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Bachillerato STEMbach

El IES María Soliño trabaja en sistemas inteligentes para medir gas radón

El alumnado implementó medidas en el instituto para reducir la concentración de este «asesino silencioso» | Presentó sus conclusiones en la Universidade Vigo

Estudiantes y docentes del programa STEMbach del IES María Soliño en una visita reciente al Centro Universitario de la Defensa, situado en la Escuela Naval Militar de Marín.

Estudiantes y docentes del programa STEMbach del IES María Soliño en una visita reciente al Centro Universitario de la Defensa, situado en la Escuela Naval Militar de Marín. / Fdv

Cangas

El alumnado del IES María Soliño de Cangas está decidido a darle batalla al gas radón, conocido como el «asesino silencioso» y que está muy presente en Galicia debido a los suelos de carácter granítico. El instituto cangués está adherido al programa de bachillerato de excelencia STEMbach y los seis proyectos bienales en los que trabaja desde 2024 están relacionados con este gas: cómo medir su concentración en tiempo real, medidas preventivas y toma de decisiones. Hace unos días presentaron sus conclusiones en la Escola de Enxeñaría Industrial de la Universidade de Vigo y avanzan que seguirán investigando en esta materia para desarrollar kits o sistemas inteligentes que se puedan instalar en edificios públicos y viviendas para que el gas radón deje de ser un asesino silencioso.

El grupo de estudiantes del programa STEMbach del IES María Soliño está formado por 21 jóvenes de 2º de bachillerato, que todos los martes por la tarde añaden a su jornada lectiva ordinaria otras dos horas para trabajar en proyectos de investigación. Un trabajo que realizan bajo la supervisión y orientación de los departamentos de Física e Química y Tecnoloxía. Durante estos meses realizaron mediciones directas en todas y cada una de las aulas del instituto, lo que les permitió establecer que la concentración media de radón en el centro educativo es de 220 becquerels por metro cúbico de media anual [el becquerel es la unidad que mide la radioactividad y su nombre se debe al físico francés y Premio Nobel Antoine Henri Becquerel]. Ese resultado de 220 Bq/m3 está por debajo del límite máximo fijado por la legislación española y por la Unión Europea, que es de 300 Bq/m3.

Las aulas del instituto cangués están distribuidas en dos plantas y como era previsible las mayores concentraciones de radón se encontraron en la inferior, más cercana al subsuelo. El trabajo de investigación del alumnado no se limitó únicamente a medir la presencia de radón, sino que diseñó soluciones para intentar minimizar sus efectos. Así, entre las medidas implementadas destacan el sellado de grietas o la ventilación natural y mecánica. En las dependencias del taller de Tecnoloxía se taponaron dos trampillas que conectaban con la cámara inferior del edificio. «Como resultado desta actuación o alumnado constatou que os niveis de radón neste espazo reducíronse nun 65%», explican los docentes.

Investigación con continuidad hasta 2027

Este proyecto de investigación STEMbach tendrá continuidad hasta 2027 y el reto que se fijan ahora desde el instituto es diseñar, programar y confeccionar una serie de kits o sistemas inteligentes que permitan medir la concentración de radón en las viviendas, generando informes de forma automática y facilitando la toma de decisiones en tiempo real. «O obxectivo é, novamente, mellorar a seguridade da comunidade educativa e da cidadanía en xeral fronte á exposición ao radón», explican.

La participación del alumnado en el programa STEMbach supone una formación científica e investigadora de gran valor para su futuro, que además se recompensa con seis créditos de libre configuración en cualquier grado o ingeniería que curse en alguna de las tres universidades gallegas.

Primera causa de cáncer de pulmón entre las peronas no fumadoras

La inhalación continuada de este gas es la primera causa de cáncer de pulmón en las personas no fumadoras y la segunda, tras el propio tabaco, entre las fumadoras. Desde el Colegio Oficial de Físicos explican que el radón es un gas radiactivo que se forma de manera natural en la cadena de desintegración del uranio, presente en suelos y rocas. «Es incoloro, inodoro e insípido. Pero eso no lo hace inofensivo. Sus productos de desintegración —especialmente el polonio-218 y el polonio-214— emiten radiación alfa, que al ser inhalada puede depositarse en los pulmones y dañar las células del epitelio pulmonar. Con una exposición continuada, esto puede derivar en cáncer de pulmón», subrayan.

Galicia es uno de los lugares más sensibles y expuestos a este problema. «Su geología —rica en granito y, por tanto, en uranio— hace que muchas zonas presenten niveles elevados de radón. Y si a esto le sumamos factores como las características de la construcción tradicional, el uso frecuente de plantas bajas o sótanos y determinadas condiciones climáticas, el resultado es un escenario especialmente vulnerable», concluyen. Por eso desde hace años se implementaron estrategias y objetivos concretos para reducir la exposición de la ciudadanía al gas radón.

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