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Cultura

La capilla de O Real, en el Museo de Pontevedra

La Diputación acaba de adquirir para incorporar al Museo de Pontevedra dos dibujos, uno de Castelao después de su llegada a Argentina y otro de Carmen Babiano Méndez-Núñez, sobrina del almirante Casto Méndez Núñez, que refleja la capilla del Pazo de O Real, en Moaña, hoy en ruinas, que fue propiedad de la familia

El dibujo de la capilla del Pazo de O Real de Moaña que realizó Carmen Babiano y adquirió el Museo. | CEDIDA

El dibujo de la capilla del Pazo de O Real de Moaña que realizó Carmen Babiano y adquirió el Museo. | CEDIDA

Moaña

El Pazo de O Real, en Moaña, que fue la casa grande de la saga familiar del almirante Casto Méndez Núñez (1824-1869) y en cuya capilla estuvo enterrado, desde 1869 a 1887, el militar que lideró la batalla del Callao, de España en Perú en 1866, hasta que fue trasladado al Panteón de Marinos Ilustres de Cádiz, sigue sucumbiendo al abandono, mientras no llega un proyecto que pueda devolverle a la vida. Pero mientras ese proyecto no llega., hay acontecimientos que devuelven a la memoria la vida de grandeza de esta casa como el que refleja un cuadro que acaba de adquirir la Diputación de Pontevedra para el Museo de Pontevedra, en el que aparece la capilla y que fue dibujado por Carmen Babiano Méndez-Núñez (1852-1914), sobrina del almirante y vecina de la ciudad del Lérez.

Autoretrato de Carmen Babiano. | FDV

Autoretrato de Carmen Babiano. / Fdv

Carmen Babiano Méndez-Núñez fue una de las pocas mujeres en Galicia que en el siglo XIX pudo desarrollar, durante algún tiempo, una cierta carrera artística. Según manifiesta la directora del Museo, Ángeles Tilv: «É un exemplo moi significativo da súa producción como ilustradora». En el cuadro, titulado «Paisajes pontevedreses e flores» , además de la capilla del pazo moañés del Real, aparece una vista del barrio da Moureira en Pontevedra.

El Museo adquirió esta obra junto a otro dibujo de Castelao, que el intelectual y galleguista realizó pocos días después de su llegada a Argentina titulado «O día que saímos da nosa patria». Ambos cuadros pertenecían a una colección particular y fueron adquiridos por la Diputación por un precio conjunto de 6.000 euros.

La capilla del pazo en la actualidad. | GONZALO NÚÑEZ

La capilla del pazo en la actualidad. / Gonzalo Núñez

Del cuadro de la capilla, la directora del Museo de Pontevedra asegura que es muy posible, por el tipo de composición, que estuviese destinado a ser publicado por la autora en alguna revista ilustrada de la época. Su estado de conservación es excelente.

La conservadora del Museo de Pontevedra, Beatriz De San Ildefonso Rodríguez, realizó un magnífico trabajo sobre la vida de Carmen Babiano titulado «Arte e cultura en Pontevedra. Carmen Babiano e as súas fillas: do Pazo de San Román ao Palacete dos Mendoza», que recoge cómo era la vida de la alta burguesía en la ciudad del Lérez a la que pertenecía la familia Méndez-Núñez y cómo esta posición le permitió a esta mujer y a sus primas Carmen Sancho y Mª Eugenia Méndez-Núñez estudiar francés, música y dibujo y pintura. Carmen era hija del coronel José Babiano Rodríguez y de Clara Méndez Núñez, hermana del almirante Casto Méndez Núñez (1824-1869), y según la describe la investigadora, «fue una mujer que poseía una sólida formación cultural que, tal y como la definió la prensa cuando anunciaba su muerte, era una Dama de gran ilustración y de excepcionales aptitudes artísticas, brilló siempre en la sociedad pontevedresa por su ingenio, cultura y distinción, aparte de las grandes virtudes que atesoraba su espíritu sinceramente cristiano».

