Demandas
Vecinos del Real piden solución a los «okupas» en el barrio
En la madrugada del martes tuvieron que llamar a la Policía por gritos y cristales rotos en la calle

Una de las viviendas en Méndez Núñez. | FDV
La Policía Local de Moaña no para de recibir quejas por el problema de «okupación» que se está registrando en el barrio del Real, en donde los vecinos contabilizan hasta tres viviendas en esta situación. Vinculan esta situación al aumento de hechos delictivos en la zona, como robos y jaleos nocturnos como el vivido en la madrugada de este pasado martes, cuando cerca de las cuatro y media empezaron a escuchar gritos y ruido de cristales rotos que procedían de una vivienda en la calle Méndez Núñez, «okupada» por una pareja.
La situación de esta pareja en concreto es dramática. Vecinos afectados cuentan con vídeos en donde se escucha el ruido de platos y vasos rotos que se lanzaron desde una ventana y a punto estuvieron de alcanzar a un vehículo que circulaba. Se escuchaba también a una mujer gritando «por favor» y se avisó a la Policía Local. Parece ser que los hechos se produjeron por la presencia de una tercera persona que quería entrar reclamando un guante y desde la casa le repetían que no tenían guante.
Los vecinos afectados aseguran que llevan en esta situación desde hace mes y medio y sospechan que la pareja entró a vivir en la casa tras el cierre de albergues en Vigo.
Añaden que también hay otra pareja que reside en una vivienda en Daniel Castelao, en este caso el piso no está «okupado», es propio, pero se está generando muy mal ambiente.
Parece ser que la Policía Local de Moaña recibió la denuncia de un vendedor de pescado que le habían robado 30 kilos de colas de rape de su vehículo que había estacionado en Méndez Núñez, y que los agentes habrían encontrado a algunas de estas personas vendiéndolas en el mercadillo. Un testigo asegura que la Policía se los llevó a declarar a la jefatura en el Concello y que cuando él lo hacía dentro, la mujer se puso a vender artículos de ropa interior en las escaleras de la casa consistorial.
La situación es dramática, reconocen en el barrio, que piden solución para que les devuelvan la tranquilidad pero también un alojamiento en condiciones para estas personas, que necesitan de ayuda en todos los sentidos de la vida.
Aseguran que en otra de las calles del barrio también está residiendo otra pareja «okupa» que en un primer momento vivía alquilada en un piso que dejó de pagar y que también ha sido identificada por presuntos robos en la zona.
Los vecinos aseguran que no pueden más, sobre todo por el jaleo que hay de noche y temen que en cualquier momento ocurra una desgracia mayor.
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