Memoria histórica
Cangas valora retirar la foto del alcalde franquista que ordenó fusilar al rector de la Universidad de Valencia
El gobierno local muestra su absoluta sorpresa por el pasado de Óscar Boán Callejas y en su reunión de hoy estudiará posibles medidas
«Isto demostra a importancia de coñecer a historia», afirma la alcaldesa, Araceli Gestido

El cuadro con los alcaldes de Cangas, con la fotografía de Óscar Boán Callejas: segunda fila, cuarto por la izquierda. / FdV
Una sorpresa absoluta. Así se ha acogido en el seno del gobierno local del Concello de Cangas la noticia publicada por FARO DE VIGO y Levante-EMV, en la que se pone cara al presidente de varios consejos de guerra en la Comunitat Valenciana y que ordenó el fusilamiento del prestigioso médico, científico y rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre. Una cara que se encuentra en el cuadro de honor de los alcaldes que ostentaron el bastón de mando en el municipio: Óscar Boán Callejas, que estuvó en la Alcaldía entre 1936 y 1937, justo después del golpe de Estado. El grupo de gobierno cangués celebrar este lunes su habitual reunión de trabajo y uno de los asuntos que estará encima de la mesa es la posibilidad de retirar la imagen de Boán Callejas del cuadro. «Ao coñecer a noticia estivemos a falar entre nós e a súa posible retirada será un tema que trataremos hoxe», avanza la alcaldesa, Araceli Gestido.
Para el ejecutivo local cangués, al igual que para la inmensa mayoría de la población, la figura de Óscar Boán Callejas era absolutamente desconocida. «Estamos sorprendidos, non tiñamos nin idea. Todo isto demostra a importancia de coñecer a nosa historia», manifiesta Gestido.
Los meses en los que Callejas estuvo al frente del Concello de Cangas designado por el Gobierno Civil coinciden con algunos de los episodios más oscuros de la represión desatada a raíz del alzamiento militar del 18 de julio de 1936. A los cinco días del golpe de Estado la Guardia Civil detuvo a su antecesor en el cargo, el médico Agustín Jorge Echeverri, acusado de rebelión militar. Tras ser juzgado en un consejo de guerra fue fusilado en Pontevedra el 24 de septiembre de ese mismo año. Junto a él murieron el sindicalista Lorenzo Corbacho, que da nombre a la Casa de Oficios de Cangas; y el maestro extremeño destinado en la parroquia de Coiro Víctor Sánchez Mártil.

El médico y alcalde de Cangas Agustín Jorge Echeverri, antecesor de Óscar Boán Callejas, y que fue fusilado el 24 de septiembre de 1936. / Archivo A Cepa
Antes de que se celebrase ese ignominioso consejo de guerra Cangas ya había sufrido uno de los sucesos más crueles y despiadados de la Guerra Civil: la detención el 28 de agosto de once vecinos, que fueron asesinados y «fondeados» en la ría de Vigo para hacerlos desaparecer. El rizón de un barco sacó a la superficie el cuerpo de cinco de ellos el 9 de noviembre de 1936, pero las autoridades se encargaron enseguida de hacerlos desaparecer nuevamente. Son los conocidos como «Mártires de Anguieiro», por el lugar en el fueron asesinados [en la carretera a Bueu, entre A Madalena y A Portela]. El más joven tenía 16 años y el mayor 46. Ninguno de ellos estaba acusado de delito alguno.
Militar retirado, afiliado a la Falange y al frente de la fábrica de conservas fundada por su suegro en Cangas y Bueu
Óscar Boán Callejas era hijo de un capitán de caballería del ejército, Ricardo Boán. Al igual que su padre hizo carrera militar y cuando se produce el golpe de Estado ya está retirado, con rango de comandante. Estaba casado con Rufina Lameiro Furio, que era hija del fomentador y empresario conservero vigués Darío Lameiro Sarachaga (1849-1928), que tenía dos fábricas-almacén de salazón en la Praia de Beluso (Bueu) y otra en Balea (Cangas). Investigadores como Antonio Nores, Iago Santos Castroviejo y Dionisio Pereira constatan que cuando se produce el golpe militar Boán Callejas se encontraba al frente de la fábrica y estaba afiliado a la Falange.

