Normativa
Sin bozal y sin correa durante verano e invierno
En invierno, cuando el sol se esconde temprano y la noche juega con el mar, el paseo de Rodeira y su playa es lugar de recreo para perros. Ellos y sus mascotas toman la zona, independientemente de que esté o no aforada para perros. La mayor parte de las veces sus juegos con los dueños y otros perros se celebran, pero este ocio no está exento de peligro, de quejas de airadas protestas. Potencialmente peligros o no, no hay perro que vaya con bozal y tampoco que vaya sujeto por una correa. Algunos, obedientes, no se separan de sus amos; otros asaltan la playa y corren tras otros. No hace mucho, una mujer se quejaba de que un perro en el paseo de Rodeira la puso en peligro, que empezó a ladrar y amenazaba con echarse contra ella. Recientemente hubo una fuerte discusión entre el dueño de unos perros y una persona que paseaba tranquilamente por la playa. Los perros habían corrido hacia él y no dudó en responsabilizar al dueño. Reprochó que fueran sin bozal y ni correa y recordó la obligación que establece la ley y la propia ordenanza municipal. «No me gusta sentirme intimidado por los perros sueltos», comentó enojado. La ordenanza municipal de playas, que en principio establecía que solo se podían pasear los perros en la de A Chimenea, después se modificó para concretar que esto sería solo en verano, que invierno se podría haceren todas.
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