Suceso
El vecino sepultado por el talud en Moaña: «Teño a perna machacada»
Feliciano Rodríguez, de 73 años, lleva ingresado en el hospital desde el 11 de febrero | Confía en recibir el alta en dos semanas

Un guardia civil y un miembro de emergencias, al poco tiempo del derrumbe del talud sobre la casa. | PABLO H. GAMARRA
El vecino de la parroquia de Meira Feliciano Rodríguez Rodríguez, de 73 años, lleva seis semanas ingresado en el hospital Ribera Povisa después de las heridas que sufrió tras quedar sepultado, de medio cuerpo, por el talud de la Autovía do Morrazo AG-46, que se desplomó el pasado 11 de febrero, en el contexto del tren de borrascas de los dos primeros meses del año, llevándose por delante la casa en donde él se encontraba en el lugar de A Xalde de Arriba, muy cerca del límite con Cangas. Este mismo martes, el vecino fue sometido a una segunda operación quirúrgica en su pierna derecha que «teño machacada», tal y como asegura el afectado desde el propio centro médico y a la espera de que puedan darle el alta en alrededor de dos semanas. Asegura que los dolores que tienen son grandes y que sabe que, aunque le manden a su domicilio no podrá apoyar el pie en algún tiempo y la recuperación va a ser lenta.
Sobre el día de los hechos, sólo recuerda que él oyó un ruido y de repente se vio semienterrado por la tierra y las paredes de la casa que arrastró la avalancha: «Quedei coa metade do corpo baixo a terra. Se chega a ser todo, tería morrido alí. O golpe tiroume para fora, rodeado de terra e paredes da casa», señala Feliciano que manifiesta que le quedó la cara libre y que pudo salir gracias a que lo sacaron dos personas que llegaron pronto a la casa, una de ellas el dueño de la vivienda y amigo, Lucas Cabaleiro, que le visita de manera regular en el hospital para interesarse por su recuperación. Aunque con el susto en el cuerpo y esas tremendas secuelas en su pierna, Feliciano Rodríguez asume lo ocurrido y llega incluso a resignarse: «Non penso en nada, cando é, é», señala respondiendo muy amablemente a la llamada de FARO . Pero aquel 11 de febrero es cierto que volvió a nacer y que la vida le ha dado una segunda oportunidad.

Estado en el que quedó la casa destrozada por la avalancha del talud. / Pablo Hernández Gamarra
Por el momento no camina en absoluto, aunque confía en que pronto le den la ansiada alta para seguir la recuperación en su casa y que no tenga que ser sometido a más intervenciones. Explica que su otra pierna no sufrió daños porque quedó en un hueco de la avalancha de tierras, piedras y paredes.
El propietario de la casa, Lucas Cabaleiro, al que su amigo aconsejaba como escayolista jubilado, sigue los contactos con la Axencia Galega de Infraestructuras (AXI) como titular de la autovía y de sus taludes para que la Xunta comience con los trabajos de desescombro en su finca y se haga cargo de la reconstrucción de los muros y la indemnización de la casa, que quedó completamente destrozada. La indemnización será otra cuestión a negociar.

El propietario de la casa, Lucas Cabaleiro (dcha.), tras auxiliar al herido. / Pablo Hernández Gamarra
La vivienda era una herencia familiar que Lucas estaba rehabilitando para vivir con su familia. Afortunadamente no estaban en ella con su niño pequeño de 5 años cuando ocurrieron los hechos, si bien Lucas había salido un momento para ir a recoger un material en una casa de la familia a pocos metros. La última respuesta que obtuvo de la administración para empezar el desescombro es que presente una solicitud por escrito.
La Consellería de Vivenda e Infraestructuras sigue con los trabajos de contención del talud en los que invierte 780.000 euros. Ya concluyó la construcción de un muro de contención con bloques de granito en su base, junto al vial de servicio que separa el talud de la casa destruida; y en la actualidad procede al acopio de más piedras para reponer el terraplén de tierra vegetal que se vino abajo en el desprendimiento. Desde ese día sigue cerrado uno de los carriles de incorporación a la Autovía do Morrazo desde Cangas y el tráfico desviado por la zona cebreada lo que ocasiona una incorporación a la calzada principal de la autovía un tanto peligrosa, pero está señalizada con conos e iluminación.

Muro de contención en el talud caído y terraplén al fondo en donde hay desprendimientos. / Santos Álvarez
Desprendimiento en lo alto de otro terraplén
Cerca de donde ocurrió el 11 de febrero el desprendimiento del talud en el lugar de A Xalde de Arriba, en Moaña, hay otro desprendimiento de tierra en un terraplén superior al otro lado de la autovía. También se produjo en el contexto del tren de borrascas, pero su reparación se antoja complicada por la altura. En la foto se ve en primer plano el nuevo muro de contención que construyó la Xunta en el talud caído y al fondo en lo alto, la tierra desprendida en el terraplén. n
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