La esquela de Rufina Lameiro Furio, esposa de Óscar Boán Callejas, fallecida en abril de 1960. El militar y exalcalde de Cangas fallecería en marzo de 1964. / Cedida
Probablemente por ello el gobierno sublevado lo recupera para la causa. Primero como alcalde de Cangas entre 1936 y 1937, después como delegado de Orden Público en Pontevedra y finalmente es trasladado a Valencia, donde preside varios consejos de guerra.

El médico, científico y rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue condenado a muerte por un consejo de guerra presidido por el antiguo alcalde de Cangas Óscar Boán Callejas. Fue fusilado en el Terrer de Paterna en mayo de 1941. / Faro de Vigo/ Levante-EMV
El más simbólico es el que condenó a muerte al científico y rector de la Universitat de València, Joan Baptiste Peset Aleixandre. Una sentencia que se dictó el 4 de marzo de 1940, ya con la Guerra Civil acabada, y que no se ejecutó hasta más de un año después, el 24 de mayo de 1941. En la localidad valenciana de Sagunt también dejó un rastro de sangre especialmente cruel: el 5 de mayo de 1939, con motivo del desfile de la victoria de Franco en Valencia, ordenó el fusilamiento de 27 personas.
La historia desvelada alrededor de Óscar Boán Callejas es un recordatorio de la brutal represión desatada tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Los tres alcaldes que estaban al frente de los concellos de O Morrazo fueron fusilados: el 24 de septiembre de 1936 fue Agustín Jorge Echeverri; justo antes de acabar ese año, el 31 de diciembre, le tocó el turno a José Fandiño Pidre, de Moaña; y en la madrugada del 17 de abril de 1937 fue asesinado José Gómez de la Cueva «Johan Carballeira», de Bueu. Carballeira aún tuvo tiempo y entereza para escribir una nota de despedida para su novia: «Lolita Lolucha: Conserva esta foto donde escribo cuando falta hora y 1/4 para morir, a las 6 menos 1/4. Morimos a las siete, cuando te despiertes y pienses en mí, seguramente. Cueva».

Una curiosa historia alrededor del suegro de Boán Callejas, el empresario Darío Lameiro, al que querían "quemarle las entrañas" en el año 1900
El imprescindible blog del investigador y experto en historia local de Bueu, Arturo Sánchez Cidrás, recoge una curiosa historia sobre un suceso en el que se vio envuelto el suegro de Óscar Boán Callejas, el empresario vigués Darío Lameiro Sarachaga. En el año 1900 fue objeto de un intento de extorsión que cuenta así:
"Intento de extorsión a un industrial de la Playa de Beluso
Puede que muchos de vosotros nunca hayáis oído hablar de Darío Lameiro.
Darío Lameiro Sarachaga (1849-1928) era un empresario vigués que tenía dos fábricas-almacén de salazón en la Playa de Beluso y otra en Balea (Cangas).
Cierto día, a mediados del mes de junio del año 1900, recibió una carta anónima que le exigía 25.000 pesetas a cambio de no “quemarle las entrañas después de quemarle las fábricas”. La cantidad debía depositarla al pie de un gran pino que había cerca del camino (hoy carretera) que va de Bueu a Beluso.
Avisada la Guardia Civil ésta le aconsejó seguir las instrucciones de la nota pero no sin antes apostarse cuatro guardias civiles en distintos puntos para vigilar la recogida de la caja con el supuesto botín.
Efectivamente, fue sorprendido “in fraganti” el extorsionador que vino a ser un padre de familia -tenía cuatro hijos-, vecino de Bueu que, desesperado por las penurias familiares, lo llevó a maquinar tal delito.
El Sr. Lameiro conociendo las circunstancias que condicionaban al autor de este acto quiso perdonarle y que lo dejasen en libertad. Pero la Guardia Civil no lo consintió y lo puso la disposición del juez municipal de Cangas."
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