Conflicto en Moaña
Frenan una quedada contra la casa okupa del barrio de O Real en Moaña
Los vecinos querían movilizarse ante los altercados y robos que viven en el barrio

El vecino okupa pidió comprensión ante las cámaras de la TVG. | TVG
El malestar de los vecinos del barrio de O Real en Moaña por una casa okupada por una pareja en la calle Méndez Núñez, a la que se vincula con el creciente aumento de hechos delictivos en la zona, con robos y altercados con gritos y lanzamiento de vasos de cristal y platos desde la ventana a la calle, no ha hecho más que comenzar. Ayer en redes sociales una de las personas que se vio afectada por el robo de 30 kilos de colas de rape de su furgoneta, que estaba estacionada en esta calle Méndez Núñez, animó a los vecinos a organizar una quedada frente a la casa para poner fin a una situación que está poniendo al barrio patas arriba. En un grupo de WhatsApp y en la página de esta persona en redes sociales, con más de 20.000 seguidores, se animaba a esa quedada que afortunadamente se desconvocó, a propuesta de algunas de las personas que forman parte de este grupo debido a los perjuicios que acarrearían, primero por el hecho de llevar a cabo una concentración con más de 19 personas sin permiso, por lo que podría acabar en sanciones y denuncias de los okupas a los que habría que indemnizar. Por eso que finalmente se desmovilizó, pero los ánimos están muy caldeados en O Real, en donde los vecinos piden que se acabe con esta situación y se tomen medidas contra esta persona que ayer hablaba ante las cámaras de la TVG. El joven pedía que se le entendiera, que lleva muchos años en esta situación complicada y que la mayoría de los hechos delictivos por los que le acusan son «hurtos para sobrevivir». Con respecto al robo del pescado, reconoce que encontró la furgoneta abierta y cogió algo de pescado.

Casa okupa en la calle Méndez Núñez en Moaña. / Gonzalo Núñez
Detrás de esta okupación hay una situación de drama en la vida de esta pareja, marcada por el consumo de sustancias estupefacientes. Los vecinos lo comprenden también, pero quieren que el barrio recupere la tranquilidad y están en todo su derecho de reclamarlo y tener seguridad.
Desde el Concello, la alcaldesa, Leticia Santos, asegura que no puede obligar a unas personas con problemas de drogas a que ingresen en un centro, ya que se trata de mayores de edad. Dice que se ha reforzado la presión en la zona con la Policía Local y también con el apoyo de la Guardia Civil para garantizar la seguridad. La Policía Local ya lleva desde hace semanas intensificando su presencia en el barrio, haciendo rondas pero también acudiendo a las llamadas de los vecinos cuando se escuchan altercados, que aseguran que son frecuentes.
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