algunos de los cuales fueron condenados a muerte y ejecutados. Posteriormente, también condenó a muerte a José Baldayo Balaguer, militante de CNT y FAI, fusilado en Castelló con 28 años.
El gobierno de Cangas, presidido por la alcaldesa nacionalista Araceli Gestido, sigue a la espera del informe jurídico que ha encargado para tomar una decisión sobre cómo actuar, conforme a la ley, con respecto a la fotografía de Óscar Boán, que forma parte del cuadro de la historia de alcaldes y alcaldesas de Cangas, donado en su día por el investigador que llevó a cabo la recopilación histórica, y que se muestra en la entrada a la casa consistorial. n
Suscríbete para seguir leyendo
- El cuerpo momificado hallado en Monteferro corresponde al de un vecino de Cangas
- Una vecina de Aldán regala a la reina Letizia una mantilla artesanal durante el Día de las Fuerzas Armadas en Vigo
- El Concello de Cangas coloca grandes piedras en la zona de playas para impedir el aparcamiento de turismos y autocaravanas
- Un hombre de 76 años fallece de un infarto mientras paseaba por el centro de Bueu
- Los alumnos de O Morrazo, 'desconcertados' con la cantante Rosalía y con el error en la pregunta de Historia
- El ganador del Premio Johan Carballeira de Poesía renuncia a ser jurado al no aceptarse obras en gallego reintegracionista
- Voluntarios retiran más 600 kilos de residuos de los fondos marinos en la playa de Pescadoira y en la Illa de Ons
- Elevado nivel de frustración