Un nuevo templo de la cultura y la música en directo en Cangas
La comarca está a punto de sumar un nuevo espacio para potenciar la actividad cultural y acoger conciertos o funciones de teatro. En apenas unos días abrirá sus puertas O Adro, situado en la antigua cafetería Plantaciones y justo al lado del atrio de la parroquia de Cangas

De izquierda a derecha: Roi Campos, Elena Paz, Paulo Bouzas y Andrés García, socios de O Adro y con el local a sus espaldas, en pleno centro histórico de Cangas. / Santos Álvarez
¡Uno, dos, tres, cuatro...! Casi como si fuese la cuenta de un batería antes de dar comienzo a una nueva canción en un concierto. En esa fase está O Adro, un nuevo espacio cultural multidisciplinar y sala de conciertos que está a punto de abrir sus puertas en Cangas. Un proceso en el que sus promotores han compartido durante estas últimas semanas los avances en forma de publicaciones a través sus redes sociales. La ansiada apertura es «inminente» y se comunicará muy pronto. Baste como pista que ya hay varias actuaciones confirmadas y para la primera quedan menos de dos semanas: 16 de abril una foliada, 18 de abril el concierto de la banda canadiense Lear Haven, 26 de abril será el turno de Ferris Wheel Catastrophe y 2 de mayo de Quinkillada.
El nombre del espacio no es casual. El local se sitúa en la antigua cafetería Plantaciones, en pleno casco histórico de Cangas. Tan centro histórico que está justo al lado de la iglesia parroquial y del atrio. «Entendemos a xestión cultural como algo participativo, como un diálogo constante coa veciñanza, asociacións... Se ademais temos en conta que na historia de Galiza o adro, aparte do significado relixioso, era o lugar no que se xuntaban os veciños ou se facían festas e foliadas pois todo isto cadraba moi ben con este novo espazo e parecéunos unha idea idónea», explica uno de los socios fundadores, Paulo Fernández Bouzas, con una amplia experiencia laboral una de las promotoras musicales más importantes de Galicia y España. Una aventura en la que también se embarcan Andrés García, Elena Paz y Roi Campos.
De alguna manera, tanto por su concepción como una especie de gran contenedor cultural como por su cuidado por la acústica y la insonorización, O Adro toma el relevo de la añorada Salasón, que cerró en diciembre de 2023. Una vez dentro cualquier parecido con la antigua cafetería Plantaciones es casualidad. Solo se mantienen las dos puertas de acceso y las columnas estructurales.
El resto fue necesario derribarlo por completo para diseñar y organizar el espacio prácticamente desde cero. Todo bajo un sistema de construcción denominado «box in box». Una caja dentro de otra. Lo que en la práctica significa crear una estructura flotante que recubre el suelo, paredes, columnas y techo con sistemas aislantes para evitar que el sonido y las vibraciones se transmitan al exterior y a la planta superior.
A ese objetivo también ayudan las dos pesadas puertas acústicas de entrada, de 600 y 400 kilos y de 67 y 54 decibelios respectivamente; el sistema de doble puerta; los más de 36.000 kilos de pladur que hay sobre el techo; o la triple ventana acústica en cada una de las tres cristaleras que dan a la Rúa Real y que se sitúan justo encima del escenario. La primera recomendación constructiva era tapiar esos ventanales, algo que los promotores de O Adro descartaron. «Parecíanos importante mantelos. Queremos que este sexa un lugar de día a día, no que estemos en contacto co exterior. Demos moitas voltas á cabeza para manter ese contacto visual, que a luz entre e que o que pasa dentro do local saia para manter ese diálogo co exterior», explican.
El espacio interior de O Adro ocupa unos 250 metros cuadrados de superficie útil y dispone de un aforo máximo de 250 personas, que sus responsables han apostado por reducir a 200 para una mayor comodidad. La distribución incluye una barra recubierta de azulejos, de los que más de 150 incluyen una serie de motivos diseñados por Iago Comedeiro (The Skarnivals) y pintados a mano por Candela Baliño; una segunda altura que recuerda a un balcón, que tendrá una barra más pequeña para complementar a la principal durante las actuaciones; un enorme mural en la pared de las escaleras diseñado por Mateo Baliño; y un escenario que ocupa todo el frente hacia la Rúa Real. El local no funcionará únicamente como sala de conciertos o de espectáculos, sino que estará abierto durante todo el día como cervecería y cafetería, lo que servirá para crear cuatro puestos de trabajo directos. Las mesas y sillas estarán repartidas por todo el espacio, incluso por el escenario, y se retirarán para las actuaciones. «Están fabricadas en madeira de castaño e de piñeiro galego, cun sistema que permite desmontalas e gardalas cando sexa necesario por algunha actuación», apunta Paulo Bouzas.
Los promotores destacan el carácter multidisciplinar y diverso de este nuevo espacio que está a punto de abrir sus puertas. Conciertos, ciclos de jazz, música tradicional y foliadas, teatro... formarán parte de la programación de O Adro. Igual que el «torreiro» de las fiestas populares. «Xa temos bastantes cousas confirmadas para estas semanas previas ao verán e para o tramo final do ano», avanzan. La incorporación de O Adro a la vida cultural canguesa también servirá para que alguna de las funciones de la próxima Mostra Internacional de Teatro Cómico e Festivo de Cangas (MITFC) se represente fuera del auditorio, al igual que se hizo en su día en el antiguo Galas o en Salasón.
La inminente apertura llegará después de dos intensos años de trabajo. Primero con un estudio sobre la situación cultural en Cangas, para determinar si era necesaria una iniciativa de estas características y dando forma a su misión social. Y luego con las obras propiamente dichas, que arrancaron en mayo de 2025. Un proceso en el que intervinieron unas 70 personas entre albañilería, carpintería, fontanería, electricidad, ingeniería, arquitectura, interiorismo o insonorización. «Preferimos non falar de investimentos, que dá moita vergoña. Esta é unha iniciativa e responsabilidade compartida, cun grupo de socios con coñecementos en diversos eidos, como cultura, hostalaría ou dirección e administración de empresas. Neste tempo conseguimos apoio dalgún patrocinador importante e préstamos. O que si podemos dicir é que aquí hai investidas moitísima ilusión e ganas», concluye Paulo Bouzas.
Una ilusión para la que solo restan unos días para que cristalice definitivamente. «Hey ho! Let’s go!», que proclamarían los Ramones.
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