Tradiciones
La «Virgen negra» de Bueu busca quien le haga la fiesta
Las celebraciones en honor a Santa Ifigenia, que se mantienen ininterrumpidas desde 1942, corren el riesgo de desaparecer después de la edición de este año

David García
Una de las fiestas con mayor tradición y arraigo en Bueu y la comarca de O Morrazo es la de Santa Ifigenia, a mediados del mes de septiembre. Una celebración en la que concurren varios factores que la hacen especial. Los oficios religiosos son en la capilla de Santa Cruz, en los terrenos del pazo del mismo nombre fundado a mediados del siglo XVII por el abad y comisario del Santo Oficio Fernando de la Rúa y Freyre (ascendiente del que más de 300 años después sería presidente de Argentina); un templo fundado en 1671 y que solo se abre para esta fiesta; o la costumbre de instalar en los alrededores los puestos para degustar la primera sidra de la nueva temporada. Y, por supuesto, la innegable curiosidad de que la tradición recoge a Santa Ifigenia como una virgen negra, supuestamente de origen etíope. Pero esta fiesta tan popular corre el riesgo de desaparecer. De hecho la edición de este año se va a salvar prácticamente in extremis.
Al frente de la comisión está desde hace más de 20 años Celso Dopazo, que también es concejal del grupo de gobierno del Concello de Bueu. A esas dos décadas hay que sumarle otro periodo de 20 años en el que trabajó en la organización al lado del ya desaparecido Marino Gómez, quien durante mucho tiempo se encargó de organizar los principales festejos del centro de Bueu: Corpus Christi, Virgen del Carmen, Santa Ifigenia y San Martiño. «Esta é unha festa que naceu como a festa da xuventude, pero que agora a facemos os xubilados», ilustra Dopazo. Su intención era dejar su puesto al frente del colectivo organizador después de la edición de 2025 porque parecía habría un relevo, una circunstancia que finalmente no se pudo concretar. «Este ano imos a facela, aínda que nalgúns trámites imos con algo de retraso. Pero se para o 2027 non vén ninguén a festa pódese perder», advierte Celso Dopazo, rodeado de integrantes de la comisión como Ramón Rivas, Alberto Barreiro, Eugenio Gil, José Benito Márquez, Salvador López y Ángel Barreiro. «Nós estamos dispostos a colaborar no que sexa necesario, axudar e ensinar como vai isto a quen queira coller a organización, pero ten que vir alguén», afirman.
Alrededor de la llegada de la talla de Santa Ifigenia a Bueu y el inicio de su culto hay ciertas incógnitas, a pesar de que se trata de una tradición relativamente reciente. Las versiones recogidas por el cronista local José María Estévez, autor del imprescindible libro «Reconocer Bueu», y al que también citan investigadores como Xosé Manuel Cerviño y Arturo Sánchez Cidrás, apuntan en dos direcciones. La primera es una presunta apuesta como razón de la adquisición de la imagen de la «Virgen negra» por parte de los entonces propietarios del pazo y capilla de Santa Cruz. La segunda señala a una donación de un párroco de Vigo, que pretendía deshacerse de ella. En todo caso parece que en un principio a la entonces familia propietaria de los terrenos de Santa Cruz no les hacía mucha gracia y se resistieron a colocarla en el templo. Lo que es evidente es que la imagen de Santa Ifigenia no procede del momento de la inaguración de la capilla en 1671 porque en las descripciones de la época no hay ninguna mención al respecto y se explica que en el altar mayor estaba la figura de la Santa Cruz, que es la que da nombre al templo y al pazo.

La procesión del año pasado en honor a Santa Ifigenia, en el entorno de la capilla y pazo de Santa Cruz. / Gonzalo Núñez
El inicio de las fiestas sí que está documentado y se puede fijar justo después de la Guerra Civil, aunque hay testimonios que recogen que en años anteriores ya hubo algunas celebraciones. Otro de los aspectos que también está verificado es que nació de la propia juventud del barrio de Banda do Río o la «ribeira», una «festa dos mozos» en una especie de rivalidad con los «señoritos» del centro de Bueu. Aunque en realidad esa frontera la delimitaba poco más que un regato.
Los orígenes de las fiestas en honor a Santa Ifigenia se remontan a 1941, un año en el que no se pudieron hacer las de San Martiño, que es el patrón de Bueu (11 de noviembre). En el último momento una comisión organizadora vinculada al barrio de Banda do Río, en la que estaban vecinos como Eladio Baena, Luis Gómez o Benito Cerviño, intentó salvar la fiesta del patrón, organizándola en la zona de la «playa» y con una misa de campaña incluida. Sin embargo, se encontraron con la oposición del entonces párroco, el abad Ángel Rama, y la cosa se quedó en nada. Fue entonces cuando esta comisión decidió aprovechar el dinero que había recaudado para recuperar la fiesta de Santa Ifigenia o la «Virgen negra» a partir de 1942. Lo consiguieron, aunque tampoco lo tuvieron fácil. El párroco les amenazó por supuestamente un mal uso del nombre de la santa, la familia propietaria del pazo tampoco quería ceder la capilla… Así que en esa primera edición los festejos se quedaron en una programación exclusivamente profana, sin actos religiosos. Pero la semilla ya estaba plantada, la devoción por Santa Ifigenia acabó arraigando y el vecindario de Banda do Río la adoptó como patrona.

La comisión de fiestas de Santa Ifigenia (faltan dos personas). De derecha a izquierda: Celso Dopazo, José Benito Márquez, Ángel Barreiro, Salvador López, Ramón Rivas, Alberto Barreiro y Eugenio Gil ante la capilla de Santa Cruz, donde se guarda la imagen de Santa Ifigenia. / Gonzalo Núñez
Prueba de esa devoción son las promesas que realizan los vecinos que solicitan la intermediación divina de la santa, que luego entregan ofrendas como aceite, figuras de cera, algún tipo de animal, alimentos o dinero. Así, al final de la misa solemne se efectúa la subasta o «poxas» de esos bienes desde un púlpito exterior, con especial demanda del aceite que es muy apreciado para usar contra las verrugas. Una tradición que aún se conserva, con el propio Celso Dopazo ejerciendo como subastador.
«Era unha festa que organizaba a xuventude. Houbo unha época na que os solteiros [lo que incluía a niños y menores de edad] do barrio tiñan que pagar 100 pesetas para costealas e logo recibían un lazo e un foguete», recuerda Celso Dopazo. La contribución no era obligatoria, aunque la mayoría de las familias intentaban hacerle frente. Cuando la juventud comenzó a desentenderse de la organización fue otro vecino, Marino Gómez, quien se encargó de que la tradición se mantuviese. «É a única festa do centro de Bueu que non deixou de facerse nin un só ano. Ademais é unha romaría a que segue acudindo moita xente xoven, tanto de Bueu como do resto do Morrazo», aseguran desde la actual comisión.
Esa presencia joven está asegurada con una programación musical variada, con grupos para todos los públicos. En este 2025 las fiestas serán del 18 al 20 de septiembre y ya está confirmada la presencia de la Orquesta Capitol, Son das Tabernas, Los Coleguitas de Venezuela, La Banda de Ayer y el grupo Assia, desde Asturias. «Queremos agradecer a colaboración de todas as persoas e establecementos que nos están axudando porque sen eles non sería posible manter os festexos. Pero tamén pedimos a incorporación de xente nova para que despois de tantos non desapareza esta festa», concluyen desde la comisión de Santa Ifigenia.
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