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Suceso

La multa por el ataque de los dos perros a un cangués podría llegar a los 30.000 euros

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación que inició en un primer momento la Policía Local

Los animales, de raza akita, estaban en la vía pública sin bozal ni correa

El Concello posee un registro de 205 animales potencialmente peligrosos de un censo de 918 perros de todo tipo

El vecino que sufrió el ataque de los perros peligrosos en Cunchido con los brazos y la pierna vendadas, junto a su labrador «Greco».

El vecino que sufrió el ataque de los perros peligrosos en Cunchido con los brazos y la pierna vendadas, junto a su labrador «Greco». / FDV

Cangas

Vecinos del barrio cangués de Cunchido, en la parroquia de Darbo, viven con intranquilidad tras lo ocurrido el pasado domingo a José Luis G., de 77 años, que fue atacado de gravedad por dos perros akita, de raza potencialmente peligrosa, de un propietario de la zona, que le agredieron a dentelladas en los dos brazos y en la pierna derecha, por lo que tuvo que recibir unos 50 puntos de sutura. A punto estuvo de costarle la vida de no ser por el auxilio que le prestó un agente de la Policía Nacional fuera de servicio que vive en la zona y que pudo golpear con su coche a uno de los dos perros que no dejaba de morder a la víctima y logró subirle al coche cuando ya estaba en el suelo y sin fuerzas para levantarse. El otro animal se abalanzaba contra los restantes vecinos que también intentaban ayudar.

Aunque en primera instancia acudió la Policía Local de Cangas para investigar los hechos, la Guardia Civil la se ha hecho cargo del caso, a la espera de que la persona víctima del ataque presente la correspondiente denuncia. Ayer mismo, la Guardia Civil recibió el informe de la Policía Local, aunque por el momento se desconoce si el propietario de los perros akita o cruce de akita los tenía debidamente de alta en el registro municipal de Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) y con la obligada licencia municipal que tiene una vigencia de 5 años, además de un seguro de responsabildiad civil.

Lo que sí está claro es que los animales estaban en la vía pública sin correa no extensible de menos de dos metros de longitud y sin bozal homologado y adecuado a su raza, como marca el artículo 18 de la Ley 4/2017, de 3 de octubre, de protección y bienestar de los animales de compañía en Galicia, que regula en sus artículos del 16 al 20 a lo concerniente a los animales potencialmente peligrosos. El hecho de que estos perros hubieran salido a la vía pública causando daños está tipificado como una infracción muy grave, que conlleva multas de 5.001 a 30.000 euros, cuyas cantidades irán destinadas por la Administración autonómica a actuaciones que tengan por objeto el fomento de la protección de los animales.

Registro del Concello

El Concello de Cangas cuenta en la actualidad con un registro de 205 perros PPP y 277 licencias de un censo total de 918 perros de todo tipo. Fuentes consultadas reconocen que no suele cumplirse la obligación marcada por la ley de renovar cada 5 años la licencia. Dar de alta uno de estos animales supone un coste de 18 euros por anotarlo en el registro municipal, además de otros 18 euros por la licencia y 3 por incluirlos en el censo. La renovación de la licencia supone el pago de 18 euros.

La Ley de Bienestar Animal en Galicia define los animales potencialmente peligrosos como aquellos pertenecientes tanto a la fauna autóctona como alóctona que, con independencia de su condición, naturaleza, especie o raza a la que pertenezcan, puedan causar la muerte o provocar lesiones a personas o a otros animales, o producir daños de cierta entidad a las cosas, salvo en el supuesto del artículo 1.2 de la Ley 50/1999, de 23 de diciembre, que se refiere a anim ales que pertenecen a las Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policías Locales o empresas de seguridad.

La normativa deja bien claro que estos perros peligrosos deben estar atados en la vía pública y con bozal y sólo hay excepciones si se trata de animales con una función social, explotaciones agrarias que utilicen perros guardianes, de defensa y manejo de animales o en pruebas de trabajo o deportivas. Están tipificadas también comop infracciones muy graves el maltrato animal, la manipulación en la identificación, la celebración de peleas, mutilación de animales sin control veterinario, suministro de estimulantes, la contraversión de la orden de inmovilización acordada por autoridaes competentes, la obstaculización del cumplimiento de las medidas provisionales, educar a los animales de forma agresiva, dispararles, practicarles ilegalmente la eutanasia, el empleo de animales silvestres en los circos o la repetición de una infracción grave en el plazo de un año.

Una mujer pasea con dos perros con correa, como hay que llevar, por el paseo de Rodeira.

Una mujer pasea con dos perros con correa, como hay que llevar, por el paseo de Rodeira. / Gonzalo Núñez

Sin bozal y sin correa durante verano e invierno

En invierno, cuando el sol se esconde temprano y la noche juega con el mar, el paseo de Rodeira y su playa es lugar de recreo para perros. Ellos y sus mascotas toman la zona, independientemente de que esté o no aforada para perros. La mayor parte de las veces sus juegos con los dueños y otros perros se celebran, pero este ocio no está exento de peligro, de quejas de airadas protestas. Potencialmente peligros o no, no hay perro que vaya con bozal y tampoco que vaya sujeto por una correa. Algunos, obedientes, no se separan de sus amos; otros asaltan la playa y corren tras otros. No hace mucho, una mujer se quejaba de que un perro en el paseo de Rodeira la puso en peligro, que empezó a ladrar y amenazaba con echarse contra ella. Recientemente hubo una fuerte discusión entre el dueño de unos perros y una persona que paseaba tranquilamente por la playa. Los perros habían corrido hacia él y no dudó en responsabilizar al dueño. Reprochó que fueran sin bozal y ni correa y recordó la obligación que establece la ley y la propia ordenanza municipal. «No me gusta sentirme intimidado por los perros sueltos», comentó enojado. La ordenanza municipal de playas, que en principio establecía que solo se podían pasear los perros en la de A Chimenea, después se modificó para concretar que esto sería solo en verano, que invierno se podría hace en todas

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