Los barcos de «Culío» ya «amarran» en el Concello de Cangas
El ebanista Martín González firmó la donación al Ayuntamiento de las réplicas que construyó del navío «Santísima Trinidad» y de la carabela del V Centenario
La casa consistorial acoge una exposición de una decena de piezas elaboradas por este jubilado de la Mercante alemana

Julio Santos Álvarez
En un acto en el salón de plenos del Concello de Cangas, muy concurrido de vecinos y lleno de emoción, en el que se demostró cómo se quiere a Martín González «Culío» en su villa natal, el ebanista y marinero jubilado de la Mercante en Alemania, firmó la donación al Concello de dos maquetas, en urnas de cristal, que reproducen el navío «Santísima Trinidad», un buque construido en La Habana para la Armada española en 1770; y la carabela del siglo XV, conmemorativa del V Centenario, que el cangués realizó en los años 70 siguiendo los planos conseguidos en Madrid y que también se han depositado en el Concello, todo ello con vistas al futuro Museo del Mar de Cangas. En paralelo al acto de donación, se abrió en la segunda planta del Concello una exposición de trabajos de ebanistería del cangués, titulada «Arte e oficio na Beira do mar», en la que se pueden ver desde cofres a baúles tallados con influencia de dioses de la mitología, un reloj con peana giratoria dedicado a Cronos, a una mesa, un viacrucis a una colección de tablas con episodios de El Quijote, que podrá visitarse en el horario de atención al público de las dependencias municipales.

Una vista de la exposición con piezas de ebanistería.de "Culío". / Santos Álvarez

Una vista de la exposición con piezas de ebanistería.de "Culío". / Santos Álvarez
La alcaldesa, Araceli Gestido, presidió el acto en el que «Culío» estuvo arropado por su familia, a través de dos de sus tres hijos y una nieta que llegó desde Canarias, en donde reside, con tres piezas más para la exposición de las obras de su abuelo -dos cuadros a mayores de El Quijote y un cofre pequeño-. La exposición permanecerá abierta sin una fecha de clausura a la vista, sólo limitada a cuando lleguen los días fuertes de calor, ya que la zona de exhibición en el Concello está muy expuesta al sol y llega a registrar elevadas temperaturas que podrían afectar a la madera, tal y como señala el representante de la Asociación Mar da Pedra, Antonio Lima. Esta asociación ha colaborado en la organización del reconocimiento a Martín González, a instancia también de la Alcaldía y del gobierno municipal. Precisamente Lima intervino en la apertura del acto para destacar el valor de la obra, pero también personal de «Culío» y del grupo de personas que como él, «con cabeza, tesón y constancia han construido mucho» en Cangas, recordando al fallecido Avelino Avilés y aludiendo también al imaginero Jesús Bernárdez Solla «Caramuxo». La alcaldesa agradeció la generosidad de «Culío» con el pueblo de Cangas que podrá disfrutar de las dos maquetas de estos barcos históricos, que son piezas de gran valor y que supone también reconocer el talento de los artesanos locales y de la ebanistería.

Martín González firma la donación en presencia de la alcaldesa, Araceli Gestido; y Antonio Lima. / Santos Álvarez

Martín González firma la donación en presencia de la alcaldesa, Araceli Gestido; y Antonio Lima. / Santos Álvarez
Estas piezas contribuyen a hablar de historia y precisamente de historia quiere hablar la asociación Mar de Pedra que ha propuesto al Concello unas jornadas en Cangas, de cara al otoño, en las que estas maquetas de barcos históricos podrán abrir una ventana al pasado. La «Santísima Trinidad» hizo escala en la ría de Vigo en su viaje desde La habana, en donde fue construida, hasta Ferrol en donde se llevaron a cabo pruebas en el mar. Y seguro que en aquel Cangas de 1770, muchos de sus vecinos vieron el gran navío que era para la época, con 60-70 metros de eslora, de los más grandes, y que quedó destruido en la batalla de Trafalgar en 1805 contra la Armada británica. La réplica del «Santísima Trinidad» de Culío, incluye detalles que, aunque pequeños, tienen mucho contenido histórico, como la bandera rojigualda de la popa, aprobada por Carlos III para la Armada y que después Isabel II la convirtió en bandera nacional.

Público viendo la carabela donada y expuesta en el Concello. / Santos Álvarez

Público viendo la carabela donada y expuesta en el Concello. / Santos Álvarez
Nacido en 1937 en la calle Real, Martín González se casó con Alba Prieto y tuvieron tres hijos, Martín, José y Alba María. Su abuelo fue maestro de obras y carpintero ebanista, su padre también fue carpintero al igual que su tío y su hermano manolo y otros miembros de su familia. «Culío» estudió en la Escuela de Artes y Oficios en Vigo y trabajó al mismo tiempo en talleres de carpintería. La situación económica en general le obligó a embarcarse en la Mercante en Alemania, en donde no dejó su oficio vocacional de ebanista y en el camarote tallaba piezas que luego ensamblaba de regreso a Cangas. Realizó muchos trabajos de ebanistería para las cofradías religiosas y sus pasos de Semana Santa, como el trabajo de talla del andia del Cristo; o las del Corazón de Jesús y Virgen del Carmen, del Nazareno, San José, para la Madalena y los Dolores.
Suscríbete para seguir leyendo
- Aparece un hombre de Vigo ensangrentado en el enlace de la Autovía do Morrazo en Meira y dice que fue secuestrado
- Dos jóvenes de Cangas denuncian por estafa al propietario del piso que habían alquilado en la villa
- Denuncia al exnovio de su hija por la okupación de su casa y su bajo comercial para abrir un negocio en Moaña
- Localizan en una casa okupa de Vigo a la mujer que iba en el coche en el que se produjo el supuesto rapto del hombre que apareció con una paliza en Meira
- Un tubo con 'ruido' de la naturaleza recorre las calles de Cangas
- Inquilinos de Morrazo denuncian más casos de presuntas estafas con dueños que se niegan a devolver la fianza
- Ingresan en prisión los tres detenidos por el secuestro del vigués que apareció con una paliza junto a la Autovía do Morrazo en Moaña
- Seprona denuncia por maltrato animal a una mujer de Cangas que tenía en su casa más de 20 gatos, muchos guardados en un zulo