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Entrevista | Boniface Ofogo Narrador de Camerún

«África es la reserva espiritual de la humanidad»

Autor de fábulas sobre África, impartió una charla ayer en el colegio de Coiro y hoy participa en un encuentro con lectores y lectoras en la librería Wells en Cangas

Boniface Ofogo, ayer en el colegio de Coiro.

Boniface Ofogo, ayer en el colegio de Coiro. / GONZALO NÚÑEZ

Cangas

Desde hace años, la editorial canguesa Kalandraka edita los cuentos fabulados del camerunés afincado en Bilbao Boniface Ofogo, autor de «O elefante que perdeu o seu ollo», «A paso de tartaruga» y «O león kandinga».

Con un nuevo libro bajo el brazo «Una vida de cuento», en el que narra su trayectoria desde su aldea natal de Omassa hasta la actualidad, el narrador, que estudió Filología Hispánica en su país y siguió los estudios en España, llegó este miércoles a Cangas dentro de una gira por colegios para participar en charlas de animación a la lectura con los niños y trasladarles la tradición oral africana. Ayer estuvo en el de Castrillón, en Coiro, y hoy participa en un ecuentro con lectores en la librería Wells a las 19:00 horas.

—¿Cómo fue esa trayectoria desde su aldea hasta la actualidad que refleja en “Una vida de cuento”?

Tengo 60 años, pero me da la impresión de haber vivido unos 100. Es por el camino tan largo que he recorrido, lleno de dificultades, pero también de alegrías. Me considero un verdadero superviviente por las peripecias vividas. En general, mi vida ha sido marcada por el hecho de caminar en busca del conocimiento. De los 6 a los 12 años, caminaba dos horas diarias para ir y regresar de la escuela primaria. De los 12 a los 16, caminaba tres horas para ir y regresar del colegio de secundaria. A los 16, tuve que trasladarme a vivir a la capital de mi país, a seis horas de mi aldea. Allá obtuve el bachillerato, y la licenciatura en Lengua y Literatura Españolas. A los 22, me fui a Madrid para hacer el posgrado. Desde entonces, no he parado de viajar por el mundo para contar cuentos. En realidad, esos viajes por el mundo son viajes de aprendizaje y sigo siendo un aprendiz de la vida, del amor y del humanismo.

—¿Cuándo empezó a recorrer el mundo para contar historias?

Mi primer viaje para contar cuentos fue en el año 2005. Entonces hice mi primera gira por América Latina, que me llevó a Río de Janeiro y a ciudades colombianas.

—¿Qué destaca de la tradición oral africana y que puede aportar en este mundo tan bélico?

Lo tiene todo para evitar el caos que atraviesa el mundo. Es la reserva espiritual de la humanidad. Tiene el valor y el poder de la palabra, del diálogo, la importancia de la solidaridad o el espíritu de comunidad. Por desgracia, son valores que están en crisis en el mundo. Nos merecemos lo que nos pasa. No hemos hecho nada para impedirlo.

—¿Qué supone para usted la esclavitud que vivió África?

El peor crimen contra la humanidad en la historia del mundo. Cambió para siempre la historia de África. Dejó cicatrices indelebles, económicas, emocionales o psicológicas. Los africanos necesitamos sanar esas cicatrices con terapia interna. No esperamos nada de los países occidentales que cometieron esos crímenes, porque los siguen cometiendode forma disfrazada.

—¿En qué se han convertido los cayucos?

Son los barcos negreros que surcaban el Océano Atlántico en dirección a América, cargados de mercancía humana. Ahora son barcazas frágiles que cruzan el Mediterráneo o el Atlántico con rumbo a Europa. La mercancía sigue siendo la misma y los beneficiarios los mismos.

—¿África se aleja de Europa cara a Rusia o Europa de África?

El acercamiento de África a Rusia y a China confirma que los africanos están tan hartos de los europeos, que están dispuestos a abrazar una serpiente. Huyen de un león para caer en las garras de un tigre.

—Cada vez abren más tiendas de productos y cultura africana que acaban con esa imagen del mantero que vende firmas falsificadas

El proceso migratorio hacia Europa es una revolución silenciosa. Al final de todo proceso, siempre se produce un cambio. Pero ese cambio no será la sustitución como lo vaticina la extrema derecha europea. Con la llegada paulatina de los africanos, no sólo veremos más tiendas africanas, sino que la cultura europea tiene la ocasión de renovarse, de enriquecerse. La alternativa es su desaparición paulatina. El mestizaje cultural, económico, político, ideológico y civilizacional es la única salida frente a la decadencia que la propia civilización europea está provocando.

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