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Cangas vuelve a condenar al «Momo» a la hoguera

«O Momo», ese peculiar personaje del antroido de Cangas, fue condenado ayer a la hoguera y a ser arrojado al mar, repitiendo una tradición que se retomó en el año 1977 y que mantiene viva la comparsa «Os de Sempre».

Desfile del " Momo" por las calles del casco vello de Cangas

Desfile del " Momo" por las calles del casco vello de Cangas / Gonzalo Núñez

Cangas

Las calles del casco vello de Cangas es un recorrido natural, el del «Momo», por ahí transita y danza el personaje durante el carnaval. Su espíritu embriaga a los hombres y mujeres que salen a correr el entroido en la villa. De él se nutren y en él tienen depositada total confianza a la hora de festejar a Don Carnal, que debe acabar con la despensa y dar rienda suelta a la alegría ante la temida Cuaresma, que antes suponía el cese de cualquier actividad lúdica. Pero después de recorrer durante días el casco vello, el «Momo» fue atrapado ayer en el Eirado do Costal, atrapado y mostrado al público como caza mayor.

Desfile del "Momo" por Cangas

Desfile del "Momo" por Cangas / Gonzalo Núñez

Con el apoyo de «Os que faltaban», «Repunantes» y «Os de Sempre», el «Momo» fue paseado en un funesto altar por las calles del casco vello de Cangas. Se hizo mofa y befa del mentecato personaje y en torno a él giraba el desfile de final del antroido de Cangas, organizado por la comparsa «Os de Sempre», que cumplió este año 50 años, que no son muchos ni pocos, sino todo lo contrario.

«El Momo» tuvo tiempo este año de ser conducido a la carpa del Concello, situada en la Alameda Nueva, antes de su final. Allí se celebró el juicio, en el que el pueblo de Cangas volvió a condenar al «Momo» a un triste final. Allí gritaban «¡Hai que tiralo ao mar, hai que tiralo ao mar!». Trágico final para es símbolo de la fartura, de las malas costumbres, de la vida disoluta, de lo tanto que dio, para lo poco que deja. Pero el pueblo es soberano y la condena no se puede recurrir.

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