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Música

Cangas volvió a brillar con el coro San José

El Coro San José salió de noche a rondar a las Pepitas y a los Pepes. Nocturno y sereno, pone la carne de gallina en la militancia de Tucho Perete, que recuperó sueños y arregló melodías.

El Coro San José de Cangas retoma su ronda nocturna para cantar a Pepes y Pepitas

R. M.

Ca ngas

Conforme se aproximaba la medianoche, los locales de la calle Eugenio Sequeiros iban cerrando sus puertas y bajando sus rejas. La gente se levantaba despacio de las mesas de las terrazas y se dirigía, casi en silencio, hacia la Praza do Arco.El calor de la noche acompañaba en la ruta y desde numerosas calles llegaban seguidores y protagonistas; los unos con sus instrumentos, los otros con su animado espíritu. Llegaban preparados para aguantar una noche fría que no terminó de serla. Las del Coro San José son rondas nocturnas que no cantan a la luna; sus canciones tienen dirección y alevosía.

Público asistente al concierto del Coro San José en la Praza do Arco. | FDV

Público asistente al concierto del Coro San José en la Praza do Arco. | FDV

Tras los saludos y los abrazos, el coro se conformó en la Praza do Arco, como viene siendo habitual: delante los músicos, atrás las voces. Al frente, Pablo Perete, el hijo del fallecido Tucho Perete que sigue la tradición de su padre dirigiendo al coro en esta noche de las Pepas y los Pepes. Cada año que pasa se le ven más acomodado en en esta herencia, no tan fácil de llevar, que es un apellido que pesa mucho, porque hizo mucho.

La noche se prestaba y alrededor del coro comenzó a reunirse gente que admira esta tradición, que saca fotos de la misma hasta tumbado y de costado, que guarda silencio como si estuvieran en misa. La Praza do Arco se convierte en un auditorio de los de antes, en el que solo falta el acomodador. El Coro San José se nutre de gente joven y veterana. De aquellos que empiezan con la ilusión de participar en una tradición de la que escucharon hablar a sus padres, de los que llevan años cantando, de los que están dispuestos a salir aunque la borrasca tenga nombre.

El concierto comenzó con la canción «A praia», traducida por otro ilustre, Henrique Harguindey y arreglos de Tucho Perete, para continuar con una excelente habanera de Carlos Cano: Habanera de Sevilla, que pone la piel de gallina, que te remonta a otras épocas, cuando del ultramar venían estos ritmos, y no los de ahora: reggateon, hip -hop y trap latino; una música llena de fusiones que seguro sería difícil de interpretar para un coro a cuatro voces, como el de San José, a menos que Tucho Perete se le antojara arreglarla. Porque él y Henrigue Harguindey fueron tan corajudos que uno arregló y otro tradujo la canción «Algo» de los Beatles». Ayer la volvió a cantar el coro traducida al gallego, en una demostración de que en la música no importa el idioma. El repertorio finalizaba con la vieja y conocida canción «Quisiera ser», del famoso Dúo Dinámico, que nos amargó los días de pandemia y calles con aplausos.

Finalizado el repertorio en la Praza do Arco, el Coro San José llevó su serenata por sus balcones preferidos, se rindió homenaje a un veterano componente junto al Reloj, se cantó a una Pepa al lado de Macillos, cerrado por los acontecimientos de la vida, para continuar después por la taberna de O Jefe, por las calles de arriba y frente a la plaza. El público siguió más que nunca al coro en una noche para nada inoportuna, donde, por momentos estorbaba. Y así se prolongó la noche, de serenata en serenata, pulsando amores y también desamores. Acariciando sonrisas y recibiendo aplausos de un público entregado a una tradición que se hace grande a medida que pasan los años y que ya tiene turistas que acuden a ella.

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