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Una luminaria de una farola de la rotonda del Gordo, en Cangas, cae sobre un motorista y lo manda al hospital

«Me impactó en el pecho y me hizo caer de la moto. No me mató de milagro», manifiesta Miguel A. Martínez

Motociclista accidentado sentado en el arcén con la luminaria a su lado

Motociclista accidentado sentado en el arcén con la luminaria a su lado / FdV

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Cangas

Miguel A. Martínez Figueroa trazaba en su moto la rotonda de O Gordo, en Cangas, cuando, justo al retomar la vía en dirección a Moaña, en la PO-551, le cayó encima una luminaria que se había desprendido de una farola, justo la primera tras la glorieta. Eran las 12.30 horas del día 21 de abril. Martínez venía de Coiro y se dirigía camino de Moaña cuando este accidente insospechado lo llevó al hospital.

Comenta el motorista accidentado que sintió un golpe muy fuerte en el pecho y nada más, que cuando despertó se encontraba tirado en el arcén de la carretera y a su lado la voluminosa luminaria. No podía creer lo que le había pasado, que tal coincidencia pudiera haber tenido lugar: «Cuando me desperté lo único que quería era quitar el casco, pero no me dejaron hasta que llegó la ambulancia, que después me trasladó a un hospital a Vigo. El golpe no me mató de milagro».

Miguel A. Martínez estuvo dos días en el hospital en observación. Por suerte no tenía nada roto, «pero mi cuerpo está hecho un desastre. Tengo moratones por todas partes y parte del hombro derecho no lo puedo mover; lo mismo me ocurre con la muñeca y la mano. Me cuesta mucho respirar y llevo un collarín». Afirma que sobrevive a base de analgésicos y cremas para el dolor. No entiende cómo su accidente no vio antes la luz en los medios de comunicación, cuando fue grave y, además, existe un atestado que realizó la Policía Local de Cangas.

Miguel A. Martínez tiene 56 años y se encuentra ya jubilado. Avanzaba que se había puesto en contacto con un abogado y que su intención es solicitar una indemnización a quien pertenece el mantenimiento de las farolas.

El gobierno municipal desconocía hasta hoy que hubiese tenido lugar un accidente semejante. Reconoció que el mantenimiento de esas farolas es competencia del Concello de Cangas. Los técnicos comentaron que la farola, con anterioridad, había parado el impacto de un vehículo, como se podía apreciar todavía y que, después, el viento de esos días hizo el resto.

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