Sucesos
Condenan a una mujer por violencia doméstica contra su marido en Cangas
Xabier Rodríguez quiere hacer público su caso tras una lucha de años de la que salió inocente en los tribunales tras presentar su esposa dos denuncias contra él

Xabier Rodríguez es vecino de Cangas y trabaja en Renfe. / Fdv
Xabier Rodríguez Álvarez, tras salir absuelto en dos ocasiones de violencia de género como consecuencia de denuncias interpuestas por la que todavía es su mujer (el divorcio se hará efectivo el 30 de abril), logró conseguir recientemente en los tribunales una condena contra que todavía es hoy su mujer por un delito de maltrato de obra en el ámbito de la violencia doméstica. Este vecino de Cangas, de 54 años de edad e interventor de Renfe, quiere dejar constancia del «vía crucis» por el que pasó durante dos años, como se sintió discriminado por su condición de hombre.
La sentencia es del 25 de marzo, de la Audiencia Provincial de Pontevedra, y en ella se condena a la mujer de Xabier Rodríguez Álvarez a una orden de alejamiento de 200 metros, así como la realización de los trabajos en beneficio de la comunidad. Concretamente, se condenó a la mujer a 56 jornadas de trabajo en beneficio de la comunidad, privación de derecho a tener armas por el tiempo de un año, prohibición de aproximarse a menos de 200 metros a Xabier Rodríguez, así como a su domicilio, lugar de trabajo o cualquiera otro lugar en el que se encuentre por el tiempo de un año. También a la prohibición de comunicarse con su todavía esposo por cualquier medio por un periodo de un año.
«Mi caso contradice el relato implantado de que el hombre siempre es el malo. El sexo femenino no comete violencia de género, sino que solo es doméstica», comenta un enojado Xabier Rodríguez que quiere exponer su caso al público porque quiere limpiar su nombre. También comenta que «las dos veces que fui denunciado se me juzgó al día siguiente de formular mi esposa la denuncia. La mía contra ella tuvo lugar en el inicio de 2024 y la causa se vio el pasado 23 de marzo. No siempre que hay algo blanco en una botella es leche»
Xabier Rodríguez se queja de que en el juicio de Pontevedra, «la jueza ni siquiera sabía a quién iba a juzgar, porque dijo que pase el acusado», según relata este vecino de Cangas.
También comenta que cuando fue a Cangas a coger la sentencia que ganó contra su mujer, el funcionario de turno le comentó que era él el condenado a no acercarse a su esposa a menos de 200 metros. «Tuve que pararle y decirle que, por favor, leyese la sentencia de nuevo, ya que la condenada era mi esposa. Se quedó sorprendido y tras pedirme perdón me dijo que era la primera vez que veía esto en su carrera profesional».
Xabier Rodríguez hace público su caso porque considera que es justo hacer saber a la sociedad que no siempre el hombre es culpable. «Dos años y tres juicios. Ha sido un vía crucis, en el que el suicidio llegó a parecerme una opinión aceptable, lloré ríos de sangre. Tuve que aguantar las agresiones de mi esposa y poner la otra mejilla, señalado con el dedo, casi arruinado... ni a mi peor enemigo se lo desearía. Aún hoy apenas duermo unas horas». Está convencido que fue condenado por la sociedad de algo que se demostró que era inocente, que es una condena insertada en la mete colectiva, por eso quiero dar visibilidad a mi caso». Asegura que su esposa lo denunció por no darle dinero para gastar en droga. «Me comí las hostias consciente de que si las devolvía estaba condenado. Tenía que encerrarme en una habitación para que no siguiera agrediéndome», relata este vecinos de Cangas, natural de Monforte que llevaba diez años casado con la que hora los tribunales consideran como su agresora.
«Se que es algo imposible cambiar el relato oficial instaurado, pero yo soy esa excepción que confirma la regla y que los causados falsamente sepan que la verdad prevalece», manifiesta Xabier Rodríguez que tras estos años de tensión con su esposa se siente ahora recompensado con la decisión de la Justicia.
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