La capilla de Méndez Núñez, por dentro. | FDV

La capilla de Méndez Núñez, por dentro. / FDV

Haber nacido en una familia de la alta burguesía les proporcionaba acceso a la formación artística, algo que era prácticamente imposible para las mujeres que no pertenecían a las clases más elevadas o que fuesen familiares de pintores, escultores u orfebres, en cuyos talleres colaboraban, pues la principal dificultad para que las mujeres pudiesen llegar a ser artistas profesionales radicaba en el acceso a la formación. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se crea en 1752, pero la entrada de las mujeres en la Escuela Especial de Pintura y Grabado de Madrid, separada de la Academia por Isabel II, no se permitió hasta el curso 1878-79, con el impedimento de asistir a las clases de anatomía pictórica y de colorido y composición, lo que dificultaba su formación y las descalificaba para los géneros mejor valorados, como el mitológico y los cuadros de historia, los más premiados en las Exposiciones Nacionales, que estaban bajo el control de la Academia, señala la autora del trabajo. Las dotes de Carmen Babiano para la pintura superaban a los de una aficionada, pero abandonó la pintura tras su boda, en 1882, con Víctor Mendoza. Tanto ella como sus primas habían recibido clases de pintura del pintor catalán Ramón Vives Ayné (1814-1904), que llegó a Pontevedra en 1866 como profesor de dibujo en el Instituto, donde impartió clases hasta su jubilación en 1900.

Retrato realizado por Ramón Vives a Carmen Babiano.

Retrato realizado por Ramón Vives a Carmen Babiano. / Fdv

Vives fue un destacado retratista, género tradicionalmente vinculado a la aristocracia y que gozó de una gran demanda en el siglo XIX entre la burguesía, por considerarlo un signo de distinción. Por ello la familia Méndez-Núñez le encarga a Vives los retratos de los abuelos de Carmen, Tomasa Núñez y José Méndez Guadarrama y Ponce de León, de sus padres, José Babiano y Clara Méndez Núñez, y de las hermanas de ésta: Trinidad, Teodora y Cayetana. Vives también pintó el retrato de su alumna, Carmen Babiano, muy diferente a los anteriores, que están todos sentados. Ella está de pie, en posición de tres cuartos ladeada a la derecha.

Otro detalle del interior de la capilla. | FDV

Otro detalle del interior de la capilla. | FDV

Los dibujos de Carmen y de sus dos primas aparecieron en una exposición que en 1870 organizó el Instituto de Pontevedra con sus alumnos y que incluyó a los particulares de Vives. Ella expuso varios paisajes, sobresaliendo un grupo de pinos, ejercicios de piedras, terrazos y vistas generales y dibujos de figura humana. En 1875, Carmen participa en la Exposición Regional de Santiago de Compostela39, promovida por la Sociedad Económica de Amigos del País, dentro los Juegos Florales, y lo hace con cuatro paisajes al óleo y dos a lápiz, que la hicieron merecedora de una Medalla de Cobre. Babiano volverá a ser premiada en 1878 con una Medalla de Bronce en la Exposición Local de A Coruña, donde exhibió el Retrato del Marqués de Méndez Núñez, con buena crítica. Era el retrato de su tío Genaro Méndez Núñez, primer marqués de Méndez Núñez. Cuenta Beatriz De San Ildefenso, que además de Carmen, sólo figuraron otras dos mujeres: Amalia de la Rúa Figueroa y Somoza (1831-1915), condesa de Pardo Bazán y su hija Emilia Pardo Bazán (1851-1921), que mostró copias de Rubens. Precisamente esta escritora, aristócrata y defensora de los derechos de las mujeres, que visitaba Pontevedra con frecuencia, fue una de las personas que le dedica un poema a Carmen para su álbum, en el que se dedicaban textos literarios, partituras, pinturas o dibujos. Carmen participó en los Juegos Florales de Pontevedra en 1880 con el óleo «As Pitas» El retrato era el género en el que mejor se expresaba la pintora, que entre 1879 y 1881 colaboró en La Ilustración Gallega y Asturiana. Estas son sus últimas referencias en cuanto a la pintura, no así en cuanto a la música que siguió cultivando y su casa siguió siendo un centro de reuniones.

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