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Superación

Javier Piñeiro, el vecino de Aldán que perdió las piernas en un accidente en alta mar en 2023, llega a la élite del deporte en paracanoe: «Durante el accidente pensaba que mi hija se quedaba sin padre»

En cuanto recibió el alta en el hospital comenzó a practicar deporte «en principio para no ganar peso y poder manejar mejor las prótesis» / Compite para el Club de Mar Ría de Aldán-Gandón y entrena junto a su vecina y paralímpica Araceli Menduiña

Javier Piñeiro, el vecino de Aldán que perdió las piernas en un accidente en alta mar en 2023, llega a la élite del deporte en paracanoe

Gonzalo Núñez

Cangas

Finalizaba noviembre de 2023 cuando la vida del vecino de Aldán Javier Piñeiro cambió para siempre. Trabajaba como primer oficial de máquinas en el bacaladero vigués Lodairo, el mayor arrastrero de España. El buque se encontraba a 100 millas al noroeste de Escocia cuando Piñeiro y un compañero reparaban una de las maquinillas. En ese momento, el sistema se activó y atrapó a los dos trabajadores por las piernas. «Recuerdo todo: el dolor y cómo pensé que me moría. Si la máquina no se para, me mata. Rodó tres o cuatro segundos y paró; de repente, paró», rememora. «Pensé lo que supongo que piensa todo el mundo: que mi hija se iba a quedar sin padre», añade.

El vecino de Aldán perdió parte de las dos piernas. Sufrió una amputación femoral en una extremidad y una amputación tibial en la otra. Sin embargo, lo que para muchas personas habría supuesto caer en una depresión, para Javier Piñeiro fue un accidente que puso a prueba su fortaleza física y, sobre todo, mental. «Llegué al hospital en Glasgow y a la semana ya estaba andando en unas máquinas que tenían allí. Tuve la suerte de recuperarme muy rápido. Pese a todo me considero afortunado. En Povisa estuve un mes más ingresado, pero en cuanto me dieron el alta y volví a casa empecé a hacer deporte. En febrero de 2024 comencé con natación en la piscina de Moaña. Sabía que era fundamental no coger peso, para poder utilizar prótesis en cuanto las tuviese y no dar más trabajo a mi familia. Si te acomodas y coges peso, todo es más difícil. No es lo mismo mover con prótesis 70 kilos que 90», explica. Y no era fácil mantener el peso «porque al principio me daban muchas pastillas para el dolor, tranquilizantes... eso también engordaba. Pero a los pocos meses ya no tomaba absolutamente nada».

Dicho y hecho. Tras el accidente continuó con la actividad física que ya formaba parte de su vida. Durante 15 años compitió en trial, jugó al fútbol hasta llegar al equipo juvenil del Alondras de Cangas y, en los años previos al accidente, practicaba ciclismo «de forma amateur». Hoy, con 42 años, ya ha logrado una medalla de bronce en el Mundial de maratón de paracanoe —piragüismo adaptado— disputado el pasado septiembre en Hungría. Además, el jueves 14 de mayo iniciará su participación en la Copa del Mundo en distancia paralímpica, de 200 metros, que se celebrará en Brandeburgo, Alemania.

Antes de echarse al agua, Piñeiro probó con la natación y con el pádel adaptado, «donde me trataron muy bien, pero es un deporte más complicado porque, para empezar, necesitas a otras tres personas para jugar un partido y yo quería competir». La experiencia con la natación no fue todo lo buena que cabría esperar. «Desde que se retiró Chano Rodríguez no hay estructura para competir en natación con discapacidad. Hablé con el departamento de la Xunta de deporte adaptado pero creo que más bien se centran en personas con discapacidad psíquica. Entendí que no había competición en Galicia y yo lo que necesitaba era competir. Al principio me daba igual la modalidad», reconoce.

Finalmente encontró su deporte ideal al lado de casa, en el Club de Mar Ría de Aldán-Gandón. El piragüismo, precisamente el deporte que ha situado a Aldán en el mapa, es ahora la disciplina en la que Javier Piñeiro aspira a mantener alto el nombre del club. «En la Copa del Mundo, mis tiempos marcan que debería pelear por entrar en la Final B. Mi mejor marca es de 45,8 segundos y la firmé justamente en el selectivo nacional. Sin embargo, tengo que marcarme retos e intentaré luchar por un puesto en la Final A», apunta, con una mezcla de ambición y prudencia.

Javier Piñeiro, este sábado en Aldán y en el kayak con el que prepara la Copa del Mundo de paracanoe

Javier Piñeiro, este sábado en Aldán y en el kayak con el que prepara la Copa del Mundo de paracanoe / Gonzalo Núñez

Mientras practicaba distintas disciplinas, el vecino de Aldán recuerda perfectamente el momento en el que pensó en el piragüismo. «Estaba viendo un reportaje de la TVG en el que salían Araceli Menduiña y Adrián Mosquera, ambos con experiencia en los Juegos Paralímpicos. Eso me motivó mucho. Siempre había visto a los palistas entrenar en el Club de Mar Ría de Aldán y, claro, recuerdo seguir las gestas de David Cal, Carlos Pérez o Teresa Portela, así que se me ocurrió preguntar al club si había opción de unirme», relata.

Allí encontró un entorno perfecto. «Además de entrenar en este paisaje, en la ría, está al lado de casa», destaca. A ello se suma que entrena junto a su vecina Araceli Menduiña, que compitió en los Juegos Paralímpicos de París 2024. «Lleva muchos años de trayectoria y entrenar con ella me ayuda mucho por su disciplina de trabajo», valora. También fue clave encontrarse con un entrenador como David Novas, técnico también de la propia Menduiña. «Al competir con ella, conocía casos de deportistas en una situación similar a la mía. Apostó por mí desde el primer momento y me orientó para poder adaptar el kayak», subraya.

Pese a su meteórico ascenso en este deporte, pasando en pocos meses de iniciarse a competir a nivel internacional, Piñeiro reconoce que «no fue fácil el comienzo». «Tuve que adaptar yo la piragua para poder manejar el timón con movimientos de cadera, echando mano de madera y piezas de plástico. El primer día empezaba totalmente desde cero en este deporte y no era capaz de orientar la embarcación; no hacía más que dar vueltas. Por suerte, soy bastante rápido cogiendo estas técnicas», explica.

Lo que empezó como una actividad para mantenerse activo se ha convertido en una preparación prácticamente profesional. «Entreno seis días a la semana, la mayoría de ellos en el centro de piragüismo de Verducido, en Pontevedra. Llega un momento en el que tienes que involucrarte por completo para competir bien», señala, mientras recuerda el sacrificio de acudir a entrenar, por ejemplo, a primera hora de la mañana en pleno invierno.

Piñeiro ya tiene estudiados a sus principales rivales en la próxima competición internacional y fijado su calendario para toda la temporada, que incluye una segunda Copa del Mundo en Canadá. «Un palista inglés y el rival australiano son los que tienen más nivel», puntualiza. Eso sí, ante la posibilidad de emular a su vecina Araceli Menduiña y llegar a unos Juegos Paralímpicos, se muestra prudente: «Es muy difícil. Desde los Juegos de Río 2016, el deporte adaptado se profesionalizó mucho y conseguir las marcas necesarias es algo cada vez más complicado». Los mejores del mundo en su disciplina se mueven, en estos momentos, con marcas unos 4 segundos más bajas. Pero por falta de esfuerzo y ganas seguro que no va a ser.

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