Violencia de género
En libertad el okupa de Moaña al negarse a denunciar su pareja
La jueza decidió archivar el caso
La Guardia Civil lo detuvo la mañana del lunes

El acusado, entrando al juzgado a primera hora de este martes. / Gonzalo Núñez
El okupa de Moaña, de 39 años, detenido este lunes por la mañana por un presunto caso de violencia de género, quedó en libertad a última hora de la tarde del martes después de que la jueza del Tribunal de Instancia número 2 de Cangas decretase el sobreseimiento del caso. En un primer momento se había acordado su puesta en libertad en calidad de investigado por un delito de violencia sobre la mujer. Ante la jueza, el moañés se acogió a su derecho a no declarar.
Sin embargo, la presunta víctima, su pareja, con la que okupó durante un mes y medio una vivienda que quedó destrozada en el barrio de O Real, rechazó denunciarle por agresión. Por este motivo, la Fiscalía no presentó acusación y se acordó el archivo de la causa. No llegó a celebrarse, por tanto, el juicio rápido.
La detención se produjo en la mañana del lunes por parte de la Guardia Civil, después de que la mujer pidiese ser atendida en un centro médico, donde le detectaron hematomas. El hombre se habría entregado voluntariamente después de que una mujer que trabajaba en Quintela denunciase el caso tras una pelea ocurrida en ese barrio, en otra casa en la que se estaba quedando la pareja.
El okupa, que hace dos semanas había salido en libertad junto a su novia tras aceptar una condena de cuatro meses por allanamiento de morada, después de intentar okupar una segunda vivienda en la parroquia de Meira que sí estaba habitada, fue advertido por la jueza de que, si comete un nuevo ilícito penal, podría ingresar en prisión hasta dos años. Este martes abandonó el juzgado con el compromiso de acudir a la Unidad de Atención a Drogodependencias (UAD) de Cangas para intentar dejar atrás el consumo habitual de drogas.
Desde su primera detención, la pareja ha dormido al aire libre en numerosas ocasiones e incluso ha recibido ayuda tanto de la parroquia de Meira como de Cáritas de la localidad, llegando a pernoctar en un baño de la propia parroquia. El último fin de semana estuvieron incluso una noche en un albergue de Vigo.
Desde los Servizos Sociais del Concello alegaron en varias ocasiones que ambos rechazaron medidas de ayuda, como el ingreso en una clínica de desintoxicación. Por otro lado, la dueña de la primera casa que okuparon y destrozaron sigue pendiente de que la administración local acuerde cómo ayudarla a acometer una limpieza de choque y la retirada de los enseres que no se pueden recuperar, para que la vivienda de O Real pueda volver a la normalidad.
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