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Urbanismo

El propietario de los bajos en Can do Penedo paraliza la obra en las ventanas

Pedro Garea asegura que es dueño del terreno delante del edificio, aunque no quiere guerras

El polémico edificio de Can do Penedo en donde se realizan los trabajos en las ventanas | SANTOS ÁLVAREZ

El polémico edificio de Can do Penedo en donde se realizan los trabajos en las ventanas | SANTOS ÁLVAREZ

Bueu

Los problemas de la servidumbre de Costas en el casco urbano de Bueu afloran y se reflejan en el edificio de Can do Penedo en donde el propietario de las dos plantas de sótano y al mismo tiempo del terreno delante del edificio de viviendas, Pedro Carlos Garea, se ha visto forzado a parar los trabajos que había solicitado de cambio de ventanas. El Concello resolvió la ineficacia de la comunicación previa para estas ventanas en base a un informe de los servicios técnicos municipales conforme la comunicación previa presentada -si es obra menor vale comunicación previa y si es mayor requiere de licencia- no cumple con los requisitos y las obras deben tramitarse como licencia además de que al estar el inmueble en zona de servidumbre del deslinde marítimo-terrestre deberá obtener el permiso de la Consellería de Medio Ambiente-Costas y no puede abrir huecos que modifiquen la fachada.

La Policía Local, la semana pasada, tras ser alertada por vecinos. | FDV

La Policía Local, la semana pasada, tras ser alertada por vecinos. | FDV

El propietario señala que se enteró de la resolución desfavorable del Concello por la prensa, dice que él tiene el permiso de Costas y asegura que no entiende que no pueda hacer mejoras en las ventanas y la puerta para dar más luz a los bajos, teniendo en cuenta además que el terreno delante del edificio lo adquirió hace tiempo y es suyo. Recuerda que incluso él se lo había ofrecido al Concello como espacio verde para los vecinos y que se llegó a firmar un convenio, renovable cada año, pero poco antes de extinguirse la vigencia, el alcalde le trasladó su intención de adecentarlo con unas barbacoas, pero él no se mostró de acuerdo ya que consideró que no era algo higiénico para ese espacio que él había cedido como zona de paseo. Entiende que a lo mejor al alcalde le sentó mal su postura, pero insiste en que el terreno se cedió como paseo marítimo y reconoce que el convenio no volvió a renovarse, que él pidió en varias ocasiones reunirse con el regidor, pero pasó el plazo «y el convenio cayó por sí solo». Explica que él desescombró los locales, los limpió como también el jardín, y que su idea era cambiar ventanas en el primer sótano y ampliar unos ventanucos y puertas en el otro. Cada planta puede tener 300 metros cuadrados y están lóbregas. Insiste en que la obra se hace para dar más luz a estos locales y si después la nueva Costas en manos de la Xunta permite un cambio de uso, ya se vería.

Garea, que reside en Santiago y tiene una vivienda en este edificio junto al mar, en donde después adquirió el terreno y los sótanos, confirma que decidió paralizar las obras y arreglar con el Concello si hay alguna documentación mal presentada por el arquitecto. Añade que no quiere guerras, aunque reconoce que los vecinos siempre están denunciando. De hecho, la Policía Local ya acudió al lugar y realizó un informe al respecto. El PP recibió ayer más quejas de vecinos porque seguían las obras. La portavoz popular, Elena Estévez, ha pedido el informe policial, que se paralicen los trabajos y que el gobierno local se tome en serio este asunto «ya que da la impresión de una cierta dejadez».

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