Feliciano Rodríguez, el vecino sepultado por el talud de la Autovía de Morrazo en Moaña, cumple dos meses en el hospital y con la pierna sin poder moverla
El vecino de Meira, de 73 años, asegura que está pendiente de una pequeña intervención más

Feliciano Rodríguez, en la cama del hospital Povisa en Vigo. / Fdv
Sigue sin poder caminar y todavía pendiente de una nueva intervención, aunque más pequeña que las dos anteriores, de su pierna derecha que sufrió aplastamiento cuando un talud de la autovía de Morrazo se vino abajo y sepultó la casa en A Xalde de Arriba, en Moaña, en donde en ese momento se encontraba Feliciano Rodríguez, de 73 años, que quedó enterrado de medio cuerpo entre los escombros. Este día 11 se cumplen dos meses de lo ocurrido y aunque ese día este vecino de Meira volvió a nacer, todavía no puede salir del hospital Povisa en Vigo en donde permanece ingresado.
El pasado marzo y en declaraciones en exclusiva a Faro de Vigo, tenía esperanzas de que en dos semanas pudiera recibir el alta médica, pero esta misma semana Feliciano aseguraba que le tenían que hacer un raspado en la piel de su pierna, que sigue totalmente vendada y en alto en la cama del hospital Povisa de Vigo, sin poder moverla. “Teño a perna totalmente machacada”, aseguraba en marzo e insistía esta misma semana mientras que explicaba que la otra pierna izquierda se había salvado de resultar dañada porque quedó atrapada en el hueco de las piedras y restos de la casa que arrastró la avalancha del talud.
El vecino se resigna, dice que aguanta los dolores con calmantes y es consciente de que la recuperación para poder volver a caminar será muy lenta, incluso cuando le den el alta y pueda volver a su domicilio. Su familia está pendiente de él día y noche, reconocen que es muy buen enfermo y que ahora tiene que comer más para recuperar el peso perdido.
Mientras tanto, la Consellería de Infraestructuras sigue con los trabajos de reparación del talud. Ya acabó la construcción de un muro de contención de piedra a los pies de esta ladera de tierra vegetal, en el lugar de A Xalde de Arriba, en Moaña, muy cerca del límite con Cangas, y que está separada de la casa que quedó sepultada, propiedad de Lucas Cabaleiro, por un vial de servicio que la avalancha de piedras y tierra también invadió aquel día llegando hasta la vivienda que este vecino estaba rehabilitando para vivir en ella. Cabaleiro sigue pendiente de que la Xunta inicie los trabajos de desescombro una vez que concluyan todos los relativos a la contención del talud en donde ahora una empresa está trabajando en el relleno con piedras del hueco que se vino abajo. La ladera había sido talada y reforestada dentro del proyecto piloto de la Consellería para sustituir plantas invasivas por otras autóctonas.
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