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Solidaridad

Enfermos de Párkinson y familiares se unen en Bueu para reivindicar apoyo y empatía social

La primera Andaina Solidaria con esta enfermedad reunió a 140 personas en un recorrido por el Río Bispo

Bueu

El Día Mundial del Párkinson se vivió ayer en Bueu con la celebración de la primera andaina por esta enfermedad, una cita en la que participaron 140 personas en una ruta por el Río Bispo.

Conseguir una mayor visibilización de la enfermedad, pero también una mayor empatía y compromiso por parte de las instituciones y de la sociedad en general. Ese fue el principal objetivo de la primera Andaina Solidaria con el Párkinson, celebrada esta mañana en Bueu bajo la organización de la Asociación de Párkinson de la Provincia de Pontevedra en colaboración con el Concello y la Facultad de Fisioterapia de la UVigo. Un total de 140 personas tomaron parte en la iniciativa, que planteaba un recorrido de tres kilómetros a lo largo del sendero del Río Bispo, con salida y llegada en las inmediaciones de la casa consistorial.

Enfermos de Párkinson, acompañantes y familiares en su mayoría, aunque también con alguna persona ajena al colectivo e incluso con la representación institucional encabezada por el alcalde buenense, Félix Juncal, se unieron a una comitiva que salió con cierto retraso sobre el horario previsto, toda vez que se hizo necesario distribuir previamente las compañías para aquellos pacientes con una afectación más severa. Todos ellos, eso sí, vestían la camiseta con el mismo número, el 1104, que representaba la fecha del 11 de abril, Día Mundial del Párkinson.

Los participantes en la marcha en la senda del Río Bispo.

Los participantes en la marcha en la senda del Río Bispo. / FDV

«Queríamos darle visibilidad, que la gente se pregunte quiénes somos o por qué esa persona va tan inclinada», señala Begoña Cerqueiro, presidenta del colectivo organizador. Y, a tenor de sus palabras, la jornada fue un éxito, «porque la gente se paraba con nosotros y nos preguntaba. Al pasar por un tramo urbano es más sencillo», apunta. Hubo incluso una parada intermedia para reponer fuerzas y afrontar la recta final hasta llegar al concello, en donde aguardaba un merecido avituallamiento. Pero lo más importante «es que ellos mismos lo disfrutaron mucho». Idéntica opinión tiene uno de los participantes en la iniciativa, hijo de un paciente que destacaba la importancia «de hacer algo que se sale de la rutina, de sacar de casa a esa gente que no va porque le cuesta, pero que con apoyo se anima».

Como cierre se dio lectura a un manifiesto centrado en combatir esa discriminación social a los enfermos y en reclamar apoyo, pero sobre todo empatía.

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