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Domaio, con las antiguas y las nuevas damas y galanes

La lluvia sólo dio una tregua de un día y el agua que volvió ayer afectó a la programación de carnaval. Domaio sí pudo bailar la danza de damas y galanes de su recuperado Entroido tradicional, aunque al abrigo, pero Meira lo suspendió

Un momento de la recuperada danza de Damas y Galáns en la parroquia de Domaio, que se bailó en el Centro Cultural Rosalía de Castro. | GONZALO NÚÑEZ

Un momento de la recuperada danza de Damas y Galáns en la parroquia de Domaio, que se bailó en el Centro Cultural Rosalía de Castro. | GONZALO NÚÑEZ

Moaña

Los bailes de damas (madamas) y galáns se van extendiendo por la comarca y los sombreros de flores ya no son exclusivos del entroido de Cobres, sino que lucen en Moaña. Meira no pudo por la lluvia, pero Domaio sí bailó ayer su antigua danza, con sombreros de flores y enaguas y pantalones blancos, que se recuperó a través de unas fotos de 1951, por parte de la Asociación cultural Charaviscas y su profesora de baile Sesi Martínez. Los 4 hombres y 10 mujeres, en grupos de ocho, iban a bailar la jota y la muiñeira, al aire libre en el atrio de San Benito, dentro del festival de comparsas del Entroido de Moaña, pero la lluvia obligó a poner a todos al abrigo, en el Centro Cultural Rosalía de Castro, en donde los vecinos volvieron al pasado de cuando sus antepasados recorrían casas y caminos bailando y que la represión franquista, la emigración y la modernidad hicieron desaparecer.

El grupo de danzantes de Domaio.

El grupo de danzantes de Domaio. / Gonzalo Núñez

Domaio revivió el pasado pero también la fiesta más carnal y de libertad sin límites que es el Entroido, con el festival de comparsas que derrocharon humor como también lo demostró la edil Coral Ríos, disfrazada, y con su foto en la ropa íntima de uno de de los integrantes de la murga «Cada un que se safe», con todo el respeto y en homenaje al trabajo incansable de esta mujer en Cultura.

Otro momento del baile.

Otro momento del baile. / Gonzalo Núñez

Delimitando con Domaio, el segundo día del Entroido de Cobres, en Vilaboa, estuvo también marcado por la lluvia que lejos de deslucir la fiesta ayudó a recuperar la tradición de entrar en las casas.

Un integrante de la comparsa con la edil. | GONZALO NÚÑEZ

Un integrante de la comparsa con la edil. / GONZALO NÚÑEZ

Al no poder bailas en los caminos, Madamas, Galáns y Músicos encontraron cobijo en las casas en donde fueron recibidos con mesas prepardas y bodegas abiertas. Antiguamente se iba por las casas para pedir las aportaciones para las fiestas y, en gratitud, se bailaba.

Otra de las comparsas participantes.

Otra de las comparsas participantes. / Gonzalo Núñez

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